Asesorado por el Dr. Pere Brescó, Ginecólogo de la Clínica Mi Tres Torres de Barcelona.

Por Nuria Blasco

Qué es la atrofia vaginal, síntomas y tratamiento
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Según revelan los estudios epidemiológicos internacionales, entre un 38 y un 66% de las mujeres postmenopáusicas sufren atrofia vaginal.

En España, unas cuatro millones de mujeres españolas la padecen, pero según los últimos estudios, solo el 25 % consulta este problema con su médico. El resto se resignan a vivir con síntomas como sequedad vaginal, picazón o dolor en el coito, porque piensan que es algo normal en esta etapa y que no tiene solución.

El Dr. Pere Brescó, ginecólogo de la Clínica Mi Tres Torres de Barcelona, nos cuenta qué es la atrofia vaginal y la realidad de muchas mujeres que la sufren.

¿Qué es la atrofia vaginal?

Se conoce como atrofia vaginal al adelgazamiento y pérdida de elasticidad de la mucosa vaginal y vulvar y los síntomas que esto conlleva.

Los tejidos que revisten el interior de la vagina se secan e inflaman y disminuye la producción de secreciones y lubricación vaginal, lo que puede provocar sequedad, picores y ardor en la vagina, así como dolor durante las relaciones sexuales.

Además, la atrofia vaginal puede afectar a la parte inferior de las vías urinarias y al suelo pélvico, por esto recientemente se ha propuesto substituir el término atrofia vaginal por Síndrome Genitourinario de la Menopausia.

Causas y síntomas de la atrofia

La causa de este trastorno se debe a la disminución de los niveles de estrógenos y también de andrógenos, y a los cambios anatómicos, fisiológicos y funcionales que esto produce.

Al llegar a la menopausia, al contrario de lo que sucede con los sofocos que mejoran con el tiempo, el síndrome genitourinario va empeorando, a causa dela falta prolongada de estrógenos. El tejido que recubre las paredes de la vagina se va adelgazando, se reseca y se vuelve menos elástico. La secreción vaginal y la lubricación disminuyen y pueden aparecer más fácilmente infecciones en la zona porque aumenta el pH de la vagina.

Esta disminución de estrógenos también puede darse en el postparto y la lactancia materna, por el uso de determinadas medicaciones hormonales, y por algunos tratamientos como la quimioterapia.

Cuando se sufre este trastorno, pueden presentarse diferentes síntomas genitales entre los que se encuentran:

  • Sequedad.
  • Irritación.
  • Escozor.
  • Propensión a determinadas infecciones vaginales.
  • Falta de lubricación, dificultad y dolor en las relaciones sexuales (dispareunia).
  • Sangrado leve después de mantener relaciones sexuales.
  • Síntomas urinarios como escozor al orinar o urgencia miccional.
  • Infecciones urinarias de repetición.

La realidad de las mujeres que lo sufren

Como el Síndrome Genitourinario de la Menopausia no provoca ninguna enfermedad, muchas mujeres no lo consultan con su médico ya que piensan que es un problema propio de la edad. Sin embargo, este trastorno debería ser controlado, ya que puede perjudicar de forma importante su calidad de vida.

“Hay mujeres que consideran este problema una cosa normal en la menopausia que no se puede remediar y no consultan, otras mujeres pueden sentir incomodidad o vergüenza a exponer sobretodo los síntomas relacionados con la esfera sexual", explica el Dr. Pere Brescó.

Muchas mujeres no lo consultan con su médico ya que piensan que es un problema propio de la edad

Por ello, el especialista afirma que cuando las pacientes acuden a consulta el profesional debe ser proactivo preguntando de manera específica pero delicada sobre estos síntomas.

“La mayoría de mujeres que acuden a la consulta por este tema, hablan de síntomas como sequedad y irritación genital, así como dificultades en las relaciones sexuales. Algunas mujeres también refieren los síntomas urinarios, aunque es recomendable que el médico interrogue directamente sobre ellos ya que muchas veces las pacientes no los relacionan con la ginecología”, añade el ginecólogo.

