Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

Hablar de infertilidad
iStock by Getty Images

Carmen Jonnes quiso ser madre con su pareja y no pudo. Algo que nunca imaginó que le podía suceder y que supuso el inicio de un camino que ha cambiado su vida.

Hoy es una conocida divulgadora sobre fertilidad a través de su web creandounavida.com, donde comparte información de expertos y de otras mujeres.

Su camino, ese camino hacia el embarazo, lo plasma también en un libro, “En busca de la fertilidad”, donde predica con el ejemplo, explicando sin complejos todas las vicisitudes por las que fue pasando.

Explicas que te sentiste muy sola, aunque tenías el apoyo de tu pareja.

Es que es un problema para el que nadie te ha preparado. Desde pequeña te insisten en que tengas cuidado porque puedes quedarte embarazada fácilmente. De repente tú no eres así, no eres lo que te habían dicho. Y además no encuentras a nadie. Son cosas que no se hablan en casa alrededor de la mesa.

Como pasa con los problemas mentales, sigue siendo un tema tabú.

Si lo comentas, como mucho te dicen “cuando dejes de pensarlo, te quedarás”, “estás obsesionada, es el estrés”. Lo que hace es que poco a poco nos volvamos más introspectivas. Parece que solo te pasa a ti y hoy en España 2 de cada 10 parejas están igual.

  • Si a eso le sumas que realmente tengan algún problema de infertilidad, la sensación de presión y aislamiento se agrava más.

Se tendría que poder hablar con normalidad y enseñar fertilidad en las escuelas

La OMS considera la infertilidad una enfermedad. Pues a pesar de ello, para mucha gente, una mujer que no puede concebir está incompleta, y un hombre que tiene problemas en el esperma, es menos hombre.

¿Hay que aprender a poder decir: “soy mujer, soy infértil”?

Exactamente. Se tendría que poder hablar con normalidad ya desde la educación. Igual que enseñan la concepción, que enseñen lo que es la fertilidad y que es finita. Así no nos pasaría a tantas que esperamos demasiado y descubres que ya no puedes.

¿Por qué fases has ido pasando?

El camino es muy parecido para casi todas. Muchas mujeres me han escrito para decirme lo identificadas que se sentían.

  • Empiezas con ilusión. No empiezas agobiada, sino todo lo contrario. Por eso no entiendo que lo achaquen al estrés.
  • Preocupación. A medidas que pasa cada mes sin resultados empieza a ser un drama. Nos dijeron vete de viaje, nos fuimos y nada. “Olvídate y vendrá”, ¿cómo voy a olvidarlo si ya empieza a preocuparme?
  • Culpa. Sentirte culpable por haber postergado demasiado la maternidad, por haber tomado la píldora muchos años, por no haber sabido convencer a tu pareja antes…

Culpa también por tener ciertas emociones con las que no te sientes identificada, como puede ser la envidia al ver otras embarazadas. Nunca había sido envidiosa y no podía entender por qué que la felicidad de otras personas supone tu infelicidad.

  • Problemas de pareja. Empieza la ansiedad y el estrés por planear una relaciones para conseguir un objetivo que esperabas lograr de manera espontánea.

¿Cuál es la peor fase de todas?

Ese sentimiento de culpa, el cuestionarte todo lo que ha podido ser tu vida anterior es lo peor. Sin embargo, cuando empiezas a conocer otras parejas en igual situación, esa culpa se disipa. Te das cuenta de que no eres la única ni estás tú sola.

No eres única ni estás sola, dos de cada diez parejas tienes problemas

Por eso pienso que el acompañamiento efectivo es muy importante: tener personas en las que poder apoyarte y con las que poder hablar con libertad de todos esos sentimientos.

¿En qué momento pasas a buscar tratamiento?

Los ginecólogos te dicen que te pases un año probando antes de mirar si hay problemas. Yo aconsejo que ya te hagas unas pruebas para ver cómo está tu fertilidad: es ecografía y analítica de sangre, y él un espermiograma.

Y Si tienes más de 35 años y no puedes esperar, no hay que tener miedo a ir a una clínica a consultar. Te dan información, que es básico, porque falta información veraz y clara.

¿A qué te refieres?

  • A desconocimiento de algunos ginecólogos que me han reconocido poca especialización en la carrera.
  • A la desinformación en internet. Tener información y acompañamiento son básicos para mí.

Y si no te convence lo que te dicen en la clínica, pide una segunda opinión. Hay varias técnicas, y tratamiento con más o menos medicación.

Por suerte, la ciencia evoluciona muy rápido y hay pocos casos en los que no se pueda conseguir el embarazo. Pero los tratamientos de fertilidad son caros, intrusivos y difíciles a nivel emocional. No te puedes quedar con dudas.

¿Cómo acabó tu proceso?

Tenía baja reserva ovárica. Me sometí a tratamiento de fecundación in vitro y después de tres año tuve a mi primer hijo. Luego, cuando no lo buscábamos ni esperábamos, llegó el segundo.