Dra. Laura Cortés
Dra. Laura Cortés

Ginecóloga y obstetra de Women's Carmona Dexeus

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Qué es la maniobra de Kristeller y qué riesgos entraña
iStock by Getty Images

Muchas mujeres que han dado a luz recuerdan el gesto de la comadrona empujando sobre su abdomen para ayudar al bebé a salir y acelerar el parto.

Es la llamada maniobra de Kristeller, que se llama así por el ginecólogo que la empezó a poner en práctica en 1867.

En la senda de un parto cada vez más humanizado, la maniobra de Kristeller es una de las más controvertidas.

De ello hemos hablado con la Dra. Laura Cortés, ginecóloga y obstetra de Women's Carmona Dexeus, que nos detalla los riesgos que puede implicar si no se practica en el momento idóneo.

Pero también señala que bien practicada puede evitar recurrir a unos fórceps, que sin duda son una opción más agresiva para el bebé.

Qué dicen las guías médicas

¿Se practica mucho o poco la maniobra de Kristeller? No existen cifras exactas de su prevalencia, es un dato que no se registra.

Así lo reconoce el Ministerio de Sanidad en su Guía Práctica sobre la Atención al Parto, aunque también señala en dicha guía que "entre las maniobras usadas en la segunda etapa del parto, la maniobra de Kristeller es una de las más controvertidas".

Por ello, apunta, "es preciso conocer si existe alguna justificación actual para su utilización".

Asimismo, la OMS desaconseja esta práctica al no estar demostrada su efectividad, aunque reconoce que faltan estudios sobre los riesgo que implica.

  • Sin embargo, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) señala que no podrá usarse para ayudar a que el bebé baje por el canal del parto, pero sí la permite en la segunda fase del parto, cuando la cabeza ya está encajada, para ayudar al bebé a salir.

Así pues, las opiniones parecen un tanto contradictorias, o al menos no hay un consenso al respecto.

En qué consiste la maniobra de Kristeller

En la manibora de Kristeller, la comadrona realiza una presión controlada, normalmente con el brazo, en el fondo del útero (parte alta del abdomen, ligeramente por encima del ombligo) para ayudar a la madre durante el pujo (contracción) facilitando así la salida del bebé.

"Es una maniobra que se ha hecho toda la vida. Recuerdo mi época de residente y la practicábamos mucho, aunque es verdad que nunca ha estado exenta de controversia", explica la Dra. Cortés.

"Creo que el problema es que a veces se ha utilizado mal. Y si no la utilizas correctamente, puede haber repercusiones", advierte.

Sin embargo, realizada de la forma correcta y en el momento adecuado, la Dra. Cortés asegura que esta maniobra está justificada y puede ser útil: "en ocasiones, un poco de ayuda puede evitar un parto instrumentado".

Cuándo no practicarla

Según la SEGO, la maniobra de Kristeller solo debe practicarse en la segunda fase del parto, cuando el bebé ya está encajado pero nunca para ayudarlo a bajar.

  • Para que el parto vaginal se produzca tienen que pasar dos cosas: que haya una dilatación completa del cuello del útero (10 centímetros) y que la cabeza del bebé haya bajado por lo que los ginecólogos llaman "planos de Hodge" (un término obstétrico que divide el interior de la pelvis en cuatro partes).

Así pues, explica la Dra. Cortés, si la paciente ya ha dilatado completamente pero el bebé está todavía muy arriba, realizar una maniobra de Kristeller puede ser muy contraproducente:

  • "Podrías hacer daño al bebé. Si fueras muy brusco podrías provocarle un hematoma, una fractura de clavícula o incluso de cráneo".
  • "A la madre podrías provocarle un hematoma o una fractura de costillas".

Cuándo puede ser útil

La Dra. Cortés explica en qué hay situaciones la maniobra de Kristeller puede estar justificada:

  • "Si la madre ya ha realizado la dilatación completa y el niño está a punto de salir (su cabeza está en el tercer plano de Hodge, por tanto solo le falta un plano para completar el recorrido)".
  • "Pero el parto es muy largo, el bebé es grande y la madre ya no empuja bien porque lleva horas y está muy cansada, a veces una pequeña presión puede ser de gran ayuda para ayudar a salir al bebé que solo le falta un empujoncito y evitaría el uso de fórceps", aclara.

Sin embargo, "cuando el bebé está muy arriba, no acaba de bajar y la madre no empuja, yo no pediría nunca a la comadrona un Kristeller porque no va a funcionar, no va a ayudar al parto, y puede provocar problemas", concluye la especialista.

La importancia de la comunicación

Si se decide recurrir a la maniobra de Kristeller, la ginecóloga insiste en que es importante explicárselo a la madre.

  • "Si yo veo que el bebé está a punto de salir, el pujo o contracción de la madre es insuficiente y no le ayuda a salir, y el bebé se está quejando porque el canal del parto en esa zona es muy estrecho y el cordón umbilical se puede comprimir, soy yo quien le digo a la madre si le parece bien que en lugar de una ventosa o un fórceps le ayude la comadrona con una leve presión".
  • "La gran mayoría de veces me han dicho que sí y no ha habido problemas. Bien explicado y en el contexto adecuado la maniobra de Kristeller puede ayudar", afirma.

Obviamente, esto no quita que es importante adoptar estrategias que faciliten el parto sin tener que recurrir a esta maniobra, por ejemplo "poniendo a la mujer en una postura más erguida ya que el efecto de la gravedad hace que el pujo sea más efectivo".

También es cierto que las mujeres que paren sin anestesia empujan mucho más con la contracción y no suelen necesitar un Kristeller.