Eva Mimbrero
Eva Mimbrero

Periodista especializada en salud

Por qué las maratones de series no convienen a los niños
iStock by Getty Images

El pasado 2020 y lo que llevamos de 2021, sin duda, están siendo muy favorables para las plataformas de contenidos en streaming.

El confinamiento y las restricciones debidas al coronavirus han hecho que niños, adolescentes y adultos pasemos mucho más tiempo en casa.

Ante esta situación, ver películas o hacer maratones de series a través de este tipo de plataformas se ha convertido en una opción de ocio más habitual que antes de la pandemia.

Más de 3 horas al día viendo series o películas

Las cifras no dejan lugar a dudas. Según datos de la consultora Barlovento Comunicación...

  • En 2020 pasamos, en España, más de 5 horas y media al día por persona consumiendo contenidos de estas plataformas de streaming.

El 36% de los contenidos más vistos en streaming están destinados al público infantil

  • Los niños, de media, usaron menos tiempo que los adultos las plataformas online, pero los datos no dejan de ser preocupantes. Entre los 4 y los 12 años estuvieron 3 horas y 20 minutos al día viendo series y películas en streaming.

    De hecho, se calcula que el consumo televisivo (en general) ha aumentado un 5% en 2020 entre los menores de 18 años.

tienen lo que ellos quieren

No hay que olvidar, tampoco, que durante el inicio de la pandemia los niños no podían salir de casa, y que muchos padres compaginaban su cuidado con el teletrabajo. Condiciones que, sin duda, favorecieron este aumento del consumo de series y películas online entre el público infantil.

Una de las herramientas que están empezando a utilizar para hacer sus propuestas aún más interesantes para niños y adolescentes es el contenido interactivo.

  • "La interacción tiende a generar mucha más fidelidad, porque permite una mayor inmersión en la historia; es claramente una herramienta para generar enganche. Y funciona mucho mejor en las audiencias jóvenes que en las audiencias adultas", afirma la colaboradora de la UOC.

Menos capacidad de control

Estrenar todos los capítulos de una serie en bloque, facilitar que podamos saltarnos los créditos del principio y del final del capítulo, que justo cuando acaba un capítulo se empiece a reproducir el siguiente de forma automática...

Son estrategias que persiguen mantenernos frente a las pantallas el mayor tiempo posible, independientemente de nuestra edad.

Pero, en los niños, este tipo de "trucos" son aún más eficaces porque, tal y como nos cuenta la experta, "su consumo es naturalmente compulsivo".

  • "Los menores tienen menos capacidad de control –añade Diego Redolar, neurocientífico de la UOC–, dado que en estas etapas iniciales del desarrollo hay ciertas regiones del cerebro vinculadas a ella que todavía se encuentran en proceso madurativo".
  • Si, debido a las maratones de series, dedican mucho menos tiempo a jugar y a moverse, a socializar con otros niños o incluso a dormir, "podría tener efectos incluso sobre su desarrollo cerebral –advierte el especialista– ya que estos factores son muy importantes para un correcto desarrollo".

Se sienten más identificados con los personajes

Es otra de las características propias de niños y adolescentes que puede hacer que se enganchen a este tipo de contenidos más fácilmente.

  • De hecho, "la animación se hace pensado en ese tipo de relación emocional tan profunda, con el objetivo de convertir a ese niño en un espectador muy intenso", sostiene Elena Neira.

La empatía que se genera en los niños hace que les cueste más dejar de ver sus series favoritas

  • A esto hay que añadir que con el consumo obsesivo "se crea una relación más fuerte y empática entre el espectador y los personajes", advierte Redolar.

La pena por acabar una serie, más peligrosa en ellos

"Ante una maratón de series, el sistema nervioso puede generar dopamina, una señal química relacionada con el placer", apunta el neurocientífico, que además es profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC.

Pero estas sensaciones positivas pueden transformarse en tristeza tras ver el último capítulo de la serie. Algo que, cuando ocurre en los niños, es especialmente preocupante.

  • Una vez saciado el atracón y con la serie acabada, puede aparecer una especie de depresión por inmersión. "Los niños también la sufren, pero con la diferencia de que ellos no disponen de tantos mecanismos cognitivos para hacer frente a esta situación", explica Redolar.
  • "Por eso, en ellos, los efectos podrían ser más dañinos que en los adultos", advierte.

Para evitar todos estos peligros es importante, por tanto, que padres y adultos establezcan un tiempo máximo de consumo de series y películas al día y/o a la semana.

Y también que ofrezcan a los niños otras opciones de ocio, como por ejemplo jugar con muñecas o pasar un buen rato en familia disfrutando de un juego de mesa educativo, como por ejemplo el ajedrez.