Por el Dr. Julio Basulto, Nutricionista y Dietista

¿Necesita beber más agua?

Los humanos somos en gran parte agua. En los adultos representa entre la mitad y los dos tercios del peso corporal. Esta cifra llega al 72% en los bebés de uno a tres meses, y disminuye hasta el 60% al cumplir el año.

Sin agua no podríamos vivir. No solo forma parte de nuestros tejidos, también transporta nutrientes, ayuda a la eliminación de los productos de deshecho, interviene en la regulación de la temperatura corporal, lubrica articulaciones y tejidos...

Como la vamos eliminando durante todo el día −con la orina, la sudoración, las pérdidas continuas por piel y pulmones−, es importante reponerla.

Primero, la leche

Los lactantes −bebés hasta un año− necesitan una cantidad diaria de agua que oscila entre el 10 y el 15% de su peso; una barbaridad si la comparamos con la que precisamos los adultos (un 2-4%).

Los lactantes necesitan una cantidad diaria de agua que oscila entre el 10 y el 15% de su peso

Esto se debe a que tienen un mayor contenido de agua por kilo de masa corporal, una mayor área de superficie en comparación a su peso, un menor desarrollo de los mecanismos de sudoración y una menor capacidad de expresar la sed.

Pero antes de lanzarnos a dar agua a nuestros hijos tenemos que ser conscientes de cuál es su ingesta cotidiana y qué cantidades extra necesitan, si es que es así.

Cuando se trata de un bebé

Como ya hemos comentado, la cantidad de agua que necesitará el niño dependerá de su edad.

La alimentación recomendada para los bebés hasta el último día del sexto mes es lactancia materna, o leche adaptada en biberón, a demanda. Por eso, aunque los especialistas recomiendan una ingesta de 0,7 litros de agua al día para los niños de esta edad, se asume que toda la obtienen de la leche.

No es necesario ofrcer agua a los bebés lactantes, ya que obtienen toda la que necesitan de la leche

Hace años se recomendaba ofrecer pequeños sorbos de agua si hacía mucho calor o si el bebé tomaba leche artificial, ya que se suponía que con el biberón los niños tenían más sed.

Hoy se sabe que darles agua no hace otra cosa que incrementar su sensación de saciedad, por lo que toman menos leche de la que necesitan.

Cambios con la edad

A partir de los siete meses y hasta el año, la cantidad aconsejada de agua sube a los 0,8 litros por día. La leche materna sigue siendo el alimento principal en la dieta, aunque empieza a complementarla con sólidos.

Gran parte de sus necesidades de líquido quedan cubiertas con lo que come, pero le ofrecemos agua cuando nos muestra que tiene sed.

A partir de los siete meses su sed será el principal mecanismo para regular la hidratación

Entre el primer y el tercer año se irá adaptando a la dieta familiar y necesitará un poco más de agua, según los expertos 1,3 litros al día.

Una parte está contenida en los alimentos y se considera que 0,9 litros son en forma de bebida (casi cuatro vasos). Pero su sed sigue siendo el principal mecanismo para regular la hidratación.

El agua tiene que ser siempre la bebida de elección, entre horas y durante las comidas. Otras opciones, como los zumos o los refrescos, son muy calóricas y sus azúcares, de absorción rápida; algo a tener en cuenta ante el aumento incesante de casos de obesidad.

Según la Encuesta Nacional de Salud 2006, uno de cada cuatro niños españoles tiene sobrepeso, por lo que es importante minimizar la ingesta de este tipo de bebidas.

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