Asesorado por Empar Aguado, profesora del Departamento de Sociología y Antropología Social de la Universitat de València

Por Soledad López, periodista especializada en salud

conciliar teletrabajo hijos

Antes de la pandemia del coronavirus, solo un 4% de los españoles teletrabajan. Con el decreto del estado de alarma, esa cifra ha ascendido hasta un 34% según datos del Instituto Nacional Estadística.

Pero en este teletrabajo de emergencia que hemos tenido que practicar muchos de un día para otro, las mujeres con hijos menores se han llevado la peor parte o, mejor dicho, la mayor carga.

A su profesión, que han ejercido con nota desde casa, han tenido que sumar la de profesora, planificadora de menús para familias de un mínimo de 3 personas que hacen todas las comidas en casa, animadora, cuidadora...

  • En definitiva, se han visto literalmente desbordabas.

A esas conclusiones han llegado Empar Aguado y Cristina Benlloch, profesoras del Departamento de Sociología y Antropología Social de la Universitat de València, y la politóloga-jurista Anna Aguado, que están llevando a cabo una investigación para conocer cómo ha afectado el confinamiento al teletrabajo y a la conciliación en las familias.

Lo interesante de este trabajo que todavía no ha concluido es la metodología: se ha basado en gran parte en entrevistas telefónicas que están permitiendo a las autoras medir de forma cualitativa cómo han vivido la situación las mujeres y cómo se sienten.

"Más que obtener cifras o porcentajes, este estudio nos ha permitido observar problemáticas desde una perspectiva de género", explica a Saber Vivir la profesora Empar Aguado.

sensación de estar todo el día trabajando

Situémonos en plena pandemia e imaginemos una familia X en la que tanto la mujer como el hombre teletrabajan y tienen hijos menores por debajo de 4º de la ESO.

Con este punto de partida, las autoras del estudio han observado que sobre ellas recae mucho más el peso de compaginar las cargas familiares con su jornada laboral.

  • Tanto es así que sienten que están todo el día trabajando."Hemos visto casos de mujeres que madrugan muchísimo para trabajar en las horas que los niños duermen porque cuando están despiertos tienen que dedicarse a ellos", observa Empar Aguado.

¿Y ellos qué?

En realidad, explica Empar, lo que ha ocurrido es simplemente lo que ya pasaba antes, pero aumentado. El confinamiento ha sido para la mujer la gota que rebosa el vaso:

  • Si el hombre ya hacía más tareas en el hogar que hace unas décadas, ahora ha pasado a hacer un poco más porque estaba en casa. De hecho, hay encuestas que ponen de manifiesto que así ha sido: ellos se han implicado más en cuestiones domésticas durante el confinamiento.

Antes del confinamiento, la mujer ya dedicaba el doble de tiempo al hogar

  • Respecto a la mujer, las encuestas de usos del tiempo ya revelaban que antes de estar confinados dedicaban el doble de tiempo que los hombres a las cargas familiares. "Por eso ahora, con los niños en casa, sin extraescolares, sin ayuda de una hipotética asistenta, comiendo todos en casa y encima teletrabajando, se han visto literalmente sobrepasadas", afirma Empar Aguado.

"Es fácil intentar ser una pareja igualitaria cuando todo está en su sitio. Pero cuando ese frágil equilibrio se rompe y el volumen de trabajo se multiplica por 15, el que acostumbra a soportar más carga en casa puede salir mal parado. Y eso es lo que ha pasado con las mujeres: el estrés se ha cebado con ellas", concluye.

¿Por qué son ellas las que hacen de maestras?

Por el mismo motivo que cargan ahora con gran parte del peso del hogar.

Ya eran las que estaban más implicadas en el seguimiento escolar del niño, y ahora que no van al colegio han acabado ejerciendo de profesoras. De una cosa a la otra hay un abismo, pero el confinamiento y la situación de emergencia educativa que estamos viviendo nos ha puesto en esta tesitura.

  • Si los niños están en casa y no entienden los ejercicios que les pone online su profesor, ¿quién se lo explica? Podría ser papá, pero la mayoría de las veces es mamá.

El eterno sentimiento de culpa de la mujer

Empar Aguado asegura que la problemática de género que ha puesto de manifiesto el confinamiento tiene mucho que ver con el sentimiento de culpa de la mujer tan propio de la sociedad patriarcal en la que vivimos.

  • Ese sentimiento de culpa del que no somos conscientes porque está muy arraigado culturalmente hace que seamos incapaces de no atender al máximo a nuestros hijos o nuestra casa en una situación como esta aunque nosotras acabemos exhaustas.
  • Según el estudio de la Universitat de València, ellas no solo se han ocupado más de los hijos, sino que incluso han facilitado que el hombre teletrabajara en aquellas situaciones en que los horarios de él eran rígidos.

"Nuestro papel de cuidadoras ha cobrado nuevamente protagonismo en esta pandemia porque tenemos todavía la cultura que tenemos, y aunque el hombre se haya implicado más todavía vemos natural que la mujer siga siendo la que cuida", afirma la profesora.

Teletrabajo, ¿arma de doble filo?

El teletrabajo es una oportunidad para la conciliación, pero Empar Aguado alerta que "en el contexto actual se está valorando que la mujer siga teletrabajando en el caso de los niños no puedan volver al colegio en septiembre". Y eso es un arma de doble filo: "¿la mujer va a teletrabajar para que ellos puedan desplazarse a la oficina?", se pregunta.

"Yo creo que la mujer debería reivindicar su dosis de teletrabajo pero no más allá de ello porque puede volverse en su contra y dar un paso atrás", prosigue.

"El teletrabajo que hemos vivido ha sido un parche porque la situación lo exigía, pero si se cronifica la mujer puede pagar un precio muy alto. Lo que estamos viviendo debe ser temporal. La mujer no puede ser siempre la mano de obra especializada en los cuidados", concluye.

Buscar soluciones

La profesora del departamento de Sociología y Antropología de la Universitat de València insiste en que esta crisis ha abierto aún más la brecha de las diferencias de género y es necesario buscar soluciones que mitiguen esa brecha.

  • "Los hombres deberían implicarse más, las empresas pueden contemplar jornadas más reducidas, hay que dar soluciones al colegio de los niños...", son algunas salidas necesarias que apunta Aguado.

Tags relacionados