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Para muchas mujeres la epidural se considera una estupenda solución al dolor del parto y no conciben que se pueda dar a luz sin ella. Y es por eso que la anestesia epidural se relaciona siempre con ese momento.

El parto es su utilidad más conocida, pero la epidural se administra muchísimo en operaciones que requieren anestesia, como las abdominales o de próstata, entre otras”, explica el doctor Miguel Díaz, anestesiólogo de Santa Cruz de Tenerife.

¿CUÁNDO SE DEbe ADMINISTRAR?

En el caso concreto de los partos, el momento en que se administra la epidural es importante. Si se hace demasiado pronto puede hacer más lento el desarrollo del parto. Aunque, según reconoce el doctor Díaz, en este extremos hay división de opiniones.

  • Lo ideal es esperar hasta que la dilatación esté ya en la fase activa, es decir, unos 3 o 4 centímetros de dilatación con contracciones muy seguidas.
  • El límite para ponerla serían los 8 centímetros de dilatación ya que se calcula que tarda unos 10 -20 minutos en hacer efecto y podría no cubrir ya el momento del alumbramiento.

Lo ideal en el parto es ponerla con 3 o 4 centímetros de dilatación

  • Si se pone en la fase activa del parto además, se disminuye alguno de los posibles efectos secundarios.

¿QUÉ CANTIDAD SE ADMINISTRA?

Dependerá de cómo vaya el parto. Si va a ser de cesárea, lógicamente será dosis más alta que si es un parto natural.

El objetivo de la anestesia epidural es eliminar el dolor a la mujer pero mantenerla "conectada" a su parto sintiendo las contracciones y permitiéndole "empujar". La cantidad que se administra hace que en cada caso esa percepción sea más o menos evidente.

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  • Desde hace tiempo los centros dan la opción de la llamada walking epidural: procuran ajustar la dosis de fármaco para que sea lo suficientemente baja como para no afectar la movilidad ni la percepción, pero lo suficientemente alta como para quitar, al menos parcialmente, el dolor.
  • La ventaja es que la mujer puede caminar o moverse mejor durante el parto y, además, puede percibir las contracciones.

Si se opta por una epidural a alta dosis, se pierde sensibilidad. En ese caso cambiar de postura puede ser complicado, ya que la mujer está inmovilizada y las sensaciones, adormecidas.

Entonces podemos estar adoptando posiciones demasiado forzadas que pueden derivar en alguna lesión que cause molestias y dolores, complicando considerablemente el posparto inmediato.

POSIBLES EFECTOS SECUNDARIOS

La epidural es eficaz para quitar el dolor y proporciona un alivio casi inmediato en la mayoría de los casos pero cómo todas las anestesias no está desprovista de posibles efectos secundarios. Si te la van a administrar debes conocer que:

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  • Alarga la duración del parto, obliga a una vigilancia más estrecha de la frecuencia cardíaca del bebé y algunos estudios sugieren que aumenta las tasas de partos en que se ha de usar fórceps, lo que a su vez puede aumentar el riesgo de sufrir un desgarro perineal. La madre puede perder la capacidad de pujo (empujar) y eso dificulta la salida del bebé.
  • Hipotensión. Puede que ocurra un episodio transitorio de tensión muy baja en la madre tras su administración, que a veces se refleja en una caída de la frecuencia cardíaca del bebé.
  • Vómitos: hasta un 30% de las mujeres pueden tener náuseas tras la anestesia epidural y entre un 3 y un 7% presentan vómitos.

¿QUÉ OTRAS COMPLICACIONES PUEDE HABER?

Las complicaciones no son habituales pero son posibles:

No es habitual pero puede tener complicaciones al ser una técnica que implica la médula

  • Pinchar accidentalmente la duramadre (membrana que envuelve y protege el encéfalo y la médula espinal). Ocurre entre 1 y 4 de cada cien casos.
  • Que esto ocurra provoca dolor de cabeza fuerte y puede durar días o semanas. En estos casos se recomienda permanecer tumbada el mayor tiempo posible y beber mucho líquido.
  • Inyectar anestesia accidentalmente en flujo sanguíneo. Es algo muy poco habitual que puede provocar pérdida de conciencia.
  • Que se forme un hematoma epidural. Comprime los nervios de la zona y puede producir problemas momentáneos al caminar.

¿Y SI TIENES DESVIACIÓN DE COLUMNA O TATUAJE?

Para poner la epidural hay que pinchar en la zona lumbar, entre las vértebras. Si hay una desviación de columna, la colocación es más complicada, pero no imposible.

Requiere más pericia por parte del anestesista -dice el doctor Díaz-. La técnica es más complicada. Pasa lo mismo si se trata de un paciente obeso”.

Es más complicado pero no imposible en casos de obesidad o desviación de columna

Los pacientes con tatuajes en la espalda también pueden encontrarse con que el médico contraindique su aplicación por el riesgo de infección. Dependerá del tamaño del tatuaje. Si el color ocupa mucha superficie, el médico puede no encontrar un lugar óptimo donde aplicar la anestesia.

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En esos casos está la opción de hacer un pequeño corte en la piel para poner la aguja (eso sí, estropeando un poco el tatuaje). “Pero cada vez hay más profesionales que consideran que el riesgo de infección es mínimo y no se niegan a ponerla”, añade el médico.

¿afecta negativamente a la madre o al bebé?

En torno a la epidural en el parto existe bastante polémica. Algunos profesionales aducen que:

  • Aumenta el número de cesáreas porque detiene el proceso natural del parto.
  • Reduce la lactancia. Algunos médicos sugieren que las madres que dan a luz con epidural son más proclives a no dar el pecho o a abandonarlo pronto.

No causa fiebre y al cabo de las horas el cuerpo la expulsa

El anestesiólogo es tajante respecto a que se influya en la madre para que se ponga. La práctica es dar total libertad a la madre para decidir si la quiere o no.

Otra leyenda es que la epidural da fiebre. “No, no da fiebre -aclara el doctor Díaz-. Sí puede ser que la paciente sufra una infección previa y entonces sí que desarrolle fiebre pero no causada por la anestesia propiamente. Y adoptamos una serie de medidas higiénicas para evitar cualquier contaminación al poner el catéter”.

  • Sobre sus posibles efectos sobre los bebés un estudio realizado por un equipo de científicos de la Universidad de Granada concluyó que los bebés nacidos de madres a las que han aplicado este tipo de anestesia pueden tener un índice más bajo en el Test de Apgar, mayor riesgo de requerir cuidados intensivos o peor adherencia a la lactancia materna. Aunque los propios investigadores aseguran que hay que seguir estudiando estas posibles afectaciones.
  • En la línea contraria, Katherine Wisner, investigadora de la Universidad de Northwestern y autora del estudio Anethesia & Analgesia afirma que la reducción del dolor del parto para la madre hace que la mujer afronte la reciente maternidad más tranquila y reduce así el riesgo de la depresión posparto.
  • Además, que la mujer esté más tranquila durante el parto, aseguran algunos especialistas, hace que la oxigenación que recibe el bebé durante este proceso sea mejor.

cómo se elimina la epidural

Los anestésicos locales que se suministran en la epidural se eliminan por metabolización enzimática. Es decir, el cuerpo los absorbe y los expulsa, bien sea por la orina o la bilis.

Independientemente de la cantidad usada, se elimina del cuerpo en unas 2 horas tras la retirada del catéter.

No tiene por qué dejar ningún rastro ni efecto secundario en el cuerpo después de haberse eliminado.