Por Imma Marín

Sus primeros juguetes

En estos primeros meses de vida, el principal juego del bebé consistirá en ir descubriendo su cuerpo día a día, así como todo lo que le rodea.

Le fascinarán sus dedos o aprender a voltearse. También la voz de sus seres queridos, sus gestos, miradas, abrazos, canciones...

Pero el mercado nos inunda con posibilidades infinitas de juegos y juguetes para nuestros bebés.

Qué de debemos saber sobre sus juguetes

La oferta de materiales de juego es tan extensa que conviene tener en cuenta algunos aspectos:

  1. La selección debe ser limitada para favorecer la experimentación y no la sobre estimulación, que agota sus sentidos.
  2. Su necesidad de vivir experiencias lo anima a descubrir todo lo que lo rodea y por eso los objetos deben ofrecerle variedad de sensaciones gracias a la riqueza y calidad de sus texturas, pues su principal fuente de información ahora es la boca.
  3. A poder ser, seleccionemos objetos de materiales naturales como la madera en lugar de plástico.
  4. Si tiene piezas, que sean grandes, ya que irán a parar a su boca y así evitamos posibles ahogos.
  5. Que sean seguros. Si compramos juguetes, debemos comprobar que llevan la etiqueta CE, que indica que el producto cumple con los estándares y requisitos marcados por la normativa de la Unión Europea.
  6. Los objetos de la vida cotidiana adulta pueden ser muy interesantes para tu bebé y los objetos de la naturaleza también. Puedes ofrecérselos siempre que sean seguros para el bebé.

La selección adecuada

Los juguetes que le ofrezcamos deben responder a sus intereses y favorecer el desarrollo de:

  • El descubrimiento y la exploración: en el mercado existen diversas mantas de actividades para presionar elementos, gimnasios con objetos para agarrar y mover. Pero lo que de veras necesita es una manta o lugar cálido para poder explorar su cuerpo desde el suelo y aprender a voltearse, gatear... También podemos dejar a su lado un sonajero y objetos sencillos de diferentes texturas.

Es ideal una manta de actividades para poder explorar su cuerpo desde el suelo, voltearse, gatear...

  • El vínculo afectivo: músicas que creen un clima positivo y tierno. Un buen repertorio de nanas y juegos de falda, sentados en nuestro regazo y ¿por qué no?, un set de masaje, con aceites de caléndula o de almendras, ecológicos.

Pero, sobre todo, el juego con la madre o el padre supondrá el intercambio de palabras, sonrisas y de gestos que favorecen la comunicación y que facilitan el conocimiento mutuo.

Por eso, en esta etapa los niños no necesitan juguetes, pero sí padres y madres enamorados de ellos que los lleven aúpa, les susurren canciones, les hablen con alegría y se los coman a besos.

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