Haber pasado la varicela aumenta el riesgo de sufrir un herpes ocular

Una vez superada la varicela, el virus permanece latente en el organismo y puede reactivarse y afectar a los ojos provocando un herpes zóster ocular. Es importante acudir al oftalmólogo ante los primeros síntomas para evitar complicaciones oculares. El herpes es la primera causa de ceguera corneal.

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Si has tenido varicela puedes suvrir un herpes ocular
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El herpes zóster ocular es la primera causa de ceguera corneal.

El 90% de los adultos que han sufrido la varicela tienen riesgo de padecer herpes zóster ocular. Y en personas con un sistema inmune debilitado, las consecuencias pueden llegar a ser graves ya que el virus del herpes es la primera causa de ceguera corneal.

La personas mayores o las que padecen otras enfermedades son el principal grupo de riesgo, por eso los médicos aconsejan la vacunación para evitar complicaciones. De hecho, en comunidades como Madrid ya vacunan contra el herpes zóster a los mayores de 65 años.

El doctor Luis Fernández-Vega Cueto-Felgueroso, oftalmólogo de la Unidad de Córnea y Cristalino del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, explica las complicaciones más habituales que puede provocar el virus a nivel ocular.

Virus varicela-zóster

El herpes zóster está originado por el mismo virus que la varicela: el virus varicela-zóster. Después de haber pasado la varicela, el virus permanece inactivo en el tejido nervioso, cerca de la médula espinal y el cerebro.

En algunas personas, el virus puede reactivarse incluso al cabo de años y extenderse a la piel, causando el herpes zóster o culebrilla.

Cuando el virus afecta a la piel de la frente o la nariz, el ojo también se puede infectar en un 50% de los casos.

Se estima que el riesgo de padecer herpes zóster a lo largo de la vida es del 30%, un porcentaje que aumenta hasta el 50% en personas mayores de 85 años. En España, más del 90% de las personas adultas han contraído alguna vez el virus varicela-zóster, por lo que pueden desarrollar herpes zóster.

Síntomas del Herpes zóster ocular

Hablamos de herpes zóster ocular cuando el virus del herpes zóster afecta a la zona periocular (piel de los párpados) y al ojo, aumentando el riesgo de complicaciones oculares.

“En aquellas personas con un sistema inmune más debilitado, las consecuencias de esta afección pueden ser muy graves, incluso crónicas, pudiendo causar la ceguera. Por ello, es imprescindible que con la aparición de los primeros síntomas acudan inmediatamente a un centro oftalmológico, señala el doctor Luis Fernández-Vega Cueto-Felgueroso.

Los síntomas que pueden alertarnos de que sufrimos un herpes ocular son los siguientes:

  • Dolor en el ojo o alrededor de él. Normalmente afecta solo a un ojo, aunque puede afectar a ambos.
  • Sensación de arenilla o de cuerpo extraño.
  • Enrojecimiento y lagrimeo que puede ir acompañado de secreción.
  • Sensibilidad a la luz (fotofobia).
  • Visión borrosa.
  • Irritación o sarpullido en los párpados y en la zona alrededor de los ojos.

El tratamiento del herpes ocular ha de ser individualizado, aunque por lo general consiste en antivirales específicos contra los herpes virus, así como en otros fármacos indicados por el oftalmólogo en determinados momentos del proceso, señala el especialista.

Además, se debe cuidar la superficie ocular con lágrimas artificiales, así como llevar una rutina de higiene, puesto que se puede contagiar fácilmente a través del contacto físico.

Complicaciones del herpes zóster ocular

Si el herpes ocular no se trata de la forma adecuada puede dar lugar a las siguientes complicaciones:

  • Queratitis (inflamación de la córnea). El herpes puede afectar a capas de la córnea más profundas que el epitelio, llegando a producir cicatrices (leucomas). Es la secuela más común del herpes ocular.
  • El virus también puede provocar problemas en la conjuntiva, inflamación de la retina (denominada retinitis) e inflamación intraocular (uveítis). La uveítis puede aumentar el riesgo de glaucoma o cataratas.

Tratamiento de la Queratitis por herpes

La queratitis suele ser bastante frecuente y provoca pérdidas de la agudeza visual por afectar a la córnea, así como molestias oculares debido a la gran inflamación que se produce en el ojo.

Si la afección provoca una opacidad corneal permanente puede llegar a necesitarse un trasplante corneal. Este trasplante, denominado queratoplastia, puede ser lamelar, es decir, solo se trasplanta la parte afectada de la córnea (epitelio, estroma o endotelio).

"Antiguamente, la única opción era sustituir por completo la córnea, trasplantando todas sus capas y sustituyéndola por otra completa. Hoy en día, los avances han permitido que podamos sustituir solo aquellas capas dañadas. Esto reduce drásticamente el riesgo de rechazos, fallos del injerto o glaucoma, siendo además más rápida la recuperación visual", señala el Dr. Fernández-Vega Cueto-Felgueroso.

"Y si con el paso de los años ocurriera una recidiva herpética, se puede sustituir ese botón corneal por otro nuevo conservando siempre el endotelio del paciente", añade.

No hay que olvidar que el herpes zóster permanece latente en el organismo y puede reactivarse, por lo que el riesgo de brotes siempre existe.

Vacunación preventiva

La vacunación disminuye un 97% la probabilidad de contraer herpes zóster en las personas de entre 50 y 69 años y un 91% en aquellas de más de 70 años.

Por ello, los doctores del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega animan "a toda aquella persona que presente algún factor de riesgo a vacunarse para evitar consecuencias negativas en la salud ocular y en la calidad de vida".

La vacunación es especialmente recomendable en inmunodeprimidos, en personas que se hayan contagiado previamente y tengan factores de riesgo, y en personas mayores.