Con el asesoramiento de la Dra. Miriam Sandín, de la Sección de Riesgo Cardiovascular y Rehabilitación Cardiaca de la SEC

Por Eva Mimbrero, periodista especializada en salud

estatina dolor muscular

Las estatinas son la familia de medicamentos más usada para bajar los niveles de colesterol. De hecho, su consumo ha crecido muchísimo en los últimos años.

En concreto, según datos de la Agencia Española del Medicamento, en 2012 se tomaban nada más y nada menos que un 442% más respecto al 2000.

Cuando el colesterol malo (LDL) se dispara, reducirlo es fundamental para evitar que se acumule en las arterias y pueda acabar provocando, entre otras cosas, un infarto o un ictus.

Los niveles de colesterol LDL deben ser inferiores a 116 mg/dl

Pero, como la mayoría de fármacos, hay que tener en cuenta también sus posibles efectos secundarios. Uno de ellos es el dolor muscular, conocido a nivel médico como miopatía.

  • "Se da de forma bastante frecuente, y se debe a que las estatinas también interaccionan con las células musculares, provocando una destrucción de sus enzimas (o proteínas)", nos cuenta la doctora Miriam Sandín, miembro de la Sección de Riesgo Cardiovascular y Rehabilitación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).
  • "Esto provoca que aparezca un dolor parecido al de las agujetas, y a veces al paciente eso le limita mucho el movimiento", continúa la experta.
  • "Es un dolor que la persona nota enseguida, al día siguiente o a los dos días de empezar a tomar la medicación", advierte.

Según datos de la Fundación Española del Corazón, este efecto secundario lo padece entre un 5 y un 20% de las personas que toman estatinas.

Por qué provocan dolor muscular

Respecto a los motivos que pueden haber detrás de esta destrucción celular, una investigación de la Universidad de Leeds (Reino Unido) apunta que las estatinas podrían facilitar una pérdida de calcio por parte de las células musculares, que genera que los músculos se contraigan.

  • El origen podría estar en la destrucción de una proteínas en concreto (FKBP). Los autores del estudio han comprobado que esto provoca fugas de calcio a nivel muscular.
  • Aunque, según los investigadores, la mayoría de personas pueden tolerar estas fugas sin que les provoque dolor, hay otras que sí que lo notan, debido a su genética o a sus hábitos de vida.
  • Tener un estilo de vida activo parece que es una buena manera de controlar el dolor. "La idea de que el ejercicio empeora los efectos secundarios de las estatinas podría ser un error: lo que realmente importa es la intensidad del ejercicio", ha manifestado al respecto la doctora Sarah Calaghan, una de las autoras del informe.

    “Descubrimos que el ejercicio moderado canceló los cambios en las células musculares causados ​​por las estatinas", aclara la investigadora.

Qué hacer cuando tomarlas afecta a los músculos

Conocer un poco mejor los mecanismos que explican el dolor muscular asociado a las estatinas, sin duda, es una buena noticia que tal vez permita en un futuro encontrar herramientas para paliar este efecto secundario.

Pero, hasta entonces, lo que suele hacerse en las personas que lo padecen es reducir la dosis o cambiar el tipo de estatinas que se toman.

  • "El dolor muscular asociado a las estatinas es dosispendendiente. Es decir, las dosis más altas lo producen con mayor frecuencia", advierte la doctora Sandín.

La potencia del fármaco aumenta el riesgo de dolor muscular

  • También hay que tener en cuenta que ciertos tipos de estatinas se asocian con más frecuencia a este efecto secundario que otras. "La que más lo produce es la atorvastatina, que es la estatina más potente de todas", matiza la cardióloga.

Un análisis de sangre detecta la destrucción celular

Para saber de forma objetiva si las estatinas están provocando, o no, que las células de los músculos se dañen, se hace un análisis de sangre que mide el nivel de proteínas.

  • "Si pese a bajar la dosis la destrucción de las proteínas sigue, se cambia una estatina por otra menos potente", explica la doctora Sandín.

Hay que tener en cuenta, eso sí, que como la nueva medicación no es tan fuerte a veces no es suficiente para bajar el colesterol a niveles que no pongan en riesgo la salud cardiovascular del paciente.

  • "En estos casos se suelen combinar las estatinas con otros fármacos que no lo son", especifica la experta. Por ejemplo, puede tomarse junto a la niacina, un tipo de vitamina B que aumenta el colesterol bueno (HDL).

Abandonar el tratamiento no es una opción

Ante la presencia de este efecto secundario de las estatinas, y de otros que a veces también aparecen como malestar abdominal o un peor descanso nocturno, la persona puede caer en la tentación de abandonar el tratamiento.

No hay que olvidar que el colesterol alto, por sí mismo, es un trastorno silencioso, que no produce síntomas evidentes, y esto facilita que el afectado no sea realmente consciente de la importancia de controlarlo y reducirlo.

  • "En ningún caso hay que abandonar el tratamiento –advierte la miembro de la SEC–. Lo que hay que hacer es consultarlo con el médico y buscar una alternativa. Esa es la única opción razonable".

Por último, la doctora Sandín nos recuerda que "de nada sirve tomar estatinas sin cambiar la dieta y hacer ejercicio". Cambiar el estilo de vida es fundamental para bajar el colesterol malo y proteger, así, la salud de tu corazón.

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