Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Varices vaginales
iStock by Getty Images

Las varices genitales son venas dilatadas en la zona de la vulva, la vagina y el periné. Aunque pueden aparecer de forma aislada o ir asociadas a varices en las piernas, normalmente surgen como consecuencia de una insuficiencia venosa pélvica, es decir, varices en la pelvis a causa de los embarazos.

Más allá de la mera cuestión estética, este tipo de varices pueden llegar a afectar en gran medida a la calidad de vida de la mujeres. Por ello es clave un correcto diagnóstico y un tratamiento adecuado.

Consecuencia del embarazo

Durante el embarazo se producen una serie de condiciones que favorecen la aparición de varices genitales o vulvares:

  • Aumenta el flujo sanguíneo en la zona de la pelvis.
  • Se ralentiza la velocidad con que la sangre fluye desde las piernas hasta el corazón.
  • Y el tamaño del bebé va aumentado.
  • Todo ello puede dar lugar a una insuficiencia venosa (mala circulación) en las venas pélvicas, lo que puede provocar varices alrededor del útero y los ovarios.

Como consecuencia de esta insuficiencia venosa pélvica puede acumularse sangre en la zona de la vulva, tanto labios mayores como menores, lo que favorece la aparición de varices genitales. También pueden aparecer varices las piernas.

Pero no solo la presión en la zona pélvica aumenta el riesgo de varices genitales. Los cambios hormonales que se producen durante el embarazo dilatan los vasos sanguíneos favoreciendo su desarrollo.

Síntomas de las varices genitales

La varices genitales o vulvares no siempre provocan síntomas. Pero si se presentan pueden llegar a ser muy molestos.

Así lo explica el doctor Pablo Gallo, jefe de la Unidad de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Ruber Internacional.

  • "Lejos de ser un problema meramente estético, las mujeres que las padecen a menudo refieren que las varices afectan a su autoestima".
  • "La varices vulvares pueden producir pesadez genital, inclusive molestias o dolor intenso durante o después de las relaciones sexuales".
  • "Estas molestias pueden intensificarse durante el verano con el calor o durante el periodo menstrual".
  • "También suelen estar asociadas a varices en las piernas y a dolor lumbar recurrente".

En casos extremos, las varices pueden sobresalir, tener un aspecto azulado y notar protuberancias.

"Estos síntomas, sumados al dolor pélvico crónico, constituyen el llamado síndrome de congestión pélvica", señala el doctor Santiago Zubicoa, responsable de la Unidad de Radiología Vascular Intervencionista del mismo centro hospitalario.

cuándo acudir al especialista

En algunos casos las varices vulvares suelen remitir tras el embarazo, pero si las has tenido una vez aumenta el riesgo de que puedan volver a aparecer.

Además, si se sufren durante varios embarazos el riesgo de que perduren es mayor. Hay medidas caseras para aliviarlas, pero si las molestias son intensas, el diagnóstico y el tratamiento oportuno mejorará en gran medida la calidad de vida de las pacientes con síndrome de congestión pélvica.

Así pues, lo primero que hay que hacer si se presentan varices en los genitales es consultar a un profesional especialista en cirugía vascular.

"Cuando las varices genitales se presentan durante los embarazos, los ginecólogos juegan un papel relevante ya que ellos tendrán la primera sospecha diagnóstica, pero posteriormente se debe remitir el caso al servicio de cirugía vascular para una valoración clínica, indicar las medidas de soporte para prevenir complicaciones y realizar el respectivo seguimiento" puntualiza el doctor Gallo.

Cómo se trata el síndrome de congestión pélvica

Como señalábamos, la principal causa de varices genitales es el síndrome de congestión pélvica provocado por varices pélvicas debidas al embarazo.

  • Lo primero que hará el especialista es confirmar la existencia de varices pélvicas mediante una ecografía.
  • Si las varices pélvicas se acompañan de dolor pélvico, varices genitales, varices en las piernas, dolor lumbar, molestias o dolor relacionados con el acto sexual, el diagnóstico es de síndrome de congestión pélvica.

En estos casos, se aconseja realizar una flebografía pélvica. El Dr. Gallo explica en que consiste:

  • "Es un estudio diagnóstico y terapéutico que se realiza accediendo a través de una vena del brazo, por donde se introduce un catéter hasta llegar a las venas de la pelvis".
  • "Esto permite visualizar e identificar si existen varices pélvicas o compresiones venosas en la vena iliaca izquierda (síndrome de May-Thurner) o en la vena renal izquierda (síndrome de Nutcracker)".
  • "En ese mismo momento se puede proceder a realizar la embolización, que es la oclusión programada de las varices pélvicas".
  • "En el caso de las compresiones venosas, el tratamiento consiste en implantar un stent que cumple la función de muelle para evitar que la vena se comprima por las estructuras que la pinzan", concluye el especialista.

Y una vez descongestionada la zona genital, "se realiza una escleroterapia de las varices genitales, lo que alivia la pesadez de la zona y se consigue un buen resultado estético", aclara el Dr. Zubicoa.

La escleroterapia es un procedimiento mínimamente invasivo que consiste en inyectar una solución directamente en la vena. La solución hace que la vena cicatrice y provoca que la sangre se dirija a venas más sanas.

Gestos que alivian el dolor

En ocasiones, las varices genitales no son resultado del síndrome de congestión pélvica. Son una consecuencia temporal del embarazo y desaparecen por sí solas 6 semanas después parto.

Las siguientes medidas caseras pueden aliviarte.

  • Utiliza una prenda específica. Existen prendas diseñadas para las varices vulvares que también sujetan la parte inferior del abdomen y las lumbares.
  • Evita estar de pie o sentada durante tiempos prolongados.
  • Eleva las piernas. Te ayudará a mejorar la circulación.
  • Aplica compresas frías en la vulva. Reduce la inflamación y proporciona alivio.