Tener el colesterol bueno alto en realidad no es tan bueno

Probablemente deberíamos quitarle al HDL la etiqueta de colesterol bueno porque cada vez son más los estudios que demuestran que unos niveles altos se asocian a más riesgo de fracturas en personas mayores, problemas cardiovasculares en la menopausia o inflamación asociada al envejecimiento.

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Dr. Francisco Marin
Dr. Francisco Marín

Médico de Atención Primaria

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Colesterol bueno
iStock

Estudios recientes han encontrado un vínculo entre niveles altos de colesterol bueno y osteoporosis.

Cuando hablamos de colesterol elevado, conviene distinguir entre colesterol HDL –el llamado colesterol bueno– y colesterol LDL –colesterol malo–.

Hasta ahora nos han dicho que aunque los niveles de colesterol total estén por encima de los valores recomendados, si el malo está bajo y el bueno alto el riesgo cardiovascular es menor que si la situación es a la inversa.

En resumen, el mensaje siempre ha sido que el colesterol HDL tiene un efecto protector, pero estudios recientes han demostrado que no es así y que la máxima de que cuanto más alto esté el HDL mejor no es cierta.

Riesgos para la salud del colesterol HDL (bueno) alto

  • Aumenta el riesgo de fracturas y de osteoporosis. Un estudio publicado en JAMA Cardiology ha demostrado que por cada aumento en los valores estándar de colesterol HDL aumenta un 14% el riesgo de fractura en personas mayores. En este sentido, otros estudios han sugerido que el colesterol bueno reduce la densidad ósea porque disminuye los osteoclastos, las células productoras de hueso. Así pues, el colesterol bueno alto podría considerarse un factor de riesgo de osteoporosis.
  • Más riesgo cardiovascular en mujeres menopáusicas. Niveles moderados (60-80 mg/dL) y altos (más de 80 mg/dL) de colesterol HDL aumentan el riesgo cardiovasculares en grupos de riesgo. Sucede por ejemplo en mujeres menopáusicas. Según un estudio, un colesterol HDL alto en estas mujeres podría estar enmascarando otros problemas cardiovasculares e incluso pueden ser un signo de disfunción de este tipo de colesterol, evitando que cumpla con sus funciones cardioprotectoras.
  • Aumenta la inflamación y el riesgo de enfermedades crónicas. El envejecimiento va asociado a procesos inflamatorios y se ha visto que esa inflamación aumenta si los niveles de HDL son elevados, por lo que podría ser considerado un factor de riesgo de enfermedades crónicas.
  • No protege de la aterosclerosis. Por encima de 70-80 mg/dL, los expertos alertan que el HDL no protege de la aterosclerosis, la acumulación de placa de ateroma, que es una de las principales funciones que se le ha atribuido siempre al colesterol bueno.

Colesterol y placa de ateroma

El colesterol HDL (ligado a las proteínas de alta densidad) es el encargado de transportar el colesterol depositado en las arterias al hígado. Por eso se asocia a un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

En cambio, el colesterol LDL (ligado a las proteínas de baja densidad) se acumula en las arterias, incrementando el riesgo cardiovascular porque contribuye a la formación de placa de ateroma, la causante de la arteriosclerosis.

La placa de ateroma está formada de lípidos (colesterol), calcio y tejido fibroso. Según la proporción de estos compuestos, el riesgo de la placa es mayor o menor.

Las placas ricas en colesterol se consideran las de mayor riesgo de rotura y, en consecuencia, las que pueden desencadenar un infarto de miocardio en el corazón o un ictus en el cerebro.

Sabiendo que el colesterol malo aumenta el riesgo cardiovascular y el bueno lo disminuye, se esperaría que los fármacos con este objetivo tuvieran la misma acción, pero no es así. Los fármacos que reducen el colesterol malo sí logran reducir el riesgo cardiovascular, pero los fármacos que aumentan el colesterol bueno no han demostrado ser eficaces para reducir el riesgo de presentar enfermedades cardiovasculares.

Esta contradicción llevó a los investigadores del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) a analizar las características de las partículas de colesterol HDL para descubrir exactamente qué ocurre. Y demostraron que no todo el colesterol bueno es saludable. El estudio liderado por el IMIM se ha publicado en la revista Metabolism Clinical and Experimental.

El colesterol bueno es muy complejo con más de 250 proteínas vinculadas a él que se conozcan hasta ahora. Esto hace que poco a poco surjan estudios que desmonten la creencia de que "cuanto más alto, mejor".

No todo el colesterol hdl es bueno

Los investigadores han analizado características genéticas que determinan el tamaño de las partículas de colesterol bueno y, posteriormente, han estudiado su relación con el riesgo de presentar un infarto de miocardio.

La conclusión es que aquellas características genéticas asociadas a la generación de partículas de colesterol bueno grandes tenían una relación directa con un riesgo más grande de infarto.

Mientras que las características genéticas asociadas a partículas de colesterol bueno pequeñas se relacionaban con un menor riesgo de infarto.

"Hay una relación causal positiva entre el tamaño de las partículas del HDL colesterol y el riesgo de infarto, por lo tanto, tenemos que conseguir incrementar los niveles de colesterol bueno en sangre, pero siempre en partículas pequeñas", señala el investigador principal del estudio, el Dr. Roberto Elosua.

Las partículas pequeñas de colesterol bueno sí son sanas

El estudio revela que las partículas pequeñas de colesterol bueno son más efectivas a la hora de trasladar el colesterol al hígado para su eliminación.

Un dato que da pistas claras sobre cómo actuar para mantener unos buenos niveles de colesterol. Así lo explica el Dr. Álvaro Hernáez, investigador del IDIBAPS y CIBEROBN: "Si tenemos que hacer alguna cosa con el HDL, es incrementar el número de partículas pequeñas, que son las que realizan de forma adecuada la función de eliminar el colesterol, las que realmente lo trasladan al hígado para su eliminación y no permiten que se acumule en las arterias y provoque enfermedades cardiovasculares".

Actualmente, no existen fármacos que incrementen los niveles de colesterol bueno y logren reducir el riesgo de presentar enfermedades cardiovasculares.

¿Qué camino tomar entonces? El Dr. Albert Prats, investigador del Grupo de investigación en Epidemiología y Genética cardiovascular del IMIM-Hospital del Mar y primer firmante del trabajo, da pistas sobre ello: "Este estudio pone de relieve nuevas y potenciales dianas terapéuticas en el campo de las enfermedades cardiovasculares, como diversos genes relacionados con los aspectos cualitativos de las partículas de HDL, que pueden contribuir a la prevención cardiovascular".