La atrofia vaginal se diagnostica mediante una exploración física de área genital valorando el adelgazamiento de la mucosa vaginal, disminución de pliegues vaginales, disminución de secreción y alteraciones en la piel de la vulva.

Puede causar problemas de autoestima

La atrofia vaginal es la primera causa de dispareunia (dolor durante el coito) lo que puede acarrear problemas sexuales en las mujeres que lo sufren, que puede llevarlas incluso, a evitar o rechazar las relaciones.

“Los cambios anatómicos genitales y la dificultad/dolor en las relaciones sexuales que produce la atrofia vaginal pueden conllevar un disminución de la autoestima y de la satisfacción sexual, disminuyendo la calidad de vida de la mujer, y pueden llegar a tener un impacto negativo en sus relaciones interpersonales”, explica el Dr. Brescó.

En la actualidad, cuando las mujeres afectadas por este trastorno conocen que estos síntomas pueden tratarse, la mayoría se interesan por los tratamientos para mejorar los síntomas y, con ello, su calidad de vida.

Qué tratamientos se usan y cómo funcionan

Existen diferentes tratamientos que se pueden utilizar solos o de manera combinada. La elección se hará dependiendo de la intensidad de los síntomas, de las contraindicaciones que tengan y de las preferencias de la mujer.

Hidratantes y lubricantes vaginales

Son tratamientos locales de venta sin receta médica que se utilizan cuando los síntomas son leves, cuando otros tratamientos están contraindicados o en combinación con el resto de tratamientos.

Tratamientos farmacológicos

Son tratamientos hormonales de administración vaginal o oral:

  • La Prasterona o los estrógenos de aplicación vaginal se consideran el tratamiento de elección en casos de atrofia moderada/severa, ya que normalizan el pH ácido, aumentan la respuesta lubrificadora y disminuyen la sequedad vaginal. Son altamente eficaces y seguros, pero tienen algunas contraindicaciones.
  • El Ospemifeno es un tratamiento oral para la atrofia moderada/severa, es eficaz y puede administrase a mujeres que han sufrido un cáncer de mama.

Nuevos terapias y su eficacia

El láser se ha introducido en los últimos años como una nueva alternativa de tratamiento ya que un gran número de mujeres no consiguen beneficios duraderos con los tratamientos habituales.

El tratamiento láser se basa en estimular los mecanismos biológicos de reparación de las células mediante el efecto térmico que produce la aplicación de luz sobre el tejido.

Aunque la evidencia científica es limitada, los más estudiados son el láser fraccionado CO2 y el láser Erbio-YAG, que han demostrado mejorar los síntomas vaginales y urinarios y mejorar la función sexual, y no ser inferiores a los estrógenos locales. No tiene contraindicaciones.

Otros tratamientos como la inyección de ácido hialurónico vía vulvovaginal o la radiofrecuencia tienen evidencias científicas muy limitadas.

Hábitos para mejorar los síntomas

“Este trastorno no se puede prevenir ya que se debe a cambios fisiológicos de la menopausia, pero puede disminuir mediante un estilo de vida saludable, mantener la actividad sexual y practicar ejercicios del suelo pélvico (Kegel)”, explica el Dr. Brescó.

Para mejorar los síntomas, los especialistas recomiendan evitar el uso de productos de higiene íntima perfumados, no realizar duchas vaginales, tomar probióticos si se administran antibióticos para evitar candidiasis vaginal, mantener la zona genital limpia y seca, usar ropa de interior de algodón y no usar pantalones extremadamente apretados.

Por otro lado, los síntomas pueden acentuarse por el tabaquismo, si hay antecedentes de cirugía vaginal, ausencia de actividad sexual o incontinencia urinaria.

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