Eva Mimbrero
Eva Mimbrero

Periodista especializada en salud

Cómo la bajada de estrógenos afecta en la menopausia
iStock by Getty Images

Seguramente, cuando piensas en estrógenos asocias estas hormonas típicamente femeninas a la regla. Pero sus funciones en el organismo van mucho más allá.

  • "Los estrógenos son fundamentales para la vida, decisivos en los sistemas osteotendinosos, en la regulación metabólica, en el gasto energético, en el sistema cardiovascular y, sobre todo, en el sistema nervioso central, no solo en lo cognitivo, sino en lo emocional", defiende la doctora Clotilde Vázquez, una de las endocrinólogas más reconocidas de nuestro país.

"Cada vez sabemos más sobre la menopausia y podemos actuar con mayor precisión y acierto"

Precisamente para dar a conocer el importantísimo papel que tiene el descenso de estas hormonas durante el climaterio y la menopausia en la aparición de varios síntomas, que muchas veces siguen sin asociarse a ello, ha escrito "Con hormonas y a lo loco" (Vergara). Y lo ha hecho con un lenguaje muy cercano y sencillo.

  • "Aunque se empieza a hablar más de la menopausia, aún hay muchos prejuicios, mucho miedo, mucha desinformación y carencia de una perspectiva amplia sobre esta fase tan importante", remarca al respecto.

Las múltiples caras de los estrógenos

"Con toda mi experiencia clínica acumulada, sigo convencida de que a la hora de acercarnos y tratar la menopausia ha faltado la visión hormonal", afirma rotunda la doctora Vázquez, Jefa del Departamento de Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz.

No hay que olvidar que las hormonas tienen un rol importantísimo en la comunicación entre células y sistemas del organismo. "Por eso, el cese de la producción hormonal, que en el caso del ovario es bastante brusco, conlleva importantes modificaciones en el resto de funciones biológicas", añade la endocrinóloga.

Los síntomas que esto puede provocar son variados y numerosos:

  • Seguramente los sofocos son los más conocidos, pero para nada son los únicos. El descenso de estrógenos favorece, también, que aparezca dolor y rigidez articular, que la tensión y el colesterol se eleven, que la piel esté más seca, que cueste más dormir o que se den cambios de humor frecuentes, entre otras cosas.

Por qué cesa su producción

Teniendo en cuenta todo lo que puede conllevar el cese de la producción de estrógenos, es lógico preguntarse por qué este proceso se da de manera natural a partir de cierta edad.

  • "La función del ovario de las mujeres para madurar ovocitos termina relativamente pronto para, quizá, 'defender' a la mujer de estar toda su vida procreando", escribe la doctora Vázquez en su manual.

El problema, tal y como apunta la experta, es que "algunos de los grandes logros de nuestra estirpe humana se han vuelto maladaptativos".

  • "Hace un siglo, la esperanza de vida de una mujer tras la menopausia era de entre 10 y 20 años como mucho; ahora se ha duplicado", aclara.
  • Ante esta nueva situación, "cabe preguntarse si la ausencia prolongada de estrógenos condiciona la salud en décadas posteriores a la involución ovárica", añade. Y numerosos estudios han demostrado que sí.

Por lo tanto, para la doctora Vázquez "el objetivo del tratamiento después de la menopausia no es aumentar la esperanza de vida, sino prevenir enfermedades y aumentar la calidad de vida de las mujeres a partir de los 50 años".

El tratamiento, siempre individualizado

La terapia hormonal sustitutiva (THS) se empezó a administrar hace décadas y, tal y como apunta la experta en su manual, "la mayoría de los médicos, y especialmente los ginecólogos y endocrinólogos, la recibimos con interés porque era capaz de aliviar casi todos los síntomas y fenómenos asociados al climaterio".

Esto hizo, como subrayan desde la Clínica Mayo, que se prescribiera de forma rutinaria durante algún tiempo. Una tendencia que cambió radicalmente tras la aparición, en 2002, de dos estudios a gran escala (el Women's Health Initiative y el Million Women Study) que asociaban este tipo de tratamientos a un mayor riesgo de cáncer de mama.

  • "Casi 20 años después, y tras muchos análisis posteriores de ambas investigaciones y muchos estudios con tratamiento hormonal en mujeres menopáusicas más jóvenes, la comunidad científica y, desde luego, muchas mujeres, tenemos la sensación de que hubo una reacción desmesurada", expone la endocrinóloga.
  • Hay que tener en cuenta que ambos estudios se realizaron "en mujeres mayores, con dosis de hormonas posiblemente no ajustadas y, en el caso del Women's Health Initiative, que habían iniciado el tratamiento hormonal pasados los 60 años", añade.

A día de hoy el tratamiento hormonal sí se recomienda en ciertos casos, especialmente en mujeres que sufren una menopausia precoz o si se les han extirpado los ovarios o el útero. Es importante, eso sí, que cuando se prescriba "la dosis, la vía de administración y la duración sean individualizadas".

Otros recursos para combatir los síntomas

Los cambios en el estilo de vida, tanto si se sigue un tratamiento hormonal como si no, son fundamentales.

  • "A partir de los 50, si queremos mantener la calidad de vida, comer bien y moverse no son una opción, son la única opción", remarca la endocrinóloga.

A parte de esto, contamos con la ayuda más específica de los fitoestrógenos y los probióticos, que pueden tomarse de forma individual o como complemento a la terapia hormonal.

"La mayoría de probióticos del mercado contienen millones de lactobacilos y bifidobacterias"

  • Los fitoestrógenos son compuestos de origen vegetal muy similares a los estrógenos naturales. "Estos preparados mejoran los sofocos y la calidad del sueño, pero además han demostrado un discreto efecto beneficioso sobre los niveles de colesterol y otros lípidos, y una probable protección frente al cáncer de mama", aclara.

    Eso sí, para elegir el adecuado "es importante consultar sobre el tipo de preparado, la cantidad de compuesto activo que contiene y su asociación con otros posibles compuestos, como vitaminas, ácidos grasos esenciales o melatonina".
  • Los probióticos, por su parte, ayudan a prevenir las infecciones vaginales al repoblar el ecosistema vaginal. Para uso ginecológico generalmente se emplean lactobacilos y bifidobacterias.