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Cuando el bebé no quiere mamar, estamos ante una urgencia médica.

Las razones son múltiples, aunque con frecuencia se interpretan algunos signos como rechazo, cuando en realidad lo que pasa es que el bebé no tiene hambre, está lleno o se está produciendo un destete espontáneo.

Causas de que el bebé no quiera mamar

¿Cuáles podrían ser las causas de que tu bebé no quiera tomar el pecho?

  • Problemas físicos. Enfermedades, dolor (uso de fórceps en el parto, otitis), haber pasado mucho rato llorando, una experiencia desagradable anterior... suelen ser los motivos más habituales por los que el niño no quiera mamar.
  • Ruido ambiental. Esto distrae al niño, sobre todo cuando empieza a mostrar curiosidad por el mundo que lo rodea.
  • Problemas familiares, un cambio de casa o demasiadas visitas también pueden llegar a influenciarle.
  • Agarre. Si la lactancia está establecida, suponemos que hay un buen agarre. Aun así, conviene revisarlo, ya que rechazar el pecho es uno de los síntomas del síndrome de posición incorrecta.
  • Tú también cuentas. El estrés, un disgusto (ya sea personal o laboral), una mastitis o la vuelta de la menstruación son situaciones que conviene valorar. En ocasiones, un cambio en tu olor corporal (por un cambio de gel, de perfume...) también puede generar el rechazo del bebé.

Desconvoca la huelga con paciencia

Cuando el no querer mamar se mantiene hablamos de huelga de lactancia. Son momentos complicados, porque no es fácil ver cómo tu hijo no quiere el pecho y llora por mucho que tú se lo ofrezcas.

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Inevitablemente te acabas frustrando, y debes saber que necesitarás mucha paciencia para que el bebé se vuelva a coger, pero este bache no supone que la lactancia haya llegado a su fin, ¡que nadie te diga lo contrario!

Puedes reforzar vuestro vínculo, en contacto piel con piel, sin presionarlo para que se coja al pecho

¿Y por qué se pone así si hasta ahora todo iba bien? Muchas veces coincide con tu vuelta al trabajo; es su manera de decirte que está molesto porque apenas pasáis tiempo juntos.

O quizá en algún momento te mordió, y tú respondiste con un chillido; o no se encuentra bien porque le están saliendo los dientes, le duelen los oídos... En cualquier caso, lo importante es buscar la causa para poder ponerle remedio.

Una vez hayas visitado al pediatra y te confirme que realmente tu bebé está viviendo una huelga de lactancia, toca armarse de paciencia y reforzar vuestro vínculo.

Tratar de pasar tiempo uno con el otro, en contacto piel con piel (en la bañera, en la cama...), disfrutando del simple hecho de estar juntos, sin presionarlo en ningún momento a que se coja al pecho, hará que todo vuelva a la normalidad.

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Mientras tanto, es condición elemental que te sigas sacando la leche con la misma frecuencia que el bebé estaba mamando, porque de lo contrario disminuirá la producción y cambiará el sabor (se vuelve más salada).

Y esto no te interesa, porque si cuando vuelva a mamar la nota diferente, es fácil que la rechace de nuevo. Además, si te sacas la leche, tú también te sentirás más aliviada, porque no tendrás los pechos tan hinchados.

A quien puedes recurrir

De todas maneras, y ante cualquier duda, además del pediatra, también puedes contar con la ayuda de los grupos de madres, la matrona y los asesores de lactancia.

Ellos tienen mucha experiencia, y como esto puede ir para largo –puede durar hasta un mes o más–, es importante que te sientas acompañada, así seguro que lo consigues.

Sea como sea, necesitarás paciencia y confiar en ti. En cuestión de días todo volverá a la normalidad.

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Por el Dr. Luis Ruiz