Cómo afecta el calor al embarazo

Durante el embarazo, el cuerpo reacciona ante el exceso de calor estrechando los vasos sanguíneos, lo que puede reducir la llegada de nutrientes al feto y aumentar en la madre las palpitaciones, el cansancio o los mareos.

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Dra. Laura Cortés
Dra. Laura Cortés

Ginecóloga y obstetra de Women's Carmona Dexeus

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Cómo afecta el calor al embarazo
iStock by Getty Images

El calor intenso es molesto para la madre pero también supone un riesgo para el feto.

Durante el embarazo la mujer ya de por sí tiene más calor. Por eso las embarazadas toleran peor las temperaturas elevadas, sobre todo en el tercer trimestre.

Pero no solo lo pasan peor, el calor intenso también supone un riesgo para el feto. La Dra. Laura Cortés, ginecóloga de Women's Carmona Dexeus, explica a Saber Vivir cómo pueden afectar las temperaturas elevadas al embarazo.

¿Por qué las embarazadas tienen más calor?

Durante el embarazo aumenta el metabolismo basal –el gasto calórico que realiza el cuerpo solo para funcionar– y es lógico porque se está desarrollando un nueva vida en el útero materno.

El metabolismo de una mujer embarazada está acelerado y necesita más energía, con lo que se genera más calor. Por eso los niveles de hormonas tiroideas, muy implicadas en la activación del metabolismo, pueden elevarse en el embarazo. Esto explica por qué las embarazadas acostumbran a tener más calor.

Cómo puede afectar el calor al feto

Exponerse a temperaturas elevadas durante el embarazo puede aumentar el riesgo de tener un bebé con bajo peso.

Durante el embarazo, los niveles altos de progesterona dilatan los vasos sanguíneos. Pero cuando hace mucho calor, el cuerpo lo compensa contrayendo los vasos sanguíneos, incluidos los de la placenta. Esto provoca una disminución del riego sanguíneo a la placenta y de nutrientes, lo que podría aumentar el riesgo de tener un bebé con bajo peso.

Otro riesgo del calor extremo es el mareo y la consecuente caída. Podría ocurrirle a cualquier persona, pero una caída importante puede poner en peligro el embarazo.

Cómo puede afectar el calor a la madre

Al margen de comprometer la salud del bebé, la vasoconstricción que se produce con el calor afecta a todo el cuerpo, no solo a los vasos sanguíneos de la placenta, provocando en la mujer los siguientes síntomas:

  • Palpitaciones y pulso acelerado.
  • Mareos.
  • Cansancio.

Ante estos síntomas, la embarazada debe huir del calor e intentar refrescarse porque podría producirse un golpe de calor.

Cómo avisa un golpe de calor en el embarazo

El golpe de calor ocurre cuando el mecanismo de termorregulación del cuerpo no consigue adaptarse a la temperatura exterior, lo que provoca una excesiva sudoración y un aumento de la temperatura corporal.

Las primeras señales de un golpe de calor son náuseas, vómitos, dolor de cabeza, debilidad, pulso acelerado, visión borrosa e incluso pérdida de conocimiento.

"No es habitual que ocurra en embarazadas porque suelen tomar más precauciones que la población general", señala la Dra. Cortés, pero en caso de que ocurra debes acudir enseguida a urgencias.

Si llega a ocurrir, antes de recibir asistencia médica se aconseja refrescarse con un abanico y paños húmedos en la frente, nuca, cuello y brazos; así como tomar pequeños sorbos de agua.

Consejos para combatir el calor durante el embarazo

  • Hidratación. Durante el embarazo es muy importante hidratarse bien y no solo con agua, insiste la Dra. Cortés. Pueden necesitarse bebidas isotónicas que contienen iones para contrarrestar la pérdida de líquidos.
  • Protegerse de las altas temperaturas. Es un consejo para la población general que se hace aún más importante durante el embarazo. Evita salir a la calle en las horas calor, utiliza sombreros y paraguas si hace falta...
  • Evitar pasar muchas horas de pie. Esta posición favorece el cansancio y aumenta el riesgo de mareos.
  • Poner las piernas en alto y realizar masajes. Dedica 20 minutos al día a poner las piernas en alto para combatir la retención de líquidos y la hinchazón de piernas propia del embarazo debido a la vasodilatación que provoca a progesterona. Aliviar las piernas cansadas reducirá la fatiga que provoca el calor.
  • Utilizar ropa ligera y de algodón que permita la transpiración.
  • Seguir una dieta rica en frutas y verduras. Estos alimentos son muy ricos en líquidos que te ayudarán a mantener una correcta hidratación.
  • Refrescarse antes de dormir. Un buen descanso es clave durante el embarazo, pero con el calor no es fácil. Una ducha antes de dormir o poner el aire acondicionado durante media hora antes de acostarte para refrescar la habitación facilitará el descanso.