Primavera. Primavera para curar la garganta

1 / 6 Primavera para curar la garganta

Esta planta (Primula veris) ejerce una acción balsámica y mucolítica. La decocción de su raíz sirve para despejar la garganta y expulsar mucosidades. Útil cuando la persona se siente acatarrada, con mucha congestión, estornudos e incluso algo de fiebre.

Cómo se toma: Se usa la raíz, pero también sus hojas y flores en infusión. Como puede resultar algo insulsa, si se le quiere dar sabor se le puede agregar zumo de limón.

Violeta. Violeta contra la tos

2 / 6 Violeta contra la tos

Cuando el catarro se presenta con tos persistente o algo explosiva, la flor de la violeta (Viola odorata) puede ser una opción interesante. Ablanda la tos y descongestiona. Su ácido salicílico ayuda a aliviar el dolor por «trancazo» y la sensación de cabeza pesada. Su efecto sudorífico ayuda a bajar la fiebre.

Cómo se toma: En infusión simple, o bien combinada con pétalos de amapola. La proporción es de una cucharada de la mezcla por taza. Se deja ocho minutos en reposo.

Hisopo. Hisopo contra la mucosidad

3 / 6 Hisopo contra la mucosidad

Esta planta ofrece un remedio completo para calmar la tos, despejar la nariz y las vías respiratorias, ya que ayuda a eliminar la mucosidad excesiva. Por su efecto antiséptico, ayuda si el resfriado deriva en una infección gripal.

Cómo se toma: Se mezclan a partes iguales ramilletes floridos de hisopo (Hyssopus officinalis) con menta, a razón de una cucharada sopera de la mezcla por taza de agua. Se hierve dos minutos y se cuela. Tiene un sabor delicado que la menta realza.

Sauco. Saúco contra la gripe

4 / 6 Saúco contra la gripe

Plantar un saúco (Sambucus nigra) cerca de la granja fue en otro tiempo una costumbre sabia, por las posibilidades medicinales de este árbol. Destaca por sus virtudes sudoríficas y diuréticas, muy útiles para combatir los procesos gripales.

Cómo se toma: Las flores de saúco se suelen tomar en infusión combinadas con llantén, que reduce la irritación de las mucosas. Se aconsejan de dos a tres tazas calientes al día. La bebida tiene un sabor dulce y meloso que agrada a muchos.

Jengibre. Jengibre contra el resfriado

5 / 6 Jengibre contra el resfriado

El rizoma del jengibre se revela como un gran recurso para combatir los síntomas del resfriado común. Es recomendable para luchar contra los accesos de tos, el dolor muscular, el dolor de cabeza y las décimas de fiebre.

Cómo se toma: Se corta una rodaja de jengibre fresco (o bien 3 g de polvo seco), se añade al agua fría y se hierve cinco minutos. Se deja que repose y se cuela. Se le puede añadir miel para atenuar el sabor fuerte y algo picante del jengibre.

Malva. Malva en caso de resfriado agudo

6 / 6 Malva en caso de resfriado agudo

La malva (Malva sylvestris) a menudo constituye la mejor solución para el clásico resfriado que se presenta de repente con una aguda congestión nasal, picor en la garganta y ataques de tos, la mayoría de las veces irritativa.

Cómo se toma: En infusión simple o con semillas de anís verde. La proporción es de una cucharada de la mezcla por taza que se infunde diez minutos y se cuela. La bebida tiene un color oscuro y un sabor herbáceo que el anís consigue endulzar.

Actualizado el

Remedios naturales contra gripes y resfriados

Las hierbas medicinales no son maravillas de acción infalible, pero sí pueden suponer una valiosa ayuda que te evite las gripes y resfriados que sufres con cada cambio de estación, tanto por variaciones de temperatura y humedad como por «pillarte» con unas defensas algo más bajas. Y más aún si eres una persona especialmente sensible a contraer cualquier virus en circulación.

Qué plantas te convienen

Con una prevención adecuada y un tratamiento suave puedes evitar la toma de un analgésico convencional, un antibiótico o un antiinflamatorio (que puede bloquear la capacidad defensiva de tu cuerpo). A menudo las hierbas evitan que el problema vaya a más.

  • Para prevenir el ataque de virus y bacterias, «sube» tus defensas recurriendo a plantas de acción linfática, es decir, que estimulan la producción de glóbulos blancos (las células de la inmunidad) y su capacidad de desplazarse más rápidamente.
  • La equinácea es la hierba «protectora» por excelencia, sobre todo para infecciones recurrentes o crónicas, junto con el astrágalo, que acelera la formación y velocidad de las células «defensoras», y la schisandra, que incrementa la resistencia del organismo ante posibles agresiones.
  • Si ya te has resfriado, las hierbas de acción pectoral te ofrecen una alternativa inocua que en muchos casos te evitará tomar una medicación más fuerte y poco natural, e incluso tener que acudir al médico. Una infusión bien caliente de saúco, tomillo o jengibre es de gran ayuda para combatir agresiones víricas y bacterianas.
  • A menudo, tras haber vencido a un catarro o una gripe, tu cuerpo queda agotado. Hay plantas que, una vez pasada la infección, favorecen la completa recuperación, como el escaramujo o la eupatoria, que contribuyen a la recuperación de las defensas.
  • El helenio resulta muy eficaz contra virus y bacterias. Además calma la tos seca y facilita la expectoración. Aporta un efecto antiséptico muy notable, de gran ayuda para acortar los estados de convalecencia debidos a una infección vírica o bacteriana.
  • En el caso de una tos seca e irritativa, la Drosera es la mejor opción pues combate los focos de infección y ayuda a expulsar la mucosidad. Se puede tomar en jarabe, infusión o extracto líquido.

Con miel y limón, más beneficio

Muchas infusiones amargas pueden enriquecerse con sabor y propiedades añadiéndoles un poco de miel y limón.

  • La miel multiplica el efecto beneficioso de las tisanas. También mejora la absorción de sus principios activos y resulta muy útil por sí misma en el tratamiento de catarros e infecciones respiratorias. Es mejor que añadir azúcar.
  • El limón es otro añadido básico a las tisanas que se emplean contra los resfriados y las gripes. Exprime un limón, calienta el zumo un minuto y añade dos cucharaditas a la tisana. Es antivírico y anticongestivo.