Imma Marín

Asesora de la Fundación Crecer Jugando y miembro del Observatorio del Juego

Tiempos de espera largos

Una de las cosas más costosas de aprender es saber esperar. Cuando son muy pequeños, los niños no tienen paciencia, ellos esperan resultados inmediatos.

Y de hecho, aunque los mayores sepamos ser más pacientes, también preferimos conseguir las cosas rápidamente, llegar a un lugar y que nos atiendan... pero la realidad suele ser muy distinta: el autobús tarda, encontramos atascos en la calle, y en el médico siempre hay cola.

¿Cómo afrontar estas situaciones sin perder los nervios? Sin duda, el juego puede ser nuestro más valioso aliado y tenemos muchas opciones con las que distraernos. Te recordamos algunas.

¿Jugamos con las manos?

Podemos jugar al pulso de pulgares (nos agarramos mutuamente la mano, dejando libre y bien estirado el pulgar, contamos hasta tres, e intentamos atrapar el pulgar del otro).

También gusta mucho a los niños el tradicional piedra-papel-tijera, o el juego de tocar la palma del otro mientras intenta apartarla.

Tampoco puede faltar el juego de adivinar en qué mano hemos escondido una piedrecita o cualquier otro objeto.

Con papel y lápiz el tiempo pasa volando

Podemos dibujar mapas de lo que estamos haciendo hoy, ilustrar sobre la marcha un cuento inventado, hacer un dibujo de la familia...

¿Intentamos construir un avión de papel? ¿Y una pajarita? Y si los niños ya son más mayores podemos jugar al tres en raya o al ahorcado.

divirtiéndonos con las palabras

¿Jugamos a las adivinanzas? ¿Inventamos historias? Empieza tú, que tu hijo la siga, y después retomas tú el hilo.

También podéis divertiros viendo quién es capaz de decir más palabras que empiecen, por ejemplo, por "m" o si es muy pequeño por "ma" (mamá, manta, mar...) o a las palabras encadenadas (mala–lata–tapa...).

Sin olvidarnos del veo veo, o de encontrar determinados objetos en el bolso de mamá, o de recordar lo que hay dentro después de mirarlo un rato, o...

Tu kit de supervivencia

Si sabes que no os van a atender inmediatamente, no olvides llevar encima el kit para las esperas: una libreta pequeña y un lápiz o lápices de colores, unos coches miniatura, algún muñeco articulado, animales, un cuento...

Si sabes que no os van a atender inmediatamente, no olvides llevar encima papel y lápices de colores, o muñecos, o un cuento...

Es vital no ponernos nerviosas y empatizar con su desespero. Los nervios se contagian y crecen sin pausa hasta conseguir convertir la espera en una auténtica pesadilla.

Ponte en el lugar de tu hijo. Piensa que si para ti es difícil, para él aún lo es más: intenta relajarte, verbaliza que entiendes lo difícil que es esperar pero que podéis aprovechar este tiempo como un regalo para estar juntos.