Por Nuria Blasco

ampollas

A todos nos ha salido alguna ampolla en alguna ocasión, ya sea por una pequeña quemadura, por el roce de unos zapatos o por una fricción continuada con algún objeto al realizar alguna actividad.

Cuando la ampolla aparece, la primera idea que se nos pasa por la mente es reventarla. Pero, ¿debemos hacerlo? La respuesta es que no, aunque hay algunas excepciones.

Por qué aparece una ampolla

Una ampolla es una burbuja que se forma debajo de la piel, en las capas más externas, debido a una lesión del tejido cutáneo, normalmente por roce, fricción o quemadura.

  • La ampolla está rellena de líquido, producido por el cuerpo, que ayuda a la curación de la lesión y protege la zona de infecciones.

Por esta razón, lo más recomendable es evitar que se rompa y no pincharla para extraer el líquido, ya que de esta manera incrementaríamos el riesgo de que pueda producirse una infección y la herida se agrave.

lesiones y trastornos que producen ampollas

Las posibles causas que originan la aparición de ampollas son dos. Las primeras son producidas por lesiones en las capas externas de la piel. Se curan en pocos días y no suelen dejar marcas.

  • Quemaduras.
  • Quemaduras solares.
  • Congelación.
  • Contacto con sustancias químicas.
  • Eccemas.
  • Reacciones alérgicas.
  • Dermatitis de contacto como, por ejemplo, por hiedra venenosa.

Hay otras causas, en las que la ampolla no se produce por una lesión superficial. Comienzan en las capas más profundas de la piel, son más complicadas de curar y pueden dejar cicatrices.

  • Infecciones virales como la varicela y el herpes simple.
  • Trastornos autoinmunes como el pénfigo ampolloso.
  • Infecciones producidas por hongos.
  • Reacciones alérgicas a determinados medicamentos.
  • Otras enfermedades dermatológicas como la dermatitis atópica, la porfiria, el impétigo, la epidermólisis bullosa, etc...

Cómo tratar las ampollas

En la mayoría de los casos las ampollas se curan por si solas en aproximadamente unos siete días. Pero para que no se infecte, debes seguir las siguientes recomendaciones:

  • Se debe mantener la zona limpia y desinfectada. Podemos hacerlo lavándola con cuidado con agua y jabón neutro.
  • Se pueden cubrir con un apósito o una gasa estéril. En la farmacia también se venden apósitos especiales que crean una barrera protectora frente a la fricción y ayudan a su curación.
  • Se debería vigilar diariamente la ampolla y asegurarnos de que no haya más roce o fricción en la zona.
  • Aplicar frío puede ayudar a disminuir el dolor y la inflamación.

Casos en los que sí podemos drenarla

Si la ampolla es grande, está en una zona muy dolorosa o parece que se va a reventar sola, se puede drenar el líquido, aunque siempre es preferible que sea un especialista quién lo haga.

Si lo hacemos en casa, debemos tener en cuenta que hay que hacer una escrupulosa desinfección de la zona y emplear material estéril.

  1. Primero, debemos lavarnos las manos y la zona de la ampolla con agua tibia y jabón.
  2. Después, desinfectar la zona de la ampolla con yodo.
  3. Con una aguja limpia y esterilizada debemos pinchar una vez en uno de los laterales de la ampolla, cerca del borde.
  1. Dejamos que el líquido salga, intentando no manchar demasiado la zona de alrededor. Si no se vacía del todo, presionamos delicadamente con una gasa estéril.
  2. Después aplicamos sobre la herida povidona iodada con otra gasa estéril y la cubrimos con una venda o apósito para proteger la zona de posibles infecciones.
  3. Sobre la herida se hará una fina costra que caerá en pocos días. Se recomienda ir observando como avanza, por si se produce alguna infección.

Cuándo debemos consultar con el médico

Hay determinados casos en los sería necesario realizar una visita al especialista para que nos aconseje la mejor manera de tratar este problema.

  • Si aparecen ampollas debido a una enfermedad. El médico debe examinar al paciente para establecer un diagnóstico, determinar el mejor tratamiento y, si es necesario, drenar la ampolla.
  • En el caso de quemaduras graves hay que acudir siempre al médico ya que se puede necesitar un tratamiento específico.
  • Si la ampolla provoca picor, como sucede con las dermatitis, hay que evitar el rascado de la zona. Si no es posible, el médico puede prescribir algún medicamento que ayude a aliviarlo.
  • Cuando el tamaño de la ampolla sea de más de 2-3 centímetros.
  • Si se da un enrojecimiento e inflamación alrededor de la ampolla, dolor, fiebre o secreción de pus, ya que puede tratarse de una infección que puede requerir tratamiento.
  • Si existen trastornos de salud como problemas de circulación o diabetes, o en caso de estar con tratamientos inmunodepresores.
  • Si se desconoce la causa de las ampollas.

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