Cómo practicar el 'savoring': el arte de saborear los buenos momentos para ser más feliz

El ‘savoring’ es la manera de saborear la vida para que consigas encontrar muchos más momentos de felicidad de los que creías. La ideó un psicólogo americano después de analizar la evidencia científica que había sobre cómo encontramos y procesamos la alegría y el bienestar. Te explicamos cómo aplicarlo a tu día a día.

Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

Actualizado a

grupo amigos comiendo en el campo felices brindado con vino

La suma de los momentos agradables de la vida es lo más parecido a la felicidad.

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La búsqueda de la felicidad es uno de nuestros deseos fundamentales. Podíamos decir que es sobre el que gira todo lo demás, puesto que otros objetivos vitales, como el sentirnos realizados profesionalmente, el ver crecer a nuestra familia o el conseguir nuestras metas son maneras de hacernos felices.

Cada uno puede buscar la felicidad de distinta manera. Algunos lo hacen a través de objetos materiales, pese a que los expertos insisten en que no es una forma duradera de felicidad. Otros la encuentran en experiencias, como viajes o relaciones con amigos y parejas. Y otros en saborear simples instantes de la vida diaria.

Esto último parece lo más fácil y accesible. Sin embargo, muchos lo pasan por alto o no saben ver felicidad alguna en eso. El arte del ‘savoring’ te dice cómo conseguirlo. Te vamos a demostrar que puedes ser feliz con un rayo de sol o mirando una flor.

En qué consiste la teoría del ‘savoring’

La teoría del ‘savoring’, que es saborear en inglés, parte de una error muy extendido. Disfrutamos de un momento y luego pasamos a otra cosa, asumiendo que lo pasado, pasado está. Cuando resulta que los buenos momentos se pueden recuperar en la memoria y saborear de nuevo. Esa sensación de felicidad que nos dieron esos momentos vuelve, igual que vuelve el recuerdo.

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El otro aspecto en el que incide el ‘savoring’ es en encontrar buenos momentos en cosas que sencillas y que pasas por alto, quizá porque las das por hechas. Redescubrir esos momentos como momentos de felicidad.

Esto, que a sí en abstracto no parece gran cosa, ha supuesto todo un descubrimiento para muchas personas y ha dado fama a su creador, el profesor Fred Bryant, psicólogo de la Universidad de Loyola, en Chicago.

Después de dedicar su carrera profesional a estudiar los conceptos de felicidad y bienestar, propuso el ‘savoring’ como la manera más adecuada de hacer que esos momentos positivos sean los más habituales en nuestra vida diaria.

Cómo puedo ponerla en práctica

¿Cómo lo consigues? El profesor Bryant apunta que para saborear la vida hay que tener muy presentes cuatro conceptos:

  • Ser consciente del momento: en el sentido de vivir plenamente ese instante y reconocer cuando algo positivo está pasando. Es una idea que enlaza con el mindfulness. No importa lo pequeño que sea ese momento, si es positivo sirve. Puede ser simplemente disfrutar de una infusión.
  • Apreciarlo: disfrutar del momento. Parece una obviedad y no lo es. Hay mucha gente que vive un momento feliz y en lugar de disfrutarlo piensa en algo negativo. Por ejemplo, estás en una fiesta y solo piensas en el gasto económico que supone. Otras veces por habitual, se nos escapa lo privilegiados que somos: fíjate cómo los noruegos salen a disfrutar del sol en cuanto aparece y en España podemos dejar que pase todo el día sin salir a apreciarlo.
  • Prolongarlo en el tiempo: a base de alargar la experiencia. Por ejemplo, si disfrutas de una comida, no engullas; saborea cada bocado.
  • Recuperarlo y revivirlo: pensar en esa experiencia una y otra vez, hablar de ella o realizar actividades que se relacionen con aquel momento es otra forma de alargar ese placer. Volviendo al ejemplo anterior, recupera la comida recordándola con los que la compartieron. Pero, ojo, subir fotos a las redes para que te den ‘likes’ no es rememorarla. Es buscar otro tipo de placer muy engañoso.

Trucos para tener más momentos felices

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Como cualquier otra habilidad, el saber saborear la vida no se consigue de un día para otro. Requiere práctica. Por eso, otro de los consejos que da el profesor Bryant es que ejercitemos el ‘savoring’ y que no nos desanimemos porque no veamos un cambio inmediato en nuestra forma de pensar. Las conexiones neuronales, los cambios de perspectiva, a veces requieren tiempo o un cambio muy radical en nuestra vida.

Por ejemplo, si un día te dicen que estar perdiendo oído de modo irreversible, seguramente disfrutarás mucho más de cada sonido, cada canción. Esta teoría intenta hacerte ver que eso se puede conseguir sin necesidad de esperar a que te den una mala noticia. Hay algunos trucos que pueden ayudarte a conseguir este cambio de actitud:

  • Deja los temores futuros. Centrarse en el presente es la manera de tener una felicidad en el aquí y ahora. Si miramos mucho al futuro es fácil que nos sintamos infelices porque en la incertidumbre del futuro siempre hay más miedo que alegría.
  • Recuerda lo bueno. Con el pasado ocurre lo mismo. Hay que mirar atrás para rememorar lo feliz. Pero el pasado también es una trampa porque nos dice que todo lo que hicimos pudimos hacerlo mejor. Le pasa a todo el mundo. La perfección no existe. Ese tipo de pensamiento ha de desaparecer.
  • Rodéate de gente positiva. Busca gente con la que te lo pases bien y te ayudarán a que esos momentos de felicidad sean más y mejores.
  • Sé agradecido. Te puede ser útil tener un diario donde apuntarás las cosas buenas que te han pasado y agradecerás a la vida por ello. No dejes de agradecer también cualquier ayuda que te presten. Te sentirás mucho mejor.
  • Prioriza tu cuidado. Si duermes bien, comes saludable y te ejercitas, verás que tu cerebro también estará saludable y te premiará con más dosis de serotonina y dopamina, entre otras hormonas que proporcionan bienestar y felicidad.

La base científica tras el ‘savoring’

No pienses que toda esta teoría es el resultado de una tarde aburrida de un psicólogo en casa. Hay una muy buena base científica que sustenta todo lo que el profesor Bryant plantea.

Entre otros, un estudio de su propia universidad comprobó que efectivamente el ‘savoring’ aumentaba las emociones positivas y la satisfacción por la vida, y que mitigaba los momentos negativos y el riesgo de depresión.

Otra investigación, dirigido por la Universidad de Arizona, que analizó a personas que seguían el ‘savoring’, encontró que aumentaba el optimismo, la esperanza, la resiliencia (la capacidad de superar las adversidades) y daba herramientas para afrontar el estrés diario.

También fuera de Estados Unidos se han comprobado sus efectos. El departamento de psicología de la Universidad Católica del Sagrado Corazón, en Milán, confirmó que este método genera estados muy positivos en la memoria, lograba la reformulación de los recuerdos y ayuda a que enfoquemos el futuro con mejores perspectivas.