Adiós al azúcar: el mejor sustituto para regular los niveles de glucosa

De entre todos los sabores que podemos degustar, el dulce es uno de los que más nos hacen perder la cabeza. Pero ¿cómo podemos renunciar al azúcar sin perder el dulzor?

BEGOÑA BERNÁLDEZ
Begoña Bernáldez

Periodista especializada en nutrición, estilo de vida y psicología

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AZUCAR

El sabor del azúcar es irresistible para muchos.

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La OMS aconseja reducir el consumo de azúcar al 5% de las calorías diarias, lo que equivale a 25 gramos al día pero la mayoría tomamos mucho más. Nos pasamos con el azúcar y es un peligro porque está íntimamente relacionado con algunas enfermedades, como la diabetes tipo 2, cuyo riesgo aumenta exponencialmente cuando este consumo se vuelve habitual.

El problema es que, para muchos, renunciar al sabor dulce de ciertos alimentos es una tarea imposible. Y, de hecho, no consumir azúcares tampoco es positivo para el organismo. Necesitamos ciertos niveles de glucosa en sangre para que nuestras funciones vitales se mantengan activas y para que las células nerviosas puedan hacer su trabajo. Entonces, ¿cuál es la alternativa más saludable? ¿Cómo podemos cuidarnos sin renunciar del todo al azúcar?

El mejor sustituto para el azúcar

Sobre sustitutos del azúcar se ha hablado y discutido mucho. Algunas de las opciones más populares son los edulcorantes (tanto artificiales como naturales). Hablamos de la sacarina, la sucralosa y hasta la famosa estevia. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud señaló no hace demasiado que los edulcorantes a base de aspartamo son “posibles cancerígenos”.

Eso ha hecho que la popularidad de muchos de estos edulcorantes descienda drásticamente, si bien algunos, como la estevia, siguen encontrándose entre los más recomendados por nutricionistas y expertos del campo de la salud.

Pero hay otra alternativa, más natural y deliciosa, que puede acabar con el debate de una vez por todas: la miel.

Cabe destacar que, aunque la miel es mucho más saludable que el azúcar blanca que solemos utilizar, su consumo debe ser moderado. Y que la mejor forma de dejar de consumir tanta azúcar es, en realidad, acostumbrando a nuestro paladar y a nuestro metabolismo.

El consumo de productos procesados y edulcorados como las galletas, la bollería industrial y algunas bebidas han hecho que nos acostumbremos a alimentos excesivamente dulces. Cuando la realidad es que en la naturaleza encontramos el dulzor en alimentos muy saludables, como la fruta o la miel.

¿Cuáles son los beneficios de tomar miel en vez de azúcar?

miel

La miel, en comparación con el azúcar blanca o el azúcar refinada, presenta muchos más beneficios para la salud. Además, aporta un sabor especial a las elaboraciones en las que podemos utilizarla. Eso sí, debes recordar que es importante consumirla con moderación, dado su aporte calórico y su efecto sobre los niveles de azúcar en sangre. Al fin y al cabo, sigue siendo azúcar.

La principal diferencia entre estos dos productos radica en que, mientras que el azúcar blanco contiene un 99% de sacarosa, la miel está formada en 20% por agua y en un 80% por azúcares (divididos en fructosa, glucosa y otros, entre los que se encuentran la maltosa, la sacarosa y una gran variedad de polisacáridos).

Pero esto no es todo. La miel no solo nos aporta azúcares y un delicioso sabor. También tiene una serie de nutrientes muy interesantes que, aunque en menor cantidad, puede aportarnos cuando la consumimos.

En cualquier caso, no debemos olvidar que lo recomendable es no superar el consumo diario de azúcares, que es de 30 gramos diarios (sin consumir ningún otro azúcar libre en otros alimentos).

Veamos qué otros beneficios presenta la miel para la salud:

Nutrientes y antioxidantes

Además de azúcares, la miel contiene pequeñas cantidades de vitaminas, minerales y antioxidantes. En especial, contiene vitamina C, calcio y hierro, además de compuestos fenólicos que pueden aportar diversos beneficios para la salud y proteger el cuerpo contra el daño oxidativo.

No obstante, cabe remarcar que el aporte de estos nutrientes que nos ofrece la miel es muy bajo, y apenas significativo si se consume en las cantidades recomendadas. Por cada 100 gramos de miel, apenas alcanza 0,5 mg de vitaminas y 2 mg de magnesio.

Propiedades antibacterianas y antioxidantes

La miel contiene varios compuestos que le confieren propiedades antibacterianas, entre los que destaca el peróxido de hidrógeno. Este se produce de forma natural cuando las abejas añaden la enzima glucosa oxidasa a la miel.

Este compuesto puede ayudar a matar bacterias y prevenir infecciones en heridas o quemaduras, razón por la cual muchos remedios caseros recomiendan este producto como cicatrizante natural.

Además, la miel contiene flavonoides y compuestos fenólicos, que ayudan a combatir el daño oxidativo en el cuerpo. Algunos estudios apuntan que, gracias a esto, pueden reducir el estrés oxidativo, reduciendo así el riesgo de sufrir ciertas enfermedades, como el cáncer o padecimientos cardiacos.

Alivio de la tos y la garganta irritada

Para acabar, la miel es un remedio natural muy interesante para el alivio de la tos y el dolor de garganta. Esto se debe a que posee propiedades antiinflamatorias, que le debe a los ácidos fenólicos y a los flavonoides que encontramos en su composición. Estos pueden ayudar a reducir la inflamación de la garganta y de los conductos respiratorios, aliviando así la tos y la irritación que sentimos durante procesos infecciosos.

El sabor dulce la miel, además, puede estimular los receptores de la garganta, desencadenando un reflejo que suprime temporalmente la tos. Aunque no es un remedio definitivo, este alivio temporal ofrece un mejor descanso, que a la larga ayudará a recuperar y curar la zona afectada.