En familia

Cómo separarte de tu bebé sin que lo pase tan mal

Tras ser madre, la vuelta al trabajo es una de las situaciones más difíciles. Averigua cómo puedes acompañar a tu bebé en este momento tan especial.

Carlos González

Carlos González

Pediatra y escritor. Autor de "Creciendo juntos". Presidente de la Asociación Catalana Pro Lactancia Materna.

separarte de tu bebe

El primer día que vuelvas a trabajar será probablemente la separación más larga de tu hijo desde que nació.

Hasta ahora, cuando estaba solo, lloraba, y alguien aparecía en pocos minutos y lo cogía en brazos; normalmente tú. En pocos minutos, se consolaba. Pero ahora, será diferente.

Tú eres quien decide

A veces, las madres se sienten muy presionadas por su entorno para volver pronto a trabajar. Nuestra sociedad, organizada por hombres y para hombres, nos repite continuamente que la única forma de realizarse es trabajar.

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No es cierto. Cuidar y dar amor a un niño, ayudarle a que crezca seguro y desarrolle todas sus potencialidades es la tarea más importante que puede hacer cualquier ser humano. Y también la más enriquecedora.

En países más igualitarios como Noruega, Holanda o Suecia –donde las mujeres tienen derecho a 96 semanas de baja por maternidad–, la sociedad está muy acostumbrada a que las madres dejen de trabajar durante unos años y luego se incorporen al mercado laboral. También son mucho más frecuentes las medias jornadas.

En países como Noruega, las madres tienen una baja de 96 semanas para estar con sus bebés a tiempo completo

En España, por ley, se tiene derecho a una baja de 16 semanas por maternidad y a trabajar media jornada hasta que el niño cumple doce años. Por cierto, que los padres también pueden acogerse a la misma baja, aunque por ahora lo hace menos de un 1%.

De todas formas, muchas veces resulta absolutamente imprescindible trabajar, por motivos económicos, personales o del tipo que sean. En todo caso, se trata de una decisión muy importante y es solo tuya.

Acompaña a tu hijo

Si tienes que separarte de tu hijo para trabajar, acompáñalo en la primera parte del proceso. Enséñale de tu mano que no tiene nada que temer y que puede aceptar el afecto de otras personas. No estamos hablando de dejarlo solo con la canguro o en la guardería quince días antes de que empieces a trabajar; primero una hora, luego dos...

Eso tal vez sea un poco mejor que dejarlo ocho horas de golpe, pero muy poco mejor. Lo que estás haciendo, en realidad, es adelantar la separación en dos semanas, y desperdiciando parte del precioso tiempo que aún nos queda para estar juntos.

Quédate con él unas horas cuando esté con la nueva canguro o empiece en la guardería

De lo que se trata es de que la canguro venga a casa y estéis las dos con tu hijo, o de que vayas tú a la guardería y permanezcas allí con él una, dos o tres horas.

Si tu hijo conoce a los nuevos cuidadores precisamente cuando más angustiado está porque se ha separado de ti, es probable que asocie esas sensaciones desagradables al nuevo lugar o a las nuevas personas.

En cambio, las personas y lugares a las que conoció en momentos de felicidad –es decir, estando contigo– le traen recuerdos agradables que lo ayudarán a soportar vuestra separación.

La noche también cuenta

Muchas madres que trabajan deciden meterse al niño en la cama por la noche. Es la manera más fácil de satisfacer las necesidades de pecho y contacto que tiene y, al mismo tiempo, dormir lo suficiente para poder mantener la cordura.

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Recuerda, el meollo de la conducta de apego, lo que tu hijo instintivamente necesita, es tu presencia. Incluso una madre dormida le sirve, al menos por la noche.

Dormir con él es la manera más fácil de satisfacer las necesidades de pecho y contacto que tiene

Ya has tenido la tarde para mirarle a los ojos, hablarle, jugar con él... ahora puedes dormir tranquila, que tu hijo ya se tranquilizará cuando te vea a su lado.

Dale valor a lo que siente

A veces, el niño experimenta un cambio aparentemente brusco. Por ejemplo, parecía bien adaptado a la guardería y de pronto se resiste con uñas y dientes tras las vacaciones de Navidad o verano.

En esos casos, suele pasar que ha sido tan feliz contigo que ahora la pérdida se le hace más evidente. El niño piensa: “Si la semana pasada se quedó conmigo, ¿por qué no puede quedarse también esta semana?”.

En cualquier caso, ten en cuenta que la solución siempre a tu alcance y acertada es que le ofrezcas a tu hijo toda la atención y el afecto que puedas. Acepta su conducta como normal, reconoce que sus llantos y protestas no son “caprichos”, sino pruebas de amor.

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