Las claves de Daniel Goleman para poder decir "hoy ha ido bien" y ser feliz con los pequeños logros diarios

Podemos conseguir ser más felices si sabemos apreciar nuestras pequeñas victorias diarias. Logros de los que muchas veces no somos plenamente conscientes. Daniel Goleman da las pautas para que puedas acostarte mucho más satisfecho contigo mismo.

Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

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pareja joven feliz

La felicidad es una suma de buenos momentos.

ISTOCK

El psicólogo y profesor de Harvard Daniel Goleman revolucionó en los años noventa las creencias sobre inteligencia gracias a su libro ‘Inteligencia emocional’. Allí puso las bases de lo que hoy son teorías ya plenamente aceptadas. La idea principal es que nuestra inteligencia no se mide solo por el coeficiente intelectual y que para triunfar en la vida además has de conocer y saber manejar tus sentimientos.

Goleman ha seguido desarrollando interesantes ideas para mejorar nuestras capacidades en obras posteriores. Uno de los últimos aportes que ha hecho es poner en valor la importancia de nuestros pequeños logros de cada día. Esas cosas que hemos sabido sacar adelante, esos pequeños triunfos y que no le solemos dar la importancia que merecen.

Aprende a valorar tus victorias diarias

Este neurocientífico asegura que si apreciamos esos logros nos juzgaremos mucho mejor, disfrutaremos más de cada día y entraremos en lo que el denomina “estado óptimo”. Este estado optimo tiene muchas ventajas: nos permite ser más productivos, tomar mejores decisiones y, sobre todo, nos hace sentirnos bien.

Según Goleman, hay una idea que hemos de quitarnos de la cabeza: para tener bienestar no hemos de vivir grandes momentos. No es necesario que hayamos hecho un gran esfuerzo y que hayamos conseguido un gran triunfo. No es necesario ser Rafa Nadal y ganar un gran premio para experimentar esa felicidad.

Podemos encontrar bienestar en haber sabido preparar una cena que ha gustado a todos, en haber explicado una historia a unos amigos que les ha interesado o simplemente en que hemos llegado al trabajo, en hora punta, sin enfadarnos y con la sonrisa puesta.

Hemos de ser más conscientes de que este tipo de objetivos son victorias necesarias para el bienestar. Y nos hemos de decir cada noche que los conseguimos: “qué bien lo he hecho hoy”. Si vas con esa filosofía te será más fácil llegar al estado óptimo del que habla Goleman.

Claves para lograr el estado óptimo

Goleman ofrece tres claves que nos facilitan el camino para el bienestar. Tres aspectos en los que hemos de trabajar para que todo vaya rodado:

  • Aprende a concentrarte. Si pones la máxima atención en la tarea que tienes delante todo fluye más. Goleman señala que al focalizarnos logramos también una conjunción neuronal. Lo ideal es que el trabajo que estemos haciendo nos guste. La concentración es más fácil. Pero incluso si no nos gusta, al concentrarnos lograremos mayor satisfacción al hacerlo.

Si trabajamos con continuas distracciones, mirando el móvil, respondiendo mensajes o con conversaciones intrascendentes, se rompe esa armonía neuronal. Seremos menos eficiente, lograremos menos logros y nos sentiremos menos satisfecho.

  • Entrena tu inteligencia emocional. Este psicólogo tiene todo un tratado al respecto. Aunque no es necesario estudiárselo. Basta que recuerdes que si sabes gestionar tus emociones y no responder dejándote llevar, tienes mucho ganado. Para ello, hemos de mejorar nuestro nivel de autoconciencia.

Nos hemos de autoanalizar a menudo. Antes de contestar un correo o enviar un mensaje, piensa que estás en las mejores condiciones para hacerlo o tus sentimientos te jugarán una mala pasada.

  • Aprende a controlar tu entorno. El ambiente en que te rodeas es fundamental. Si tienes a tu alrededor personas que te apoyan y te dan unas palabras de ánimo, eso siempre ayuda a afrontar a sentirnos bien y estar en ese estado óptimo del que hablamos. Las críticas destructivas nos pueden hacer daño.

El ambiente en el que nos movemos no depende totalmente de nosotros. Pero podemos hacer mucho para controlarlo. Si seguimos los dos consejos previos (concentración e inteligencia emocional), estaremos mejor preparados para que un ambiente tóxico no nos haga tanto daño. Y si somos conscientes del daño que hacen esos ambientes, también podemos intentar alejarnos el mayor tiempo posible de ellos.

Cinco trucos para que tu día sea mejor

Goleman nos deja los objetivos muy claros. Cuando los planteamos de una manera teórica, sobre el papel, todo parece fácil de poner en práctica. La realidad puede ser más complicada desgraciadamente. Un buen día se puede echar a bajo con la primera bronca que tengamos, ya sea en casa o en el trabajo. En estas circunstancias no es tan fácil ni mantener las emociones ni concentrarse.

No desesperes. Este profesor de Harvard aporta también algunos ejercicios más prácticos que nos pueden ayudar a lidiar con las situaciones del día a día y que nos ayuden a lograr y valorar las pequeñas victorias que conviertan nuestro día malo en un día mucho mejor.

  • Haz una pequeña meditación. No necesitas tener una clase de yoga de una hora. Basta con dedicar unos minutos cada día concentrándote en tu respiración. Con este ejercicio también entrenamos la capacidad de concentrarnos, tan necesaria.
  • Haz autochequeos. En momentos rutinarios, como al cepillarte los dientes o mientras te haces la cama, analiza cómo te has levantado, qué emociones sientes como más presentes.
  • Ten diálogos contigo. Mantén una conversación interna. Pregúntate y respóndete, y procura que sea un diálogo amable, en el que te trates bien. Plantéate los temas que te preocupan y trata de encontrar soluciones.
  • Practica el buen humor. No te tomes la vida tan en serio. El buen humor invita a un estado de ánimo más positivo. Goleman lo considera muy útil para llenarnos de energía y mejorar la concentración. Si tienes una bronca, imagínate a la otra persona sentada en el váter. Verás que risa.
  • Duerme lo necesario. La falta de descanso jugará a la contra en todas nuestras estrategias de bienestar. La falta de sueño dificulta la concentración y alcanzar metas. Prioriza dormir al menos siete horas.