Dr. Ángel Moral

Presidente del Comité de Aerobiología de la Soc. Esp. de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC)

Eva Mimbrero
Eva Mimbrero

Periodista especializada en salud

¿Puede el tiempo extremo de este invierno influir en las alergias al polen?
iStock by Getty Images

Filomena, Gaetán, Hortense, Ignacio... el listado de borrascas y temporales que han afectado a nuestro país este invierno es largo. Un clima extremo que ha traído nieve en abundancia a lugares en los que no suele caer ni un copo, o rachas de viento capaces de arrancar tejados.

Ante este invierno tan atípico, nos hemos preguntado si estos fenómenos climatológicos pueden influir o no en el crecimiento de las plantas y hacer que generen más o menos polen esta primavera.

  • "Las concentraciones de pólenes que se producen a lo largo del año dependen de múltiples factores meteorológicos, como las lluvias, las temperaturas, el viento y la humedad", apunta al respecto el doctor Ángel Moral, presidente del Comité de Aerobiología de la SEAIC.

Por tanto, parece lógico pensar que, de alguna manera, este extraño invierno puede acabar haciendo mella en lo que a las alergias al polen se refiere.

La filomena, buena para las gramíneas

Las gramíneas, que tienen forma de espiga y suelen crecer de manera espontánea en carreteras, campos de cultivo, descampados y praderas, son el tipo de plantas que producen más alergia en España.

  • "Se ha demostrado que los pólenes de gramíneas aumentan cuando se produce un incremento de las precipitaciones durante los meses de otoño y de invierno", argumenta el alergólogo.

Más polen debido a las nevadas

Es lógico pensar que los fenómenos meteorológicos de este invierno acabarán afectando a los alérgicos a las gramíneas esta primavera, para bien o para mal.

Los alérgicos a las gramíneas pueden tener una primavera complicada

  • "El deshielo de las intensas nevadas favorecerá un acúmulo de agua en la superficie terrestre", admite el doctor Moral.
  • "Esto va a ayudar al desarrollo de las gramíneas salvajes y, como consecuencia, al aumento de los niveles de sus pólenes esta primavera", asegura el especialista.

El frío también ayuda

Otro de los fenómenos de este invierno, el frío intenso, juega también a favor del crecimiento de las gramíneas.

  • "El frío favorece el enraizamiento de las gramíneas salvajes, que desarrollan raíces más profundas. Esto provoca que crezcan de forma más vigorosa y que, por tanto, la concentración de sus pólenes sea mayor", aclara el doctor Moral.

Si a esto añadimos que la zona centro del país, que es donde la borrasca Filomena más se ha notado, es precisamente la que tiene concentraciones más elevadas de pólenes de gramíneas, la previsión actual es que la primavera que viene puede ser dura para los alérgicos a ellas.

  • Aunque, como apunta el especialista, "si lloviera intensamente durante la primavera, la atmósfera se limpiaría de estos pólenes. Y, si hiciera mucho calor, los secaría.Por tanto, habrá que esperar a ver qué ocurre en los próximos meses".

El frío no solo ha afectado a las gramíneas. Otras plantas, como las cupresáceas (forman parte de esta especie los cipreses y algunos setos comunes de jardín), suelen polinizar antes que el resto: de enero a marzo.

  • Pero este año, debido a las bajas temperaturas, "se retardará el inicio de la polinización de estas", advierte. Esto puede hacer que los síntomas de alergia a este tipo de plantas aparezcan más tarde.

El viento tras la nieve, aliado en otras

Lo que para unas plantas puede ser bueno, para otras no lo es tanto. Por ejemplo, si tu alergia se debe al polen de ciertos árboles (como el olivo, el abedul o el plátano de sombra), la nieve y los posteriores vendavales pueden reducir su incidencia esta primavera.

  • "Aunque el deshielo podría hacer que los niveles de estos pólenes fueran elevados, el impacto de la borrasca Filomena también ha producido la caída de árboles y la rotura de ramas–nos cuenta el experto de la SEAIC–. Y esto disminuirá su producción".

Sus efectos siguen notándose semanas después de la gran nevada. Al derretirse el hielo, el suelo se empapa y pierde firmeza, por lo que los árboles y arbustos que sobrevivieron a la nieve pueden arrancarse mucho más fácilmente con un vendaval como los que se han producido posteriormente al Filomena.