¿El queso engorda? Los quesos que menos engordan y los que más

El queso aporta nutrientes interesantes, como calcio y proteínas, pero en función del tipo que elijas también puede aportar mucha grasa. Te descubrimos qué quesos engordan más y cuáles son más ligeros.

Actualizado a
Los quesos que más engordan y los que menos

El aporte energético de los diferentes tipos de queso puede variar mucho.

iStock
Maria Carmen Japaz
Maria Carmen Japaz

Dietista Nutricionista

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud y nutrición

¿El queso engorda? La respuesta a esta pregunta no puede ser tajante, pues depende de la variedad. Si bien es cierto que el queso no es de entrada un alimento muy bajo en calorías (a no ser que elijamos un queso fresco con un 0% de grasa), sí hay diferencias considerables entre el aporte energético de un tipo y otro.

Requesón, mozzarella, roquefort, parmesano, feta, camembert... El sabor, la textura y el aroma de los distintos tipos de queso resulta de la confluencia de factores tan diversos como el tipo de leche utilizada, su origen o el proceso de elaboración. Un conjunto de elementos que dan lugar a las diferentes variedades: fresco, curado, picante, cremoso, salado o tierno, entre otros, y que determinan contenido graso del queso y las calorías que aporta.

Como norma, cuanto más curado es el queso, más leche contiene y por tanto más grasa aporta. A continuación, analizamos cuáles son los quesos que más engordan y cuáles los que menos.

¿Qué quesos engordan menos?

Cottage

Como el resto de los quesos es una magnífica fuente de proteínas, y como la mayoría de los quesos frescos, el cottage es bajo en sodio, por lo que es perfecto en las dietas para personas con tendencia a la hipertensión.

Un par de rebanadas de pan integral cubiertas con queso cottage junto con una macedonia de frutas puede ser un desayuno perfecto para salir del rutinario café con leche. Contiene solo 98 kcal por 100 gramos de alimento.

cottage

Requesón o ricotta

Resulta ideal para las dietas hipocalóricas, ya que es bajo en grasas. También es bajo en sodio, lo cual es perfecto para cuidar de la salud cardiovascular. Como todos los quesos, también es fuente de proteínas y vitamina D. Puedes tomarlo solo, como ingrediente en ensaladas, para preparar unas tostadas o acompañando una receta de pasta. Contiene solo 176 kcal por cada 100 gramos.

Queso fresco

El queso fresco es otra opción que puede incluirse en dietas de adelgazamiento en menor cantidad. Aporta unas 300 kcal por cada 100 gramos de alimento y contiene un 20% de grasa, aunque hay opciones con un 0% de grasa. Su contenido en sodio es bajo dado su alto porcentaje de agua.

Feta

Este queso de origen griego se elabora con leche de cabra y de oveja. Aporta un 21% de materia grasa y 260 kcal por cada 100 gramos, por lo que puede considerarse ligero. Sin olvidar que también es una buena fuente de vitamina B, calcio y fósforo.

Una de las maneras más habituales de llevarlo a la mesa es en ensalada. Puedes echar unos daditos en una ensalada de tomates y pepino, junto con un chorrito de aceite de oliva virgen.

feta

Queso de Burgos

Parecido al queso fresco pero más ligero, el queso de Burgos contiene un 15% de materia grasa y aporta solo 180 calorías por 100 gramos.

El queso de Burgos es una de las mejores opciones en dietas de adelgazamiento por su bajo aporte calórico.

Mozzarella

Es difícil elegir solo una cualidad de este queso, ya que tenemos muchas donde escoger. Y es que, entre otras cosas, el queso mozzarella es de muy fácil digestión, de bajo contenido en lactosa y colesterol y representa una gran fuente de proteína de calidad, además de aportar pocas grasas. Aporta 280 kcal por 100 gramos.

Una ensalada de tomate y mozzarella es una magnífica manera de contrarrestar la acción negativa de los radicales libres, gracias al contenido en vitamina E del queso y vitamina C del tomate.

mozzarella

¿Qué quesos engordan más?

  • Queso manchego. Se elabora con leche de oveja tras una larga curación, por eso contiene un 50% de materia grasa. 100 gramos de queso manchego contienen unas 470 calorías.
  • Parmesano. Su porcentaje graso es algo menor (27%) pero contiene 431 calorías por 100 gramos. A pesar de su calorías, mejora la digestión y la salud intestinal.
  • Gruyère. El famoso queso suizo aporta 413 kcal por 100 gramos de alimento.
  • Cheddar. Los quesos curados como el cheddar envejecido contienen niveles relativamente bajos de lactosa, pero su contenido en grasa es elevado: 33% de materia grasa y 402 calorías por 100 gramos.
  • Queso de cabra. Su textura cremosa se consigue a costa de la grasa de la leche. Lleva un 36% de materia grasa y aporta 364 kcal por 100 gramos.
  • Roquefort. Este queso azul originario de Francia aporta 369 kcal por 100 gramos de alimento.
  • Edam. El famoso queso holandés contiene un 28% de grasa y aporta 357 kcal.
  • Gouda. Otro famoso queso holandés rico en grasas (27% por 100 g) y calorías (356 kcal).
  • Camembert. Un queso cremoso elaborado con leche de vaca que contiene 24 gramos de grasa por 100 gramos de alimento y aporta 299 calorías.

Razones para comer queso, con moderación

El consumo de queso tiene numerosos beneficios para la salud. Sin embargo, no hay que perder de vista su contenido en grasas y sodio, en especial lo más curados y calóricos, que no se aconsejan a personas con hipertensión o que deban seguir dietas restringidas en sodio. Las alternativas para estas personas pueden ser el queso fresco sin sal o requesón. Al margen de estas precauciones, el queso tiene propiedades muy saludables:

  • Es una gran fuente de calcio, que ayuda a fortalecer nuestros huesos y dientes y nos ayuda en la lucha contra la osteoporosis.
  • Aporta proteínas de alto valor biológico que ayudan a que nuestro organismo funcione correctamente.
  • Es un alimento rico en ácido fólico, lo que le convierte en un buen aliado para las mujeres embarazadas o que buscan estarlo.
  • Es un gran proveedor de vitamina B, importante para mantener la piel saludable.
  • Gracias a la fermentación de la leche, el queso es un estupendo probiótico, siendo además un gran aliado para la defensas, pues fortalece el sistema inmunológico.