Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

La contaminación provoca 6 millones de partos prematuros en el mundo
iStock by Getty Images

De los 15 millones de partos prematuros que se producen cada año en el mundo, 6 millones podrían deberse a la contaminación del aire.

Así lo ha demostrado un metaanálisis publicado en PLOS Medicine realizado por investigadores de la Universidad de Francisco y la Universidad de Washington.

Se trata del mayor estudio realizado hasta ahora para analizar el vínculo entre la contaminación del aire e indicadores clave del embarazo como son el parto prematuro o el bajo peso al nacer.

Además, es el primer estudio mundial que incluye también los efectos de la contaminación del aire en interiores, principalmente de las cocinas.

Aumento de los partos prematuros

En los últimos 20 años ha aumentado el número de partos prematuros.

La causa se ha atribuido a la elevada edad materna. Las mujeres tienen los hijos más tarde, lo que aumenta el riesgo de problemas como la hipertensión o la diabetes en el embarazo, disparando el riesgo de nacimientos prematuros.

Pero al margen de que las mujeres decidan ahora tener los hijos más tarde, cada vez hay mayor evidencia científica de que la contaminación del aire está detrás de un gran número de nacimientos prematuros.

De hecho, este estudio sitúa la contaminación tanto en exteriores como en interiores como la causa más importante de parto prematuro, que a su vez es la principal causa de mortalidad neonatal en todo el mundo.

Niños con bajo peso

La investigación constata también el vínculo entre la contaminación del aire y el bajo peso al nacer.

  • Solo en 2019, el aire contaminado fue el responsable de que casi 3 millones de bebés nacieran con bajo peso.

Los niños con bajo peso tienen más riesgo de sufrir hipertensión, diabetes y síndrome metabólico de adultos. También tienen 3 veces más probabilidades de sufrir un infarto.

En definitiva, son más propensos a sufrir problemas cardiovasculares. La razón es que el bajo peso al nacer provoca cambios en el corazón que se mantienen en la edad adulta.

Exposición a la contaminación

La Organización Mundial de la Salud estima que más del 90% de la población mundial vive en zonas con aire contaminado en el exterior.

Y la mitad de la población mundial también está expuesta a la contaminación del aire interior por la quema de carbón, estiércol y madera dentro de la casa.

"La carga atribuible a la contaminación del aire es enorme, pero con el esfuerzo suficiente, podría mitigarse en gran medida", señala Rakesh Ghosh, principal autor del estudio.

De hecho, recientemente la OMS ha revisado los indicadores de contaminación del aire que se consideran seguros para la salud y ha fijado como peligrosos niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) o partículas finas que hasta ahora se consideraban seguros.

  • Las partículas finas (PM₂,₅) son una compleja mezcla de partículas suspendidas en el aire (sulfatos, nitratos, amoníaco, cloruro de sodio, hollín, polvos minerales y agua).

Son el contaminante del aire que se considera más peligroso para la salud porque pueden atravesar los pulmones y entrar en el torrente sanguíneo. La exposición continuada a este tipo de partículas favorece el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y cáncer de pulmón.

  • El NO2 es un contaminante procedente principalmente el tráfico rodado y está vinculado sobre todo a problemas respiratorios.

Cómo se ha hecho el estudio

Los investigadores cuantificaron los riesgos de parto prematuro y bajo peso al nacer en función de la exposición total a la contaminación interior y exterior.

  • Y concluyeron que la incidencia global de ambos podría reducirse en casi un 78% si la contaminación del aire se redujera especialmente en el sudeste asiático y África subsahariana, donde hay mucha contaminación en interiores y las tasas de nacimientos prematuros son las más altas del mundo.
  • Pero el problema también afecta a países desarrollados. En Estados Unidos se calcula que la contaminación del aire contribuyó a casi 12.000 nacimientos prematuros en 2019.

En un estudio anterior el mismo equipo cuantificó la mortalidad neonatal atribuida a la contaminación, y concluyó que provocó medio millón de muertes en 2019.

Con estos nuevos datos sobre la mesa, los investigadores sugieren que la contaminación no solo debe considerarse un factor de riesgo de enfermedades crónicas en adultos, sino también un factor de mortalidad infantil.

"Nuestro estudio sugiere que tomar medidas para mitigar el cambio climático y reducir los niveles de contaminación del aire tendrá un beneficio colateral significativo para la salud de los recién nacidos", subrayan los investigadores.