Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Cómo afecta la microbiota al embarazo
iStock by Getty Images

Cuidar la microbiota es importante siempre, pero durante el embarazo lo es aún más porque tiene implicaciones tanto en la salud de la madre como en el desarrollo del feto y también del bebé una vez ha nacido.

La Dra. Susan Judas explica a Saber Vivir las consecuencias que puede tener una microbiota desequilibrada durante el embarazo y qué podemos hacer para cuidarla.

Cómo afecta la microbiota a la futura madre

Una disbiosis en la microbiota (la alteración del equilibrio entre las bacterias intestinales) puede tener consecuencias negativas en la salud de la mujer durante el embarazo.

  • Aumenta el riesgo de infecciones urinarias o genitales. Y en concreto, puede favorecer la colonización del Streptococcus agalactiae.

El Streptococcus agalactiae forma parte de la flora intestinal en personas sanas, pero puede llegar colonizar el tracto urinario y genital. Esta bacteria no provoca trastorno alguno, pero en el caso de mujeres embarazadas el bebé puede colonizarse de esta bacteria.

Es cierto que la mayoría de los bebés que entran en contacto con ella no desarrollan problema alguno, pero algunos enferman y pueden sufrir infecciones graves.

El Streptococcus agalactiae puede provocar infección en la sangre (septicemia), los pulmones (neumonía) o el cerebro (meningitis). Infecciones que pueden aparecer en la primera semana de vida o en los tres primeros meses.

De hecho, en el tercer trimestre de embarazo se hace un cribaje para descartar que el niño tenga Streptococcus agalactiae y si resulta positivo se le da antibiótico en los tres primeros meses de vida.

  • Un microbiota alterada también aumenta el riesgo de diabetes gestacional o preeclampia (hipertensión en el embarazo). La disbiosis en la microbiota no solo aumenta el riesgo, también dificulta el control de estas patologías.

Cómo afecta la microbiota al desarrollo del feto

Hasta no hace mucho se pensaba que el feto estaba perfectamente protegido y solo se podía colonizar con ciertas bacterias a través del canal del parto o con el ambiente del quirófano si nacía por cesárea.

Sin embargo, ahora hay evidencia científica que sugiere cierta transmisión de la microbiota de la madre al feto a través de la placenta.

"Pero aunque esto no fuera así, aunque no hubiera transmisión de la microbiota a través de la placenta, al feto le afectan las bacterias de la madre antes de nacer", señala la Dr. Judas. La explicación es la siguiente:

  • Los metabolitos que genera la microbiota de la madre viajan por la sangre y esta obviamente sí llega al feto. Los metabolitos son sustancias químicas (butirato, omega 3...) que fabrican las bacterias y que tienen un efecto u otro en nuestro organismo.

Cómo afecta al niño

La microbiota del niño (lógicamente influida por la de la madre durante el embarazo) es clave en su desarrollo durante los primeros mil días de vida, los tres primeros años.

  • Los niños que han nacido por cesárea, se han alimentado con leche artificial o han recibido antibióticos por cualquier causa tienen más riesgo de desarrollar alergias, piel atópica, asma o problemas digestivos porque su microbiota puede estar alterada.

"Por suerte, cada vez hay más conciencia en este sentido y en muchas salas de parto, cuando hay una cesárea, se coloca una gasa en la vagina de la madre y se le pasa al niño para que se contamine de la microbiota vaginal de la madre como si fuera un nacimiento por parto natural", explica la Dra. Judas.

Qué factores alteran la microbiota de la madre

El factor que más influye en la microbiota de la madre durante el embarazo obviamente es el estado previo de esa flora.

  • Si ya había una disbiosis antes del embarazo, ahora habrá más riesgo de complicaciones asociadas a una microbiota desequilibrada durante la gestación.
  • La toma de antibióticos también influye. Estos fármacos son unos de los mayores estresores de la microbiota.
  • Los hábitos diarios son determinantes. Una dieta desequilibrada, la falta de ejercicio, un exceso o defecto de higiene, el sobrepeso crónico y, por supuesto, el alcohol y el tabaco también afectan de forma negativa a la microbiota materna.
  • La enfermedad periodontal tiene una gran repercusión tanto en la madre como en el niño. Las bacterias de la boca pasan al torrente sanguíneo y generan inflamación crónica.

Cómo cuidar la microbiota en el embarazo

El paso número uno sería mantener a raya o evitar los puntos anteriores, que son los factores que alteran al microbiota.

  • También hay que reducir la carga de agropesticidas alimentarios en la dieta. Las hojas verdes o frutas como las fresas, al comerse crudas y sin pelar, son las que contienen más pesticidas y no se eliminan lavándolas con agua. Conviene comerlas ecológicas.
  • Hay que promover la diversidad de la microbiota. Esto se consigue siguiendo una dieta lo más variada posible y rica en MAC (carbonohidratos accesibles para la microbiota, por sus siglas en inglés). En definitiva, se trata de una dieta rica en frutas, verduras, cereales integrales o legumbres. Aportan fibra que no se digiere pero sirve de alimento para la microbiota.
  • Deben evitarse los ultraprocesados, los edulcorantes, los refrescos...
  • Hacer ejercicio y exponerse a la luz natural tiene un efecto protector sobre la microbiota.
  • Los probióticos (alimentos fermentados como el kéfir) aporta bacterias intestinales beneficiosas.