1 / 8 Requesón

Resulta ideal para las dietas hipocalóricas, ya que es bajo en grasas. También es bajo en sodio, lo cual es perfecto para cuidar de nuestra salud cardiovascular. Por supuesto, como todos los quesos, también es fuente de proteínas y vitamina D.

  • Puedes tomarlo solo, como ingrediente en ensaladas, para preparar unas tostadas o acompañando una receta de pasta.

2 / 8 Cheddar envejecido

Los quesos curados como el cheddar envejecido contienen niveles relativamente bajos de lactosa, por lo que muchas personas con intolerancia a la lactosa pueden disfrutar de este queso (no sin antes consultarlo con un profesional).

  • El queso cheddar es un queso que a medida que madura, su sabor se va agudizando.

3 / 8 Feta

Este queso de origen griego se elabora con leche de cabra y de oveja. Es bajo en calorías y en grasa. Sin olvidar que también es una buena fuente de vitamina B, calcio y fósforo.

  • Una de las maneras más habituales de llevarlo a la mesa es en ensalada. Puedes echar unos daditos en una ensalada de tomates y pepino, junto con un chorrito de aceite de oliva virgen.

4 / 8 Parmesano

Sin duda uno de los quesos más conocidos, sin el que no se concibe un plato de pasta. Pero además de su sabor y aroma únicos, este delicioso derivado de la leche mejora la digestión y la salud intestinal.

  • También se puede servir como entrante o postre cortado en cubos y acompañado de embutido o frutas.

5 / 8 Cottage

Como el resto de los quesos es una magnífica fuente de proteínas, y como la mayoría de los quesos frescos, el cottage es bajo en sodio, por lo que es perfecto en las dietas para personas con tendencia a la hipertensión.

  • Un par de rebanadas de pan integral cubiertas con queso cottage junto con una macedonia de frutas puede ser un desayuno perfecto para salir del rutinario café con leche.

6 / 8 Pecorino Romano

Este duro queso italiano se elabora con leche de oveja y de las cuatro clases de pecorino, es el que menos grasa contiene (un 36%).

  • Debido a su naturaleza dura y seca, es ideal para rallar. Además, aporta un fuerte olor y un sabor especialmente salado.

7 / 8 Panela

Es uno de los quesos más saludables que existen. Al no ser sometido a ningún proceso de maduración, conserva gran cantidad de agua y por ello, contiene una cantidad reducida de grasa (menor al 10% de su peso).

  • Es apto para dietas especiales como las que se aconsejan a personas con hipertensión, enfermedades cardiovasculares, colesterol alto y diabetes.

8 / 8 Mozzarella

Es difícil elegir solo una cualidad de este queso, ya que tenemos muchas donde escoger. Y es que, entre otras cosas, el queso mozzarella es de muy fácil digestión, de bajo contenido en lactosa y colesterol y representa una gran fuente de proteína de calidad, además de aportar pocas grasas.

  • Una ensalada de tomate y mozzarella es una magnífica manera de contrarrestar la acción negativa de los radicales libres, gracias al contenido en vitamina E del queso y vitamina C del tomate.

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requeson

Variedades con muchas propiedades

Cheddar, parmesano, feta, camembert, ricotta... Las clases de quesos que podemos encontrar en el supermercado son innumerables. El sabor, textura y aroma de cada uno de ellos resulta de la confluencia de factores tan diversos como el tipo de leche utilizada, su origen o la forma de elaboración. Una amalgama de elementos que dan lugar diferentes tipos de queso, fresco, curado, picante, cremoso, salado o tierno, entre otros.

  • Al margen de que seamos devotos del queso curado de oveja o incondicionales de los rulos de queso de cabra, este lácteo no es solo un entrante delicioso o un postre sublime, también es un alimento con valiosas cualidades nutricionales.
  • En la galería de este artículo, hemos seleccionado aquellos quesos que podrían considerarse más saludables debido a su bajo contenido en grasas y sodio.

RAZONES PARA COMER QUESO (con moderación)

Como veremos en este recuadro, el consumo de queso tiene numerosos e importantes beneficios para la salud. Sin embargo, no hay que perder de vista su contenido en grasas y sodio, que aconsejan un consumo moderado, especialmente en personas con hipertensión arterial o que deban seguir dietas restringidas en sodio.

Las alternativas para estas personas pueden ser el queso fresco sin sal o requesón.

Por otro lado, estos son algunos de sus efectos positivos:

  • Es una gran fuente de calcio, que ayuda a fortalecer nuestros huesos y dientes y nos ayuda en la lucha contra la osteoporosis.
  • Aporta proteínas de alto valor biológico que ayudan a que nuestro organismo funcione correctamente.
  • Es un alimento rico en ácido fólico, lo que le convierte en un buen aliado para las mujeres embarazadas o que buscan estarlo.
  • Es un gran proveedor de vitamina B, importante para mantener la piel saludable.
  • Gracias a la fermentación de la leche, el queso es un estupendo probiótico, siendo además un gran aliado para la defensas, pues fortalece el sistema inmunológico

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