emmentaler. Emmentaler

1 / 6 Emmentaler

Es un queso de pasta compacta y con agujeros de varios tamaños. De color amarillo pálido, su sabor varía según el grado de curación; el más "joven" recuerda a las nueces.

  • Cómo presentarlo. Al ser de grandes dimensiones, se vende en porciones. Compra una loncha gruesa y córtala en barritas o en dados.
  • Por cada 100 gr contiene 398 kcal, 28.9 gr de proteínas, 31 gr de grasas y 110 mg de colesterol.
roquefort. Roquefort

2 / 6 Roquefort

No tiene corteza, como todos los que son de tipo azul. Es de consistencia frágil y se desmenuza con facilidad. Por eso es habitual comprarlo ya cortado, en piezas triangulares.

  • Cómo presentarlo. Se porciona empezando a cortar siempre desde la parte exterior, haciendo unos cortes gruesos en abanico.
  • Por cada 100 gr contiene 370 kcal, 21.5 gr de proteínas, 30.6 gr de grasas y 100 mg de colesterol.
brie. Brie

3 / 6 Brie

De textura blanda, casi fundido, tiene forma circular, aunque también podemos comprar una porción de un queso de mayor tamaño.

  • Cómo presentarlo. Si es pequeño se porciona en triángulos, ocho de cada queso. Si es grande, se parte por la mitad y luego se hacen cuñas delgadas que, a su vez, pueden dividirse.
  • Por cada 100 gr contiene 345 kcal, 22.6 gr de proteínas, 27.9 gr de grasas y 80 mg de colesterol.
mahon. Mahón

4 / 6 Mahón

Denso y de corteza fina y ligeramente elástica, este queso tiene una forma cuadrada o rectangular con los lados redondeados.

  • Cómo presentarlo. Debido a su tamaño, se porciona en cuartos de los que se hacen lonchas y después bastones. Al ser un queso firme, también puedes cortarlos en cubos.
  • Por cada 100 gr contiene 406 kcal, 24.9 gr de proteínas, 34.3 gr de grasas y 90 mg de colesterol.
edam. Edam

5 / 6 Edam

El clásico "de bola", es un queso de pasta homogénea, sin corteza, y está protegido con una capa de cera que se retira con facilidad.

  • Cómo presentarlo. Córtalo en cuartos de los que después puedes hacer porciones piramidales. Dependiendo de su tamaño, sigue troceando hasta conseguir pequeñas pirámides.
  • Por cada 100 gr contiene 336 kcal, 28. 3 gr de grasas, 20.7 gr de proteínas y 80 mg de colesterol.
manchego. Manchego

6 / 6 Manchego

Sus características (forma cilíndrica, corteza dura e interior prieto) no marcan tanto la manera de cortarlo como su maduración.

  • Cómo presentarlo. Corta cuñas triangulares y luego láminas de medio centímetro. Cuanto más curado sea el queso, más difícil será conseguir que sean finas.
  • Por cada 100 g contiene 406 kcal, 26 gr de proteínas, 33.5 gr de grasas y 87.8 mg de colesterol.

 

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Una vez en la mesa

Es sabido que un alimento bien presentado, y mejor acompañado, multiplica su sabor. Y cuando hablamos de quesos, la manera en que los "preparamos" tiene más importancia de lo que se cree: cada corte respeta las características del queso y facilita su degustación.

Para poder paladear cada trozo no olvides que estás ante un auténtico picoteo: tómalo en pequeñas cantidades y, si es necesario, come un poco de pan o bebe un sorbo de agua entre bocado y bocado para "neutralizar" su sabor... antes de pasar al siguiente.

¿Las claves?

  • El cuchillo. Si no tienes uno especial, usa siempre el de hoja ancha.
  • Puedes usar la misma técnica que con los helados: si mojas el cuchillo con agua caliente, se deslizará sin pegarse y el corte será más limpio.

Combinar

Para saborearlos de verdad, conviene tomar algo entre queso y queso (fruta, pan, frutos secos...).

Para hacerlo bien

Sigue siempre esta norma: que la compañía no enmascare el gusto del queso; que no sea ni muy dulce ni muy salada.

Disfruta del parmesano a bocaditos

  • Solemos rallarlo al momento, pero "entero" se convierte en todo un capricho.
  • Es duro y granular, por lo que no se corta, sino que se trocea con un cuchillo de hoja corta y gruesa.

Ideas para los más gourmets

  • Piruletas crujientes. Da un toque sofisticado a un aperitivo: elige un queso rallado que se funda bien (¡o una mezcla!), combínalo con semillas y forma unos discos. Colócalos sobre una sartén con un palillo, caliéntalas suavemente hasta que se funda y deja enfriar.
  • Una salsa estupenda. Cuando es densa tipo fondue, la textura final mejorará si añades un poco de fécula de maíz (maicena) disuelta en agua fría mientras el queso se va calentando hasta fundirse. De este modo no se hacen grumos.
  • Parejas que hay que probar. Los quesos de oveja o cabra tiernos quedan muy bien con orejones o ¡zanahoria!; los azules casan bien con la pera; el requesón con dátiles y rabanitos...