Cuidar del espacio para evitar caídas

Los niños pequeños suelen caerse cuando empiezan a andar, principalmente por su proceso de aprendizaje con el equilibrio. Unas caídas que suelen ser inofensivas o implicar un ligero rasguño.

Sin embargo, en cuanto los niños adquieren más seguridad lo más frecuentes son los resbalones o los incidentes provocados por los juegos propios de la edad.

A menudo, sin embargo, hay factores que las favorecen, como los suelos resbaladizos, las alfombras no fijadas en el suelo, las duchas sin elementos antideslizantes o una mala iluminación de los pasillos.

el riesgo de las caídas con altura

Un tema muy distinto son las caídas desde cierta altura, como la de un bebé que se cae de la cama de sus padres o del cambiador, o la de un niño pequeño que se cae desde un balcón o un árbol.

Este tipo de caídas pueden dar lugar a lesiones, en ocasiones de carácter grave, ya que con frecuencia el niño se golpea la cabeza contra el suelo debido a que en esta edad pesa más que el resto del cuerpo.

Las caídas desde cierta altura pueden dar lugar a lesiones, en ocasiones de carácter grave

Por ello, hay que vigilar este tipo de caídas y, si el golpe ha sido fuerte o ante la duda, llevar al niño a Urgencias para que lo visite un especialista.

Cómo evitar las caídas

En casa, podemos intentar evitar cualquier tipo de incidente prestando una especial atención a determinadas estancias o piezas del mobiliario, como las siguientes:

El Cambiador

En ocasiones con bañera incorporada, tiene que ser cóncavo e incorporar una barandilla de seguridad.

Es importante coger al niño en brazos si nos separamos de él aunque sea solo unos segundos, ya que puede darse la vuelta y caer.

Camas y sofás

No se debe dejar a un lactante solo encima de una cama, un sofá o una mesa, sin protegerlo con cojines, ni siquiera durante unos pocos segundos. Puede voltearse con facilidad y caerse.

Ventanas

Las caídas desde estos lugares se deben principalmente a la curiosidad de los niños pequeños, que desean mirar lo que sucede en la calle. Para conseguir este objetivo se suben a una silla o a cualquier otro objeto o pieza de mobiliario cercana.

Por ese motivo, es importante bloquear las ventanas, sobre todo las más bajas,y no situar muebles en sus proximidades.

Lo más indicado es colocar un sistema de seguridad (llaves o pestillos) que sea fácil de abrir por los adultos en caso de incendio.

Balcones

La barandilla del balcón debe tener tal altura que al niño, aunque quiera, le sea imposible llegar a ella.

Conviene que no haya sillas, taburetes o macetas a los que el niño pueda encaramarse

La distancia entre los barrotes no debe permitir el paso de su cuerpo ni su cabeza. Hay que evitar los barrotes horizontales ya que son muy peligrosos −invita a trepar por ellos como escalera−.

Conviene eliminar sillas, taburetes o macetas a los que el niño pueda encaramarse demasiado alto.

Escaleras

Desde que gatean se sienten atraídos por ellas y es preferible estar pegaditos a su lado mientras necesiten explorar los escalones, que prohibirles su acceso permanentemente. A nuestro lado, podrán explorar con confianza y cuidado cada nuevo paso.

Las escaleras de los pisos dúplex o de las casas unifamiliares a veces son un riesgo para los niños que no han podido moverse en libertad, bajo la mirada atenta de sus padres. Sobre todo para los que tienen ahora entre uno y cuatro años.

No hace falta decir que la correcta iluminación de las escaleras es un factor importante en la prevención de accidentes y que es de ayuda la existencia un pasamanos.

Las barandillas deben tener una altura superior a 90 cm y la distancia entre los barrotes ser menor de 12 cm

Es recomendable también que la altura de los peldaños sea menor de 19 cm y que su superficie sea mayor de 25 cm. A su vez, la escalera tendría que medir al menos 100 cm de ancho. Las barandas deben tener una altura superior a 90 cm y la distancia entre los barrotes ser menor de 12 cm.

No son adecuados los tramos con menos de tres escalones porque son difíciles de percibir.

Suelos

Es importante limpiar de inmediato cualquier líquido derramado en el suelo, para que se seque la superficie y evitar resbalones. Por el mismo motivo, tampoco se debería encerar en exceso.

Las moquetas y las alfombras es preciso que estén fijas, adheridas al suelo por varios puntos.

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