Por Soledad López, periodista especializada en salud

No todo el colesterol bueno es saludable
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Cuando hablamos de colesterol alto, conviene distinguir entre colesterol HDL –el llamado colesterol bueno– y colesterol LDL –colesterol malo–.

Hasta ahora nos han dicho que aunque los niveles de colesterol total estén por encima de los valores recomendados, si el malo está bajo y el bueno alto el riesgo cardiovascular es menor que si la situación es a la inversa.

En resumen, el mensaje siempre ha sido que el colesterol HDL tiene un efecto protector, pero no siempre es así. O al menos de forma literal.

Un estudio liderado por el InstitutoHospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) ha analizado si todas las partículas del llamado colesterol bueno tienen un efecto protector cardiovascular. Y parece ser que no.

Colesterol y placa de ateroma

El colesterol HDL (ligado a las proteínas de alta densidad) es el encargado de transportar el colesterol depositado en las arterias al hígado. Por eso se asocia a un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

En cambio, el colesterol LDL (ligado a las proteínas de baja densidad) se acumula en las arterias, incrementando el riesgo cardiovascular porque contribuye a la formación de placa de ateroma, la causante de la arteriosclerosis.

  • La placa de ateroma está formada de lípidos (colesterol), calcio y tejido fibroso. Según la proporción de estos compuestos, el riesgo de la placa es mayor o menor.
  • Las placas ricas en colesterol se consideran las de mayor riesgo de rotura y, en consecuencia, las que pueden desencadenar un infarto de miocardio en el corazón o un ictus en el cerebro.

Averiguar por qué no todo el colesterol hDL es sano

Sabiendo que el colesterol malo aumenta el riesgo cardiovascular y el bueno lo disminuye, se esperaría que los fármacos con este objetivo tuvieran la misma acción, pero no es así.

  • Los fármacos que reducen el colesterol malo sí logran reducir el riesgo cardiovascular.
  • Pero los fármacos que aumentan el colesterol bueno no han demostrado ser eficaces para reducir el riesgo de presentar enfermedades cardiovasculares.

Esta contradicción ha llevado a los investigadores del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) a analizar las características de las partículas de colesterol HDL para descubrir exactamente qué ocurre. Y han demostrado que no todo el colesterol bueno es saludable.

El estudio liderado por el IMIM se ha publicado en la revista Metabolism Clinical and Experimental. También han participado investigadores del CIBER de Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV), del CIBER de Obesidad y Nutrición (CIBEROBN) y del CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), así como del Hospital Clínic-IDIBAPS, del IDIBELL, del Institut de Recerca de l'Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza.

Cómo se ha hecho el estudio

Los investigadores han analizado características genéticas que determinan el tamaño de las partículas de colesterol bueno y, posteriormente, han estudiado su relación con el riesgo de presentar un infarto de miocardio.

  • La conclusión es que aquellas características genéticas asociadas a la generación de partículas de colesterol bueno grandes tenían una relación directa con un riesgo más grande de infarto.
  • Mientras que las características genéticas asociadas a partículas de colesterol bueno pequeñas se relacionaban con un menor riesgo de infarto.

"Hay una relación causal positiva entre el tamaño de las partículas del HDL colesterol y el riesgo de infarto, por lo tanto, tenemos que conseguir incrementar los niveles de colesterol bueno en sangre, pero siempre en partículas pequeñas", señala el investigador principal del estudio, el Dr. Roberto Elosua.

Las partículas pequeñas de colesterol bueno sí son sanas

El estudio revela que las partículas pequeñas de colesterol bueno son más efectivas a la hora de trasladar el colesterol al hígado para su eliminación.

Un dato que da pistas claras sobre cómo actuar para mantener unos buenos niveles de colesterol. Así lo explica el Dr. Álvaro Hernáez, investigador del IDIBAPS y CIBEROBN:

  • "Si tenemos que hacer alguna cosa con el HDL, es incrementar el número de partículas pequeñas, que son las que realizan de forma adecuada la función de eliminar el colesterol, las que realmente lo trasladan al hígado para su eliminación y no permiten que se acumule en las arterias y provoque enfermedades cardiovasculares".

Actualmente, no existen fármacos que incrementen los niveles de colesterol bueno y logren reducir el riesgo de presentar enfermedades cardiovasculares.

¿Qué camino tomar entonces? El Dr. Albert Prats, investigador del Grupo de investigación en Epidemiología y Genética cardiovascular del IMIM-Hospital del Mar y primer firmante del trabajo, da pistas sobre ello:

  • "Este estudio pone de relieve nuevas y potenciales dianas terapéuticas en el campo de las enfermedades cardiovasculares, como diversos genes relacionados con los aspectos cualitativos de las partículas de HDL, que pueden contribuir a la prevención cardiovascular".

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