Carlos González

Claves imprescindibles a la hora de retirar el pañal

Si queremos que empiece a usar el orinal o el váter, mejor que esté más cerca de su tercer cumpleaños que del segundo. Sea cuando sea, conviene no insistir ni otorgarle excesiva importancia. Y dar marcha atrás si es necesario.

Carlos González

Carlos González

Pediatra y escritor. Autor de "Creciendo juntos". Presidente de la Asociación Catalana Pro Lactancia Materna.

¿No tienes pis?

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¿No tienes pis?

Dejar los pañales, aprender a usar el baño o, como decimos los médicos, “el control de esfínteres” es uno de esos temas que a veces preocupan innecesariamente a los padres.

¿Cuándo has visto a un niño de diez años, o incluso de cinco, que no sepa ir al retrete? Nunca, ¿verdad? Puede haber algunas dificultades por el camino, pero es una de esas cosas que siempre acaban saliendo bien.

¿Cuándo se quitan los pañales?

Ante todo, digámoslo bien claro: los bebés no necesitan pañales. Los pañales no han existido siempre. No inventamos los pañales para la comodidad de los niños pequeños, sino para nuestra comodidad, para no tener que ir limpiando pises y cacas todo el santo día.

Si se lo quitamos demasiado pronto y pretendemos que no se lo haga encima puede ser traumático

Por lo tanto, ir sin pañales nunca hará daño a un niño. Ni tampoco le crearemos un “trauma psicológico” por quitarle los pañales demasiado pronto. Podemos quitarlos al año y medio o a los tres meses, siempre y cuando estemos dispuestos a limpiar pises y cacas sin rechistar.

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Lo que causa problemas, lo que “produce un trauma”, es quitar los pañales demasiado pronto y pretender que el niño no se lo haga encima. O quitarlos cuando nuestro hijo nos suplica que no se los quitemos.

Hay que hacerlo Sin atosigar ni reñir

Cuando el niño está más cerca de los tres años que de los dos, cabe la posibilidad de que al quitarle el pañal aprenda a usar el orinal o el retrete (con o sin adaptador).

  1. Primero se le da a elegir: “¿Quieres sentarte en tu propio orinal, o usar el retrete como papá?”.
  2. Luego se le explica bien el plan de acción: “Cuando tengas ganas de hacer pis o caca, me avisas” o “Te sientas aquí y lo haces”.
  3. Y ya está. No hay que hacerse pesados, no hay que atosigar, no hay que reñir, no hay que comentar, no hay que preguntar una y mil veces “¿No tienes pis, no tienes pis, no tienes pis?”.
  4. Cuando se haga pis o caca encima, simplemente, se le cambia sin rechistar, con toda naturalidad. No hay que hacer comentarios mordaces cuando avisa un minuto después de habérselo hecho.
  5. Y si en un par de semanas no hay avances, se le vuelve a recordar, “Mira, aquí está tu orinal, cuando tengas ganas, avisa”.

Por favor, no se lo recuerdes cada día, ni siquiera cada tres días. Es fundamental no hacerse pesados, y no permitir que otros miembros de la familia se hagan pesados. Recuerda que los niños pequeños también tienen sentimientos y también sienten vergüenza.

Y las Felicitaciones, mesuradas

Es importante que la vida de la familia no gire en torno al orinal, que no sea tema continuo de conversación, que no sea lo primero que pregunten abuelos y tíos cuando ven al niño.

Puedes felicitarle por sus avances, pero sin pasarte, no lo conviertas en una especie de rito de iniciación, evita frases tipo: “Ahora ya eres un niño mayor”.

Cuanto más exagerada sea la felicitación, más doloroso será el fracaso si ocurre

Cuanto más fabuloso se nos representa el éxito, más doloroso nos resulta el fracaso; y los “fracasos” en este proceso van a ser inevitables y frecuentes.

Si llega el frío y se lo sigue haciendo todo encima, tal vez lo más práctico sea volverle a poner el pañal. Si no ha habido grandes expectativas, probablemente no le importará.

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Pero algunos niños, sobre todo si se les ha hecho ver que “llevar pañal es cosa de bebés”, puede que se nieguen. En ese caso, o lo convencemos conmucha diplomacia, o lo dejamos sin pañal y nos hacemos a la idea de que habrá que lavar mucha ropa y sin rechistar ni poner mala cara.

Lo que no podermos consentir es que el niño sufra, ni por quitarle el pañal ni por volvérselo a poner

Por supuesto, no todos los niños aprenden a ir al baño en verano. Problemente, solo lo hace uno de cada cuatro. Los otros tres aprenderán en primavera, otoño o invierno.

Simplemente, en verano es más fácil hacer experimentos. Pero si te parece que tu hijo está preparado en enero, o si es el niño el que lo pide, le puedes quitar el pañal a pesar del frío, y a ver qué pasa.

pueden Caer en el estreñimiento

Muchos niños se estriñen cuando se les quita el pañal: no saben o no quieren hacer caca en el orinal o en el retrete, a veces ni siquiera quieren hacérsela encima.

