VACACIONESENVEJECEN

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VACACIONESENVEJECEN

Las vacaciones, como cualquier otra época del año, son un tiempo en el que rompemos muchas rutinas. Algunas de manera saludable, por ejemplo haciendo más deporte o relajándonos al aire libre.

Sin embargo, los expertos han descubierto que cada vez repetimos errores que ya nos perjudican a diario, y a los que sumamos otros nuevos. Aquí tienes algunos.

SEGUIMOS ENGANCHADOS A LAS PANTALLAS

Se ha acuñado un término que es muy ilustrativo: screen detox. Un desentoxicador de pantallas durante las vacaciones. Es un buen consejo.

El ordenador, la tablet y el móvil se nos hacen imprescindibles. Pero se nos olvida la cantidad de problemas que se están descubriendo, lo que aconseja ponerles freno, al menos temporalmente:

  • Afectan a las cervicales por mirar inclinados.
  • Favorecen la miopía por estar todo el rato mirando de cerca.
  • Favorecen el sedentarismo y el aislamiento social.

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  • Son una fuente de microondas y ondas electromagnéticas, que aún ha de averiguarse hasta qué punto afectan al organismo.

Hacer un ayuno voluntario de los aparatos electrónicos es una terapia de desintoxicación de los campos electromagnéticos, de la dependencia psicológica que generan, de las radiaciones y, en el caso de los niños, un exceso de estímulos.

CONVERTIMOS LA DIVERSIÓN EN UN ESTRÉS

En vez de disminuir, durante las vacaciones nos organizamos para que no nos falle el estrés, un factor demostrado de envejecimiento prematuro, problemas de insomnio y enfermedades cardiovasculares y caída de cabello.

Con el estrés se cae más el cabello, sufres insomnio y envejeces

Salimos cuando todos. Nos complicamos los viajes apurando al máximo los horarios para aprovechar los días, pensando equivocadamente que un día más tarde es un día perdido. Llenamos las jornadas de actividades.

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Descansar es llevar por fin otro ritmo. Eso es lo saludable. No pasa nada por no apurar el tiempo.

NO SABEMOS PRIORIZAR

“La experiencia médica nos dice que, si no puedes pausar tu vida, será ella misma la que te parará”, afirma el doctor Manuel Sánchez, director de la Clínica DeSánchez.

El doctor Sánchez propugna la necesidad de aprender a decir no. Es decir, analizar el tiempo para centrarse en actividades que resultan prioritarias.

No solo el rendimiento, el gozo y la atención se ven beneficiados por esta gestión racional del tiempo, sino también la generación de dopamina, que es uno de los neurotransmisores asociados a la felicidad.

NO DESCONECTAMOS DEL TRABAJO

Las vacaciones es momento de activar el out of office, apagar el ordenador. Pero, con frecuencia, el trabajo nos persigue y resulta complicado dejar de lado los correos, más cuando, hoy en día, contamos con un gran número de herramientas digitales para permanecer conectados.

Según un estudio de la empresa Infojobs, el 51% de la población activa española responde e-mails y atiende llamadas de trabajo durante su período de vacaciones o en sus fines de semana.

El 51% de trabajadores responde correos y llamadas en vacaciones

Por nivel laboral, a más responsabilidad en el trabajo, más crece este porcentaje. En concreto, los empleados están conectados en un 45% de los casos y los mandos hasta en un 81%.

No desconectar de las preocupaciones laborales provoca malestar y sensación de falta de descanso.

NO HACER NADA TAMPOCO ES BUENO

Pasamos al otro extremo. Las vacaciones convertidas en un dolce far niente serían por supuesto más recomendables, porque se crearon para descansar.

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El problema es que no siempre tenemos una idea clara de lo que es el descanso. A nuestro cerebro dejarlo inactivo, le perjudica. Descansar significa variar de actividad por otra que nos resulte tanto o más placentera.

Las opciones son múltiples y dependen de cada uno: ver amigos con los que hace tiempo que no quedamos, salir a pasear más a menudo, descubrir rincones de los alrededores de tu ciudad que no concías, aprender a tocar un instrumento...

hacemos deL SOL nuestro ENEMIGO

Por muchas advertencias que haya, seguimos cayendo en el error de achicharrarnos al sol. Los peligros de los rayos beta y de las modificaciones bioquímias que provoca en nuestras células el exceso de sol parecen no servir de nada.

“Nuestra protección solar natural es como una cuenta corriente, cada verano te va quitando depósitos”, recuerda el doctor Sánchez. La estética del moreno fue un error que puso de moda la diseñadora Chanel.

Diez minutos de sol nos dan el calcio y la vitamina D suficiente

Con diez minutos de sol por la mañana o a última hora de la tarde basta para cubrir la necesidad de vitamina D y calcio. “Es el equivalente a 25 vasos de leche, añade el médico.

CAMBIAMOS NUESTROS RITMOS

Somos un animal de costumbres y en un mes lo cambiamos todo. Nos levantamos a otra hora nos acostamos más tarde, comemos con otro horario...

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Nuestro cuerpo está acostumbrado a unas rutinas. Cuando las cambiamos tan bruscamente, el metabolismo se resiente. Nuestro organismo se queja.

Y DEJAMOS LA DIETA

También comemos más fuera, en restaurantes que suelen ofrecer un menú más graso y con exceso de sal. Y nos alejamos de nuestra dieta habitual.

La dieta mediterránea retrasa el envejecimiento celular

No hay que olvidar que numerosos estudios ratifican la dieta mediterránea como la más adecuada contra el envejecimiento. El últimos, de la Universidad de Córdoba. Uno de los mecanismos primordiales de dicho envejecimiento es el acortamiento de los telómeros, estructuras situadas en los extremos de los cromosomas.

Según los investigadores, la dieta mediterránea ralentiza el acortamiento de estos telómeros y, por tanto, el envejecimiento de las células.

¿CUÁNTO HAS ENVEJECIDO?

Dependiendo de cuántas cosas haces mal en verano, el grado de envejecimiento que nos depara las vacaciones será uno u otro.

“Envejecemos de diferente manera porque depende de muchos factores, tanto ambientales como genéticos”, dice el doctor Sánchez. No hay un varómetro claro que pueda marcar el grado de envejecimiento.

“Lo que sí es seguro es que el verano nos envejece”, concluye el médico.