Otra opción a la guardería

María tiene dos años y hoy, como cada día, acude en Madrid a casa de su madre de día, que la recibe afectuosamente. María y su madre entran en la cocina, donde se está terminando de preparar la comida. Poco a poco van llegando los demás niños acompañados de sus madres o padres.

El ambiente en la cocina es distendido; los mayores charlan sobre las últimas novedades mientras los niños juegan. La atmósfera es familiar y relajada: los padres ven lo que van a comer sus hijos ese día, ven cómo la madre de día trata a los otros niños... Y se van tranquilos a trabajar.

Cómo es el proceso de adaptación

En las casas de las madres de día, cuando comienza el curso no hay llantos, ni siquiera los primeros días.

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En el período de adaptación, que dura lo que necesite el niño, mamá o papá, o la abuela se queda todo el tiempo en la casa con el pequeño. Al principio permanecerán los dos allí unas pocas horas, que, con los días, irán aumentando poco a poco.

Pasadas unas semanas, quizás más, cuando el niño ya ha creado nuevos vínculos, y se siente en la casa de la madre de día como en la suya, ha llegado el momento de poder dejarle solo. Aun así, tampoco se quedará a dormir la siesta después de comer hasta que realmente se sienta seguro y confiado, y pueda hacerlo sin llorar.

Este tipo de cuidado se basa en el respeto al niño, a su proceso madurativo y a sus necesidades

Este proceso de adaptación es fruto del principio en el que se basa este tipo de cuidado: el respeto al niño, su proceso madurativo y sus necesidades. No hay rupturas ni tránsitos bruscos, todo se hace suavemente.

Un apoyo profesionalizado

Pero ¿qué es exactamente una Madre de Día? En realidad, no es nada nuevo: se trata de una mujer, habitualmente madre, que cuida en su hogar a varios niños (un máximo de cuatro) mientras los padres trabajan.

Con la incorporación de la mujer al mundo laboral, este apoyo entre madres también se ha profesionalizado, para ofrecer a los niños menores de tres años un entorno adecuado a sus necesidades: un hogar cálido y acogedor, un ambiente seguro donde estar y jugar mientras sus padres trabajan.

Este sistema lleva décadas implantado en muchos países europeos. En España solo unos años

Es un sistema implantado hace tiempo en muchos países europeos, pero en España lleva solo unos años. Surgió en 2003 como una iniciativa de un grupo de profesionales educativos y madres del entorno de la Pedagogía Waldorf, método que se fundamenta en las necesidades especiales de los tres primeros años del niño, y la trascendencia de los cuidados que recibe.

Las bases de su funcionamiento

Una madre de día recibe cada día en su casa a tres o cuatro niños durante la jornada escolar. Este número reducido garantiza una atención cálida e individualizada, que es lo que necesitan los pequeños a esta edad. Si uno de ellos es un bebé, el grupo es solo de tres.

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En el propio hogar

La actividad se desarrolla en el hogar de la madre de día, que puede ser una casa con un pequeño jardín, pero también un piso. No se necesita una sala extra para que estén los niños se les puede dedicar una parte del salón, aunque sí conviene tener una habitación destinada exclusivamente a dormitorio.

La casa debe tener medidas de seguridad adecuadas y una habitación destinada a dormitorio

La casa debe estar adaptada con todas las medidas de seguridad. El hecho de utilizar el propio hogar, y, por lo tanto, no tener que pagar una infraestructura externa, es lo que hace posible que una madre de día se ocupe de tan pocos niños, y garantiza una atención de calidad.

Juego en libertad

No hay actividades educativas organizadas, pero sí mucho juego libre. Los niños tienen a su alcance juguetes sencillos y, sobre todo, acceso a objetos de uso cotidiano, ya que, a esta edad, los niños necesitan imitar lo que hacen los mayores.

Por ejemplo, un entorno de juegos muy habitual es la cocina: hay cacerolas, paños de cocina, ajos y naranjas, escobas y recogedores... En todo momento, es importante que los niños tengan libertad para moverse y jugar en los espacios preparados.

Disfrutar al aire libre

Las salidas son obligadas, por lo que es importante que la casa tenga un jardín, o, si se trata de un piso, estar cerca de un parque adecuado y seguro. De todos modos, la madre de día no saldrá con los niños hasta que esté segura de sus vínculos.

La actividad al aire libre permite a los niños satisfacer su necesidad de moverse libremente en entornos amplios y de estar en contacto con la naturaleza.

El precio

Depende de la zona, pero suele costar algo más que una guardería.

La experiencia austríaca

Aún extraña para nosotros, la profesión de madre de día está muy difundida en Europa, donde suele estar regulada por el Estado en cuanto a formación y funcionamiento. En Francia se llaman assistante maternelle, en Inglaterra childminder, en Austria Tagesmütter...

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En Austria, solo en la ciudad de Salzburgo (180.000 habitantes) hay 160 madres o padres de día. Esta forma de cuidados de los niños existe en este país desde los años 70, aunque las primeras experiencias tuvieron lugar bastantes años antes, en Suecia.

En Austria las guarderías públicas son para niños a partir de los tres-cuatro años, así que este sistema ayuda a cubrir las necesidades de las madres y los padres que trabajan y tienen hijos menores de esta edad.

En Austria existen desde los años 70, aunque las primeras experiencias tuvieron lugar en Suecia, bastantes años antes

También son una opción para el cuidado de niños mayores por las tardes, ya que durante el primer ciclo (de los seis a los diez años) los colegios sólo tienen horario de mañana. Hay plazas de guardería pública para todos los niños.

Las madres de día en Austria forman parte de un sistema regulado, controlado y subvencionado. La mayoría son madres, pero también se dedican a ello padres y algunas abuelas. Son grupos reducidos (máximo cuatro niños al mismo tiempo). El servicio ofrece muchas ventajas para ambas partes:

  • Adaptabilidad. Es un sistema muy flexible. Puede usarse pocas horas por semana, a semana completa, durante unos meses, todo el año...
  • Horarios a medida. Además de niños menores de tres años, lo utilizan niños de tres a seis años cuyos padres trabajan por turnos y sus horarios laborales no encajan con los de las guarderías públicas.
  • Necesidades concretas. Es un sistema muy adecuado para niños que no se encuentran a gusto en grupos grandes o que tienen necesidades específicas antes de comenzar el colegio.
  • Edades variadas. Estos grupos reducidos suelen tener niños de edades distintas, lo que ha dado resultados muy buenos.
  • Facilidad para los cambios. Se adaptan mejor a las variaciones en el trabajo de los padres y madres o a sus necesidades puntuales .
  • El coste del servicio de madres o padres de día no se distingue mucho del de las guarderías públicas. Cada uno paga según sus ingresos y posibilidades, no hay precios fijos.

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