Se aguantan las ganas de defecar. No saben que, al día siguiente, la bola será más gorda y más dura, les costará más esfuerzo e, incluso, les dolerá.

En la mayoría de los casos, por suerte, es un problema leve y transitorio; el niño va trampeando una temporada y, al final, todo se normaliza.

Si pasa muchos días sin defecar puede acabar teniendo fisuras e incluso hemorroides

Pero en otros casos se desarrolla un círculo vicioso: cada vez pasa más días sin defecar, el recto se distiende y pierde tono muscular, con lo que el niño ya no tiene que aguantarse las ganas porque ni siquiera siente ganas, la bola es tan dura que se producen dolorosas fisuras anales, incluso hemorroides.

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Es importante intentar prevenir y tratar este estreñimiento. Hay que facilitar que el niño haga caca: si pide un pañal, se lo ponemos; si se lo hace encima, lejos de reñirle, le felicitamos.

  • Es importante seguir una dieta rica en fibra (legumbres, galletas y macarrones integrales o con fibra, frutas y verduras...) y quizá tomar algo más de agua, pero cuando el problema está establecido, probablemente no será suficiente.
  • Ante un problema puntual, si lleva tres días sin hacer nada, puede ser útil un supositorio de glicerina.
  • Pero si hemos de recurrir al supositorio con demasiada frecuencia, es mejor administrar un laxante cada día. El que le recete su pediatra, que normalmente será un laxante seguro y no irritante. Algunos niños necesitan tomar laxantes durante meses para conseguir una deposición diaria o casi diaria sin esfuerzo.

Encopresis, un caso extremo

A veces se forma una gran masa de caca seca, un fecaloma, que no sale nunca (o, cuando sale, ya se ha formado otra nueva). El fecaloma irrita la mucosa rectal, que reacciona produciendo mucosidad que sale mezclada con un poco de caca líquida.

Al niño se le escapa, se lo hace encima, y los padres pueden creer que tiene diarrea, cuando en realidad es un grave estreñimiento.

Hay que evacuar completamene el recto, normalmente con lavativas –no caseras, sino siguiendo las recomendaciones del pediatra–, porque los supositorios dejan de ser efectivos cuando el recto está dilatado.

¿Y qué pasa con la enuresis?

Nada. La mayoría de los niños consiguen controlar plenamente el pis y la caca sobre los tres años, aunque hasta unos años más tarde puede que, muy de tarde en tarde, se les escape la orina en momentos de tensión o despiste.

Si se hace pis en la cama antes de los cinco años, o solo una vez a la semana, no se considera enuresis

Muchos consiguen controlar la orina por la noche casi al mismo tiempo que durante el día. Pero otros muchos tardan varios años.

  • La definición de enuresis nocturna es “hacerse pis en la cama al menos dos veces por semana, después de los cinco”. Es decir, antes de los cinco años, o cuando solo ocurre una vez por semana, ni es enuresis ni es nada.

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  • En realidad, la enuresis es normal. Simplemente, unos niños tardan más que otros. Suele haber un componente hereditario. El niño no lo hace a propósito, ni por comodidad, ni por falta de interés, sino porque no puede evitarlo. Jamás hay que ridiculizarlo.

El uso de medicamentos

Se han usado algunos fármacos para tratar la enuresis; su eficacia tampoco es una maravilla. Yo no usaría un medicamento con posibles efectos secundarios para un “problema” tan leve.

Hoy en día en cualquier tienda venden pañales para niños de cualquier edad. Eso ha ayudado a muchos niños y adolescentes a darse cuenta de que no son, ni mucho menos, los únicos que se hacen pipí en la cama.

Conductas "raras" que no hay que amonestar

En esta época, los niños hacen cosas raras de las que no hay que reírse y por las que no hay que reñirlos.

  • Algunos avisan justo después de hacérselo encima.
  • Otros lo hacen en el suelo, justo al lado del orinal.
  • Muchos se esconden para hacer caca, por ejemplo detrás de una cortina, con o sin pañal (saben perfectamente que la van a hacer, no es que “se les escape”. Pero una cosa es saber que vas a hacer caca, y otra cosa es hacerla en el orinal). Muchos, no sé por qué, tienen la costumbre de enrollarse dentro de la cortina.
  • Otros, durante una temporada, necesitan un pañal para poder hacer pis o caca. Algunos niños, estando en la playa en pelotas, exigen un pañal porque si no no pueden hacer pis.
  • Otros se creen durante meses o años en la obligación de pedir permiso para ir al baño cada vez que tienen pipí.

En cualquier caso, recuerde siempre que no lo hace para fastidiar... y que ya falta muy poco.

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