Dormir con una luz roja puede ayudar a tu bebé a despertarse menos

La neurocientífica Sofia Axelrod ofrece en su manual "¿Cómo duermen los bebés?" prácticos consejos para ayudar a los niños a diferenciar entre el día y la noche desde que nacen. Uno de los más sencillos es utilizar una luz roja en la habitación.

Eva Mimbrero
Eva Mimbrero

Periodista especializada en salud

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Dormir con una luz roja puede ayudar a tu bebé a despertarse menos por la noche
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Has dado a luz, has escogido un nombre de bebé perfecto, ya estáis en casa... y tu recién nacido es de esos que duermen horas de día y casi nada de noche, o de los que se despiertan constantemente y a los que les cuesta mucho dormirse de nuevo, o de los niños que caen en los brazos de Morfeo muy tarde...

Los problemas de sueño en los recién nacidos y los bebés de pocos meses son frecuentes. Algo que, obviamente, puede llegar a ser agotador para los padres.

¿Existe algún método, basado en los conocimientos científicos, que pueda ayudarles a regular el sueño de sus hijos durante los primeros meses de vida?

  • Para la neurocientífica Sofia Axelrod, experta en ritmos circadianos, lograrlo puede ser más sencillo de lo que podría parecer en un primer momento. Y una de las herramientas principales es instalar una luz roja en su habitación.

Para llegar a esta conclusión los conocimientos que ha adquirido sobre los ciclos de sueño y vigilia en el laboratorio de genética de la Rockefeller University han sido fundamentales.

  • "Aunque hay una gran cantidad de libros, artículos y blogs sobre el tema, este libro está basado en investigaciones científicas que ayudan a entender qué factores afectan al sueño del bebé y cuáles no. Es hora de que comprendamos cómo duermen los bebés de acuerdo con los últimos avances de la ciencia", apunta en su manual.

Precisamente el protagonista de uno de estos avances es uno de sus mentores, el biólogo Michael W. Young, que ganó el Nobel de Fisiología y Medicina en 2017 por descubrir los genes que guían nuestro comportamiento de sueño: los conocidos como genes reloj.

  • Estos genes, además, pueden sensibilizarse de una forma sencilla: "controlando nuestra exposición a la luz y, por extensión, la de nuestro bebé", afirma la especialista en su manual "¿Cómo duermen los bebés?" (Urano).

Por qué la luz roja puede ayudarles

La luz es fundamental para regular nuestros biorritmos. Hay que tener en cuenta que son "unas células especializadas en nuestros ojos la que le dicen a nuestro cerebro qué hora es", explica la doctora Axelrod.

  • Tras recibir estas señales de que es de día o de noche, "el cerebro envía la información al resto de células de nuestro cuerpo, lo que regula tanto nuestra fisiología como nuestro comportamiento (incluido el sueño)", aclara.
  • "La forma de funcionar de este mecanismo es la misma en los bebés, que en realidad son aún más sensibles a la luz que los adultos", matiza.

No toda la luz es igual

Para saber si es de día o de noche no solo es importante la intensidad de la luz. También influye, y mucho, su color.

  • "La luz se compone de diferentes longitudes de onda que corresponden a diferentes colores", explica la neurocientífica.
  • Así, "por la mañana, la luz del sol tiene una mayor proporción de luz azul, mientras que por la tarde la proporción de azul disminuye y la cantidad de rojo aumenta, culminando en la puesta de sol, que está casi desprovista de luz azul y baña el mundo de tonos rosados, naranjas y rojos", especifica.

¿Qué relación tiene esto con nuestro ciclo de sueño-vigilia (y también con el de los bebés)?

  • Se ha visto que la luz azul aumenta el estado de alerta, elevando los niveles de cortisol y serotonina y suprimiendo la melatonina (la hormona del sueño).

"La luz azul despierta al bebé y la roja le ayuda a dormir"

  • La luz roja, en cambio, permite que la melatonina aumente y que el bebé pueda dormir. Podríamos decir que es una luz "que no nos despierta".

Por eso, como aconseja la experta en su libro, "reemplazar las bombillas normales por bombillas rojas para usarlas a la hora de dormir y cuando el bebé se despierte por la noche" es una buena manera de no entorpecer su sueño.

  • La luz que emiten es suficiente para poder cambiarle los pañales, darle el pecho o el biberón o consolarle si llora.

Es algo que la autora llevó a la práctica con su primera hija, Leah, y le funcionó. "El bebé se adaptó casi inmediatamente al 'modo nocturno' y parecía que su organismo entendía (gracias a las altas concentraciones de melatonina debidas a la ausencia de luz azul) que por la noche tenía que dormir", explica.

  • Para no exponer al bebé a una luz que pueda activarle es importante, también, que si usas el móvil mientras le das el pecho o el biberón lo hagas siempre en modo noche o con un filtro de luz azul instalado, advierte la especialista.
  • "No escatimes en precauciones: utiliza cinta adhesiva para cubrir el despertador digital y el cargador con la luz indicadora verde, si es necesario", aconseja.

Cortinas opacas, el complemento perfecto

"Al igual que hay que evitar la luz azul y blanca durante la noche, si se quiere que el bebé duerma más allá del amanecer hay que olvidar la idea de que la 'tenue' luz que atraviesa las persianas en la madrugada no afectará a su sueño", remarca esta experta.

  • "Esa 'tenue' luz es de cuarenta a cien veces más brillante que la de tu sala de estar, y de cien a mil veces más potente de lo necesario para reajustar el reloj de manera que el amanecer sea el comienzo del día", prosigue.
  • Instalar unas cortinas opacas en la habitación en la que duerme el bebé es una buena, y sencilla, manera de evitar que el pequeño se despierte antes de tiempo.

    Debes hacer lo mismo en la zona de cambio de pañales, si está en una estancia diferente, aconseja la doctora.


Para ella, una manera sencilla de hacerlo es colocando ganchos adhesivos sobre la ventana y colgando persianas opacas portátiles encima. Una técnica que puedes usar, incluso, si te vas de viaje.

Simples gestos que ayudan al bebé a ajustar su reloj interno

Ayudar a los recién nacidos a diferenciar entre el "modo diurno" y el "modo nocturno" es importante porque, como explica la neurocientífica en su obra, "cuando los bebés nacen, sus cuerpos siguen desorganizados: no saben qué hora del día es y sus comportamientos y funciones corporales no están alineadas de forma eficiente con la hora real del día".

  • "Nuestro trabajo como padres es ayudarles a regular su organismo de forma que la vida les resulte más fácil", remarca. Y establecer diferencias entre el día y la noche mediante la luz a la que los exponemos puede favorecerlo.
  • Por eso es importante, también, que durante el día no haya oscuridad total a la hora de las siestas."Al exponerlos a la luz diurna, estamos indicando a su reloj circadiano que todavía es de día y aún no es hora de producir melatonina, lo cual ayudará a que duerma más tiempo por la noche", sostiene.