Diana Llorens

Periodista

La exposición al humo del tabaco en el embarazo y la infancia acelera en envejecimiento
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Enfermedad cardiovascular, diversos tipos de cáncer, problemas dentales... A los riesgos ya conocidos del tabaco, ahora se suma uno más: un nuevo estudio indica que la exposición al humo del tabaco durante el embarazo y la primera infancia se asocia con una aceleración del envejecimiento biológico.

LOS Riesgos del tabaco

Hace tiempo que conocemos los riesgos del tabaco, no solo para los fumadores sino también para las personas expuestas al humo, los denominados fumadores pasivos.

El tabaco es uno de los principales factores de riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y respiratorias, así como de más de 20 tipos o subtipos diferentes de cáncer (como el de pulmón, de boca y garganta, de esófago, etc.) y muchas otras enfermedades debilitantes. Además, aumenta elriesgo de sufrir una Covid grave en caso de infectarse.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren en el mundo más de 8 millones de personas a causa del tabaco:

  • Más de 7 millones de estas defunciones se deben al consumo directo de tabaco
  • Alrededor de 1,2 millones son consecuencia de la exposición al humo ajeno.

Desde la OMS recuerdan que "el tabaco es perjudicial en todas sus modalidades y no existe un nivel seguro de exposición al tabaco".

factores ambientales en la infancia

Un estudio llevado a cabo por ISGlobal ha analizado el vínculo entre un gran número de factores ambientales y el envejecimiento en los niños.

  • En concreto, estudiaron 83 exposiciones ambientales durante el embarazo y 103 en los primeros años de infancia de 1.173 niñas y niños entre 6 y 11 años.

Han podido comprobar que determinados factores ambientales pueden alterar de manera significativa (y en algunos casos irreversible) nuestro metabolismo y fisiología, y resultar determinantes para nuestro estado de salud futuro, en la etapa adulta.

La exposición a estos factores también puede acelerar el proceso de envejecimiento biológico y esto, de acuerdo con los autores del estudio, comporta un mayor riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas, cardiovasculares o neurodegenerativas.

Envejecimiento biológico

El envejecimiento es un proceso que empieza cuando nacemos y que se puede medir gracias al denominado reloj epigenético, una prueba bioquímica que analiza los niveles de metilación del ADN en ciertas regiones de nuestro genoma para determinar la edad biológica de una persona.

La edad biológica puede ser diferente a la que marca el calendario

El reloj epigenético nos permite evaluar si la edad biológica de un individuo es mayor o menor que su edad cronológicareal”, explica Mariona Bustamante, investigadora de ISGlobal y última autora del estudio.

Expocición al tabaco

La exposición al humo de tabaco proveniente de la madre durante el embarazo, de acuerdo con los resultados del estudio, se asocia a una aceleración del envejecimiento epigenético.

Tras el nacimiento, son dos los factores que aceleran el envejecimiento de los niños:

  • El humo de tabaco proveniente de padres fumadores.
  • El hollín o carbono negro en el domicilio, un contaminante del aire resultado de la combustión incompleta de carburantes.

La asociación entre edad epigenética y exposición al humo del tabaco durante el embarazo y los primeros años de vida concuerda con resultados previos obtenidos en la población adulta” señala Bustamante.

  • Las modificaciones epigenéticas podrían afectar vías implicadas en la inflamación, la eliminación de toxinas y el ciclo celular, y tener un impacto en la salud futura.

Factores que reducen el envejecimiento

Dos de los factores analizados en el estudio, pese a ser conocidos tóxicos, se asociaron con una reducción en el envejecimiento biológico:

  • El pesticida orgánico DMDTP, que se encuentra por ejemplo en frutas y verduras.
  • Un contaminante orgánico persistente (bifenilo policlorado-138).

Necesitamos investigar más a fondo para entender estos resultados, pero el primero podría explicarse por un mayor consumo de frutas y verduras, mientras que el segundo podría explicarse por su correlación con el índice de masa corporal”, explica Paula de Prado-Bert, primera autora del estudio.