Todas las propiedades nutricionales de la cebolla, el comodín más usado en la cocina

En ensalada o como ingrediente de una salsa o sofrito, la cebolla es, sin duda, la hortaliza que no puede faltar en tu cocina. Y lo mejor de todo no es su sabor, son sus propiedades nutricionales.

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Eva Carnero

Periodista especializada en bienestar y nutrición

Actualizado a

Manos sosteniendo cebollas

Las cebollas son un tipo de hortaliza con numerosos beneficios para la salud.

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Son tantas las propiedades que se atribuyen a la cebolla, que bien podría considerarse un superalimento. Y es que, como veremos más adelante, los beneficios de este alimento para la salud son muy numerosos. Entre ellos, los expertos destacan los relacionados con las defensas, con la retención de líquidos o con su poder antioxidante.

La cebolla está presente en la inmensa mayoría de las recetas, aportando no solo un toque de sabor muy apreciado, sino también infinidad de propiedades que derivan de su valiosa composición nutricional.

 

No solo para el resfriado

Existe la creencia generalizada de que la cebolla es un alimento muy útil para ayudar a recuperarnos de una gripe o un resfriado. Lo cual es cierto, pero este vegetal, omnipresente en la cocina, tiene muchas otras propiedades que apuntamos a continuación:

  • Es un potente antiséptico y antiinflamatorio. Gracias a su contenido en componentes azufrados, la cebolla tiene propiedades antisépticas y mucolíticas. Algo realmente beneficioso cuando estamos resfriados. Además, se suma la acción antiinflamatoria de la quercitina, un compuesto muy eficaz frente al asma o la bronquitis.
  • Es un alimento prebiótico. Esto significa que estimula el crecimiento de las bacterias que habitan en nuestro intestino (microbiota intestinal). Lo cual es perfecto para su equilibrio y, en última instancia, para nuestra salud, tanto física como mental. 
  • Es diurética. Gracias a su alto contenido en potasio y escaso aporte en sodio, la cebolla es el aliado perfecto contra la retención de líquidos.
  • Es antioxidante. Contiene quercitina, un flavonoide de propiedades antiinflamatorias y antialérgicas.
  • Alivia las digestiones pesadas.

¿Por qué es tan saludable?

Todas las propiedades mencionadas tienen su origen en la composición nutricional de la cebolla. De modo que, para entenderlas mejor, a continuación, detallamos el contenido de este alimento:

  • El 89% de la cebolla es agua. 
  • El nutriente más abundante son los hidratos de carbono, siendo su contenido en grasas (0,2%) y proteínas (1,2%), muy discreto. 
  • Por lo que respecta a micronutrientes (vitaminas y minerales), destaca su aporte de vitamina C (9 mg/100 g), potasio (300 mg), calcio (32 mg) y fósforo (44 mg).
  • También es destacable su contenido en cromo. Además, tiene pequeñas cantidades de azufre, bromo, cobalto, cobre, magnesio, silicio y zinc.
  • Uno de sus componentes más importantes es la quercitina. Este antioxidante es mucho más potente que la vitamina E, y es el responsable de sus valiosas propiedades antiinflamatorias y antialérgicas.
  • Además, puede ayudar a reducir los síntomas de fatiga, ansiedad y depresión.
  • También es interesante su contenido en glucoquinina, que ayuda a combatir la diabetes.

 

En crudo o cocinada, que nunca falte

sopa cebolla

Como ya apuntábamos, la cebolla es un imprescindible en cualquier cocina. Ya sea para tomar en crudo o como ingrediente de una salsa o guarnición, esta hortaliza está y ha estado siempre presente en la gastronomía de nuestro país. 

Es uno de los alimentos más versátiles. La podemos cocinar frita, rebozada, hervida, al horno, encurtida y cruda. Una de las formas más habituales de usarla es como base para cualquier salsa o sofrito de numerosos platos. ¿Cuántas recetas has empezado a preparar un receta con una base de cebolla bien picadita o cortada en juliana sobre un fondo de aceite, preferiblemente de oliva virgen? Un consejo para este tipo de preparación es que te asegures de que el aceite está lo suficientemente caliente, pero que no haya empezado a humear. 

Además para que esté en el punto justo, lo ideal es que la cebolla se vea transparente. De lo contrario, el resto de ingredientes del sofrito impedirán que la cebolla desprenda todo su sabor, ya que detendrán su proceso de cocción.

del mercado a la despensa

Aunque a la hora de comprar las cebollas, normalmente nos podemos fiar de los ojos sin problema, los expertos indican que las mejores son las que tienen el bulbo firme, sin brotes, y que conserven la piel en perfecto estado.

Una vez que llegamos a casa, el mejor lugar para guardarlas no es en la nevera. Para conservarlas correctamente y el máximo tiempo posible, lo mejor es guardarlas en la despensa o en un lugar seco y ventilado, donde no le dé la luz directa y que puedas colocarlas sin amontonar. 

Remedios caseros a base de cebolla

Más allá de su uso como alimento en la dieta habitual, la cebolla es muy conocida por utilizarse como en numerosos remedios caseros. Entre ellos, estos tres son algunos de los más empleados: 

  • Para evitar las piernas hinchadas: durante 10 días se pone a macerar 150 g de cebolla con la misma cantidad de alcohol de 90º. Remueve cada día. Pasado ese tiempo, cuela y exprime la mezcla cuidadosamente. Puedes tomar 3 o 4 cucharaditas al día con un poco de agua. Aconsejan tomarlo entre una y tres veces al año.  
  • Para gripe o resfriado: se dejan macerar 4 cebollas durante 24 horas en un litro de agua tibia. Se recomienda tomar una taza entre las comidas y antes de acostarse.
  • Para la diabetes: empleando la misma preparación anterior puedes tomar una taza al día por la mañana en ayunas.