8 cosas que le pueden pasar a tu cuerpo cuando vuelas en avión

El espacio reducido del avión, la variaciones de presión y el aire seco de la cabina pueden afectar al organismo y provocar desde dolor de cabeza hasta un trombo en las piernas. Te explicamos cómo evitarlo.

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Qué le ocurre al cuerpo cuando viajas en avión

Las condiciones que se generan en el avión aumentan el riesgo de trastornos como trombos en las piernas.

ISTOCK
Dra. Susan Judas
Dra. Susan Judas

Médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud y nutrición

Piel más seca, piernas hinchadas, dolor de cabeza… no es solo tu imaginación. Más allá del jet lag, viajar en avión tiene efectos en diversas partes de nuestro organismo.

Las fluctuaciones en los niveles de presión, temperatura y oxígeno en la cabina, así como el aire más seco que hay dentro del avión, crean un ambiente que nos puede afectar a nivel interno.

No se trata de convertirnos en hipocondríacos en el aire, pero podemos tomar ciertas precauciones para evitar efectos como estos.

Síndrome de la clase turista: trombosis venosa por viajar en avión

Que se hinchen las piernas es una de las consecuencias típicas de los vuelos largos y puede acabar provocando coágulos o trombos.

La razón es sencilla: pasar horas sentado, inmóvil, aumenta la acumulación de agua en las piernas, lo que causa hinchazón. Esto, a su vez, hace que la sangre quede "atrapada" en la parte inferior del cuerpo y tenga dificultades para regresar al corazón.

En definitiva, se dificulta la circulación de retorno y aumenta el riesgo de coágulos.

Riesgo de contagio de virus respiratorios en el avión

El aire del interior de un avión se regenera cada 2 o 3 minutos, incluso con más frecuencia que en un edificio con aire acondicionado. Eso significa que apenas hay humedad, lo que aumenta el riesgo de resfriados e infecciones respiratorias porque los virus que los provocan están a sus anchas en estas condiciones tan secas.

Desde que apareció el virus de la Covid, se ha hablado mucho de la importancia de mantener una distancia de seguridad entre las personas para evitar el contagio. El reducido espacio dentro de los aviones no permite mantener las distancias, lo que hace más importante el el uso de otras medidas de protección como las mascarillas, aunque cada vez son más las compañías que optan por dejar de lado la obligación de llevarlas.

Una revisión de los estudios publicados hasta la fecha sobre la probabilidad de contagio del virus de la Covid indica que puede transmitirse durante los viajes en avión, aunque los datos disponibles no permiten determinar con certeza cuál es la probabilidad y el alcance.

Viajar en avión también aumenta el riesgo de contraer otras enfermedades. Según un estudio de la Universidad de Alabama (EE. UU.), bacterias como la E. coli, causante de infecciones de orina y diarreas, pueden sobrevivir hasta una semana dentro de un avión.

Volar aumenta la Fatiga y el dolor de cabeza

Ocurre porque en las cabinas hay una presión atmosférica más baja (solo un 75% de la normal). Por ese motivo, los niveles de oxígeno en sangre también son más bajos. La consecuencia de ello es fatiga, mareo e incluso migrañas en personas propensas.

Durante el despegue y el aterrizaje del avión también hay más riesgo de cefaleas. Mantenerse tranquilo y respirar profundamente justo en este periodo ayuda a evitar el dolor de cabeza.

Viajar en avión Te expone a radiación cósmica

En concreto, en un vuelo de 7 horas te expones a la misma radiación que en una radiografía de tórax. Cuanto más largo sea el vuelo, y cuanto más alto y más cerca del Polo Norte se vuele, mayor es la radiación cósmica que recibe el cuerpo.

Por ejemplo, en un vuelo de ida y vuelta de Washington a Pekín el pasajero puede exceder fácilmente la dosis de radiación que recibiría en una radiografía de tórax.

Los expertos aseguran que para el turista esto no es ningún problema, pero que sí debería tenerse en cuenta en personas que vuelan con mucha frecuencia.

Boca, nariz, piel más secas al viajar en avión

El nivel de humedad dentro de los aviones es tan bajo que, en un vuelo de 3 horas, puedes perder hasta 1,5 litros de agua.

Esto provoca que se resequen las mucosas (nariz, boca, garganta...) y la piel, agravando problemas como las psoriasis o el eccema.

Estreñimiento del viajero

Es probable que durante el vuelo disminuyan las ganas de ir al baño y sufras gases porque pasas horas sentado y esto ralentiza tanto la digestión como los movimientos intestinales. Además, como también pierdes agua por la sequedad del ambiente, el estreñimiento empeora.

La distancia recorrida también influye en el tránsito intestinal: "Se ha comprobado que cuantos más meridianos se cruzan, menos movimiento intestinal se produce en unos días", nos cuenta el doctor Fermín Mearin, director del Servicio de Aparato Digestivo del centro médico Teknon (Barcelona).

Peor respiración durante el vuelo

La presión en una cabina de avión en pleno vuelo es similar a la que puedes sentir en alta montaña. La consecuencia es que dispones de menos oxígeno y eso afecta a la respiración.

Además, el nivel de humedad del avión está por debajo del 25%, lo que también dificulta la respiración.

El aliento empeora cuando viajas en avión

Cuando vuelas, muchos de los procesos de tu cuerpo se ven reducidos, incluyendo la producción de saliva, lo que provoca que aumenten las bacterias en la boca y el mal aliento. El problema se agrava si tomas azúcares.

Cómo reducir los efectos adversos de viajar en avión

  • Llévate contigo toallitas desinfectantes o un gel antiséptico para "limpiar" tus manos antes y después de comer, ir al baño... o simplemente cada media hora para desinfectarlas de posibles bacterias.
  • En los vuelos largos, levántate y camina cada 30 minutos para evitar el estreñimiento y activar la circulación de las piernas. Si se te hinchan, flexiónalas y procura permanecer sin zapatos. Cuando estés sentada, gira el cuerpo de un lado a otro para movilizar los intestinos.
  • Bebe agua embotellada. Es el mejor remedio para combatir el estreñimiento, la sequedad de las mucosas y también la fatiga por la falta de oxígeno.
  • Mastica chicle para aliviar la presión en los oídos y usa una solución salina para humedecer los conductos nasales y evitar infecciones.
  • Come ligero, evita el alcohol y el café, porque te deshidratan.