Por

Imma Marín

asesora de la Fundación Crecer Jugando y miembro del Observatorio del Juego

Cómo enriquecer su juego

Los padres y las madres tenemos un papel vital a la hora de garantizar y favorecer el juego de los niños.

Sin embargo, no siempre sabemos cómo hacerlo o no disponemos del tiempo (o no lo buscamos) para dedicar la atención necesaria a su juego.

formas poco positivas de ver el juego

Muchos padres y madres, sin quererlo, relegamos el juego al puro entretenimiento, cuanto menos ruidoso y molesto, mejor. Y para ello actuamos de formas distintas:

  • Hay padres que tienen dificultades reales para tolerar el ruido y el desmadre que suponen algunas actividades
  • Otros se angustian delante de los juegos agresivos de sus hijos.
  • Los hay quienes intentan estimular desmesuradamente los llamados juegos didácticos, convencidos de que así sus hijos desarrollarán mejor sus capacidades intelectuales.
  • Otros hacen de juegos y juguetes una especie de cruzada ideológica, imponiéndolos o prohibiéndolos según su propio criterio (muñecas para las niñas, camiones para los niños...).
  • También ocurre que, a veces, los adultos convertimos el juego en un substitutivo de la vida real: cocinitas y cacharritos para que el niño no nos moleste en la cocina, animales de peluche en vez de animales de verdad, etc.

Buscar tiempo para jugar juntos

Es importante para ellos que dediquemos tiempo a compartir momentos de juego. Jugando con nosotros, el niño aprenderá a disfrutar en compañía, a dejarse guiar, a gozar de la complicidad con los seres queridos.

Porque jugar es también una manera de convivir y de reforzar los lazos familiares:

  • Reservemos un tiempo para jugar juntos cada día según nuestras posibilidades. En el juego ¡poco es mucho!
  • Es imprescindible tener una actitud abierta y positiva, facilitándoles recursos, estando atentos a sus necesidades y al desarrollo del juego, sabiendo disfrutar y gozar de la situación y el momento.
  • Esta actitud atenta y confiada nos permitirá aceptar la necesidad del niño de jugar con nosotros –o de apartarnos de su juego–, compartiendo sus ilusiones y fantasía.

Es importante tener una actitud positiva, facilitándoles recursos, estando atentos a sus necesidades y al desarrollo del juego

  • Podemos crear espacios de confianza, libertad y creatividad, estimulantes del juego, en los que el niño pueda crecer y desarrollarse.
  • Es una buena idea ocuparnos de la salud de sus juguetes y también ayudarles a hacer más reales sus fantasías: completar el disfraz de hada haciendo una varita, construyendo un refugio para dragones...
  • Podemos procurar ampliar su repertorio de juegos, enseñándoles aquellos con los que disfrutamos de niños: canciones de suertes, juegos de falda...
  • Dejemos que jueguen con otros objetos que no sean puramente juguetes. Permitiendo que objetos sin peligro se conviertan en juguetes entre sus manos motivamos y estimulamos su imaginación.

Explorar, manipular objetos... un buen juego

Las ganas de conocer de los niños pequeños y aprenderlo todo acerca de lo que les rodea tendrá en sus sentidos sus mejores aliados, de manera que cualquier objeto a su alcance se convertirá en un interesante juguete con el que podrá desarrollar su curiosidad, que es el principal motor del aprendizaje.

A mediados del siglo pasado, la maestra y psiquiatra social Elinor Goldschmied creó la cesta de los tesoros, una propuesta de juego para bebés de 6 a 18 meses, con la que deseaba favorecer la predisposición natural de los niños a la exploración.

Se trata de una cesta que colocamos a su alcance y que rellenamos con objetos cotidianos. Esta propuesta, además de permitirles descubrir diferentes texturas, materiales..., tiene un punto de transgresión muy apetecible para tu bebé, ya que son los mismos objetos que ve que usas tú en el día a día.

La cesta de los tesoros favorece la predisposición natural de los niños pequeños a la exploración

Así pues, la cesta de los tesoros puede resultar atractiva hasta casi los dos años, lo que cambiará es su modo de jugar.

¿Y qué contiene? Diferentes tipos de objetos. Para hacer la tuya te proponemos que incluyas piezas: de madera (cucharas, pinceles...), naturales (piedras, hojas, conchas...), de metal (coladores, moldes...), de tela (franela, tul...) y otros, como ovillos, tapones del fregadero...

Desarrollar los sentidos

Manipular estos objetos, sin duda, desarrollará sus sentidos, la psicomotricidad fina a través de la coordinación ojo-mano, además de favorecer su capacidad de atención y su autonomía, ya que él es el protagonista de su juego y de sus exploraciones.

Manipular estos objetos desarrollará la psicomotrocidad fina, su atención y su autonomía

Aun así, ¡no todo vale! Fíjate en el tamaño de los objetos (nunca más pequeños de cinco centímetros) y que sean totalmente seguros para el bebé.

Y no te olvides de añadirle objetos nuevos. La sorpresa también es un excelente generador de curiosidad.