Qué es el "flow" del que habla Marian Rojas: ese bálsamo para la mente muy relacionado con ser feliz

La pérdida de capacidad para concentrarse o la disminución del foco de atención corre en contra de nuestra felicidad. Ahora bien, existe una manera de revertir esta situación. La psiquiatra Marian Rojas nos explica cómo hacerlo.

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Eva Carnero

Periodista especializada en bienestar y nutrición

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Una mente relajada favorece la sensación de bienestar.

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Vivimos una época marcada por la falta de concentración y la pérdida de atención. Las nuevas tecnologías, y en concreto, el mal uso que hacemos de las redes sociales, han puesto patas arriba el modo en que nos relacionamos con el mundo y con nosotros mismos. El problema es que este giro de 180 grados, no ha sido un cambio a mejor. De hecho, todo lo contrario. Cada vez hay más estudios que relacionan el abuso de las redes sociales con la aparición de síntomas como nerviosismo, irritabilidad, falta de confianza, y en casos más serios, ansiedad e incluso, depresión. En cualquier caso, nos aleja del bienestar emocional.

Ahora bien, no está todo perdido. De hecho, existen multitud de estrategias enfocadas a reconducir esta situación, recuperar la atención y abandonar la dispersión. Lo que, en última instancia, se resume en retomar el control de nuestra vida. Algo que se traduce en una agradable sensación de felicidad.

Pasión e inmersión 

Una de las vías que nos conducen hacia un mundo más sereno, plácido y feliz es la que se conoce como flow o estado de flujo. Un concepto que recoge la psiquiatra Marian Rojas en su libro, Recupera tu mente, reconquista tu vida, y que hace referencia a la teoría ideada por Mihaly Csikszentmihalyi, autor del libro Flow: The psychology of optimal experience (Fluir, una psicología de la felicidad). En esta obra, el psicólogo húngaro expone cómo la felicidad del ser humano puede mejorar si introduce más flow. En él, "el individuo se encuentra plenamente inmerso y une sus habilidades en forma de pasión, ilusión máxima, reto y atención plena". 

Según Mihaly, cuando alguien entra en estado de flujo, siente una sensación de plenitud y felicidad por varios motivos:

  • Se concentra totalmente en lo que está haciendo. 
  • Se deja llevar. 
  • Pierde la noción del tiempo. 
  • No existe el ego. 
  • Emplea sus habilidades al máximo. 
  • Son momentos de gran bienestar. 
  • Existe un equilibrio entre el reto y la habilidad.
  • La actividad en sí es inmensamente gratificante.
  • Siente que la tarea es factible y es capaz de realizarla.
  • Desaparece la sensación de cansancio o fatiga. 

Por favor, que no termine nunca

Una de las principales condiciones para entrar en estado de flow es que la actividad en la que estamos enfrascados sea algo que, como mínimo, nos guste. Si nos apasiona, mucho mejor. Por ejemplo, un músico que ensaya una obra, un escritor que escribe una novela o un atleta que entrena en el gimnasio, disfrutan con lo que hacen, no están deseando que acabe el tiempo que están dedicando a lo que hacen. En definitiva, disfrutan del camino. Lo que les hace sentir bien es el proceso, no alcanzar el objetivo, que también. 

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Por tanto, estar inmersos en lo que hacemos, sea lo que sea, implica estar totalmente concentrados en la actividad en cuestión. Algo que, como apuntábamos en las primeras líneas del artículo, cada vez es más difícil, ya que estamos fomentando mentes cada vez más dispersas. 

La idea es volver a sentir cómo el tiempo vuela, cómo nos olvidamos de nosotros mismos y cómo el mundo desaparece a nuestro alrededor cuando hacemos eso que tanto nos apasiona.

Más felices, y también más productivos

Además del aumento de la sensación de felicidad a la que hace referencia Csikszentmihalyi, numerosos estudios han confirmado que el estado de flujo favorece un incremento de la productividad. Uno de ellos, es el de la consultora McKinsey, en el que se vio que los ejecutivos que entraban en este estado de absorción eran un 500% más productivos. Es decir, que podían hacer el mismo trabajo en cinco veces menos tiempo. Ahora bien, hay que tener en cuenta que no es habitual entrar en este estado. De hecho, el mismo estudio concretaba que en una semana normal solo se encontraban en este estado un 10% del tiempo.

¿Cómo conseguir entrar en estado de flow?

A pesar de que no existe ningún método infalible que nos lleve a esta especie de conexión total con lo que estamos haciendo, sí es verdad que hay varios factores que favorecen el aislamiento y el enfoque hacia la actividad en cuestión. Algunos los recoge el escritor y periodista, Steven Kotler en su libro, The Rise of Superman, (El surgimiento de Superman). Entre ellos, destacamos estos tres:

  1. Fijar objetivos. Es fundamental plantearse metas, ya que de lo contrario, tendemos a divagar y es más difícil mantener la atención. 
  2. Eliminar distracciones. Hoy en día se está extendiendo como la pólvora un hábito que va en contra del estado de flow, se trata de la multitarea. Consultar el móvil, el correo o las redes sociales, y todo prácticamente al mismo tiempo, se ha vuelto en contra de sus usuarios que, dicho sea de paso, somos la mayoría. Por tanto, reducir el número de estímulos que nos pueden distraer es clave para sumergirnos en nuestro mundo. 
  3. Escoger actividades difíciles. Exceptuando aquellas que son objeto de nuestra pasión, conviene elegir aquello que está un poco por encima de nuestras capacidades. De esta manera, nos concentramos en el esfuerzo. Cuando se trata de actividades demasiado fáciles, nos relajamos y tendemos a perder la concentración.