Asesorado por la Dra. Celia Marcos, ginecóloga de la Unidad de Histeroscopia de Dexeus Mujer

 

Por Soledad López, periodista especializada en salud

Cuándo y cómo se trata el útero tabicado o septo
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El útero tabicado o útero septo, ambas denominaciones son válidas, es la anomalía o malformación más frecuente del útero.

Es cierto que puede ser un obstáculo para el embarazo, pero puede tratarse quirúrgicamente de forma fácil y con éxito.

La Dra. Celia Marcos, ginecóloga de la Unidad de Histeroscopia de Dexeus Mujer nos explica con detalle en qué consiste esta afección y cómo se trata.

¿Qué es un útero tabicado?

En el útero septo, la cavidad uterina está dividida de forma completa o incompleta en dos partes mediante un tabique o septo.

  • El tabique que divide el útero en dos debe tener más de 5 milímetros, si es menor se considera una variante de la normalidad.

¿Cuál es la causa del útero septo?

"Las malformaciones uterinas se producen por una interrupción en el desarrollo del aparato genital femenino durante la gestación", explica la Dra. Celia Marcos.

  • En el caso del útero septo, esa interrupción del desarrollo ocurre durante la formación de los conductos de Müller que dan lugar al útero, las trompas de Falopio y la parte superior de la vagina.

Un fallo en la formación de estos conductos puede provocar varios tipos de malformaciones, entre ellas el útero setpo, que en realidad es de las menos graves. También puede provocar el llamado síndrome de Rokitansky (ausencia de útero y de vagina) que reviste mayor gravedad aunque es mucho menos común.

"Según los datos que tenemos en Dexeus, la prevalencia del útero tabicado puede llegar a un 7%", señala la Dra. Marcos.

¿Qué síntomas o consecuencias provoca?

Cuando el útero está dividido, el principal problema es la gestación. Un útero septo favorece:

  • Abortos espontáneos.
  • Partos prematuros.
  • Necesidad de realizar cerclajes (se pone una cuerdecita en el cuello el útero porque se ha acortado) para frenar el riesgo de parto prematuro.
  • Malas presentaciones fetales. Hay más riesgo de que el bebé venga de nalgas en el parto o en otras posiciones (por ej. transversa) que dificulten la salida.

En mujeres que no están embarazadas, el síntoma que puede provocar un útero septo es principalmente la disminorrea (dolor intenso de regla), aunque la mayoría de veces es algo asintomático.

¿Cómo se diagnostica?

El tabique uterino se diagnostica fácilmente mediante una ecografía bidimensional o tridimensional.

Una vez detectado con la ecografía, se realiza una histeroscopia (esta prueba permite visualizar con detalle el interior del útero) para confirmar el diagnóstico.

Lo lógico es descubrirlo durante una revisión ginecológica rutinaria, por eso es importante que incluyan ecografías este tipo de revisiones. "En un embarazo es más difícil detectar el tabique uterino por la presencia del feto", explica la Dra. Marcos.

¿cuándo hay que tratarlo?

Si el problema se detecta en la juventud (que sería lo lógico si la mujer acude regularmente al ginecólogo), no da síntomas (no provoca dolor durante la regla) y no se busca embarazo, no es urgente tratarlo.

Independientemente de la edad que tenga, tampoco hay porqué operar si la mujer no tiene síntomas y no quiere tener hijos.

Pero si la intención es quedarse embaraza, sí es necesario intervenir porque, como decíamos, el tabique uterino puede dificultar en gran medida la gestación.

¿Cómo se trata?

Esta malformación uterina se trata mediante histeroscopia quirúrgica.

  • Mediante esta técnica endoscópica (se entra por la vagina y no hay incisiones) se llega hasta el interior de la cavidad uterina, donde se reseca el tabique o septo mediante un bisturí eléctrico que corta y coagula a la vez.
  • Esta intervención se realiza con sedación, dura entre 15 y 20 minutos, y no precisa ingreso. La mujer recibe el alta en una par de horas.
  • Al cabo de dos meses se realiza un control para comprobar que la cavidad uterina ha quedado perfecta (amplia y en forma de pera invertida) y no va a dar problemas para albergar un feto.

"Esta intervención no conlleva ningún tipo de secuela ni efecto secundario. Es más, los problemas en el embarazo pueden aparecer por no hacerla", explica la Dra. Marcos

  • "Si en lugar de implantarse el embrión en las paredes el útero lo hace en el tabique fibroso, donde la vascularización es menor, habrá un aborto espontáneo", aclara.
  • "Y si el embarazo avanza tampoco podemos hacer nada (no se puede operar el tabique durante la gestación), solo esperar a que el útero se distienda mucho y deje espacio al feto, pero hay mucho riesgo de parto prematuro", explica.

Por eso lo adecuado es intervenir antes de la gestación. En el caso de una mujer que no haya llevado nunca un buen control ginecológico y quiere ser madre, lo aconsejable es realizar previamente una revisión completa con ecografía para descartar problemas.

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