¿El ayuno intermitente puede afectar a la fertilidad de la mujer?

El ayuno intermitente provoca una ligera caída en un tipo de hormonas que mejoran la función ovárica y la calidad del óvulo. Pero a la vez el ayuno es muy efectivo para perder peso y la obesidad es un factor que dificulta mucho el embarazo.

Actualizado a
Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

¿El ayuno intermitente puede afectar a la fertilidad de la mujer?
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La obesidad reduce la fertilidad y es cierto que el ayuno intermitente va bien para perder peso.

Está demostrado que el ayuno intermitente es una forma efectiva de perder peso, pero existían dudas sobre el impacto negativo que puede tener en la fertilidad femenina. Un estudio de la Universidad de Illinois Chicago aporta evidencia sobre el tema y revela que sí reduce unas hormonas concretas relacionadas con la fertilidad, aunque la obesidad también es un factor que dificulta en gran medida el embarazo, por lo que habría que poner en una balanza los riesgos de esa ligera caída de la fertilidad frente a los efectos positivos en el peso.

¿Cómo afecta el ayuno intermitente a las hormonas de la fertilidad?

Los investigadores siguieron a un grupo de mujeres obesas, unas premenopáusicas (menores de 40 años) y otras posmenopáusicas, que se sometieron a un ayuno intermitente durante un periodo de 8 semanas que consistió en ingerir las calorías diarias durante un margen de 4-6 horas y no comer nada más hasta el día siguiente.

Mediante análisis de sangre, midieron las diferencias en los niveles de hormonas relacionadas con la fertilidad y los compararon con los de otro grupo de mujeres que no se sometieron a ayuno intermitente. Al analizar los resultados, los investigadores observaron que:

  • Los niveles de la globulina fijadora de hormonas sexuales, una proteína que transporta las hormonas reproductivas por todo el cuerpo, no cambian después de hacer ayuno intermitente.
  • Los niveles de testosterona y androstenediona, una hormona esteroide que el cuerpo usa para producir testosterona y estrógeno, tampoco cambian con el ayuno intermitente.
  • Los niveles de dehidroepiandrosterona o DHEA, una hormona que las clínicas de fertilidad recetan para mejorar la función ovárica y la calidad del óvulo, se reduce en un 14% tras el ayuno intermitente, tanto en mujeres premenopáusicas como posmenopáusicas. A pesar de que los niveles de DHEA bajan, se mantienen dentro del rango normal.

¿El ayuno intermitente se desaconseja totalmente si buscas embarazo?

Depende. En una mujer con obesidad, puede reducir más la fertilidad el exceso de peso que el ayuno intermitente, por tanto habría que "sopesar los riesgos de una caída moderada de los niveles de la hormona DHEA que provocaría el ayuno intermitente frente a los efectos beneficiosos que tendría en el peso", apunta Krista Varady, profesora de nutrición de la Universidad de Illinois Chicago.

¿Cómo afecta el ayuno intermitente tras la menopausia?

En mujeres posmenopáusicas, "la caída de los niveles de DHEA podría ser preocupante porque la menopausia ya causa una caída dramática en el estrógeno y la DHEA es un componente principal del estrógeno", señala Varady.

De todas maneras, el estudio no reveló que las mujeres posmenopáusicas que hicieron ayuno intermitente tuvieran más efectos secundarios propios de la bajada de estrógenos en la menopausia como la sequedad o la disfunción sexual.

¿El ayuno intermitente reduce el riesgo de cáncer de mama?

Sí. La DHEA elevada se relaciona con más riesgo de cáncer de mama, por tanto una caída moderada de los niveles de esta hormona conseguida a través del ayuno intermitente podría ser útil para reducir ese riesgo tanto en mujeres premenopáusicas como posmenopáusicas.

¿Cuánto peso se pierde con el ayuno intermitente?

Las mujeres que hicieron ayuno intermitente tuvieron una pérdida de peso del 3% al 4% de su peso inicial al cabo de 8 semanas, mientras que el grupo control no perdió peso.

Además, las mujeres que hicieron ayuno intermitente también presentaron una caída en la resistencia a la insulina y en los biomarcadores de estrés oxidativo.