Comer torreznos ahora resulta que es sano: la ciencia revela sus beneficios ocultos

Un estudio se ha fijado en los torreznos y destaca su contenido en proteínas y grasas como el ácido oleico de los torreznos, pero también pueden ser ricos en sal o aditivos.

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud y nutrición

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TORREZNOS

Los torreznos son una gran fuente de proteínas y grasas.

ISTOCK

Los torreznos o chicharrones existen desde hace siglos y se consumen en muchas culturas. Su ingrediente principal es la piel de cerdo, muy rica en grasa, por eso tienen fama de ser poco saludables pero... ¿realmente son tan malos para la salud? Un estudio que se publicó en Plos One ha sorprendido a la comunidad científicamente al revelar que los chicharrones o torreznos podrían ayudar a alcanzar los objetivos nutricionales en una dieta equilibrada. Sin duda algo se nos escapa. ¿Qué nutrientes contienen los torreznos que son beneficiosos para la salud?

Proteínas y grasas

Los torreznos caseros se elaboran con piel de cerdo cocinada en su propia grasa y con una cocción lenta para que queden crujientes por fuera y grasos por dentro pero no en exceso.

Si nos fijamos en sus nutrientes, los torreznos son principalmente ricos en proteínas y grasas. Apenas aportan hidratos de carbono, por eso las personas que siguen la dieta keto o cetogénica los incluyen con moderación en su alimentación.

Los chicharrones son un snack supeproteico que aporta 18 gramos de proteína por casi 30 gramos de alimentos. Las proteínas son necesarias para el crecimiento y reparación de tejidos. En concreto, son muy ricos en colágeno, la proteína más abundante en nuestro cuerpo que representa aproximadamente el 30% del contenido total de proteínas y es clave para la estructura de tejidos como la piel, los cartílagos y los huesos.

Los torreznos también son fuente de grasas. Este nutriente es necesario para el almacenamiento de energía aunque también es el responsable de la obesidad junto con el azúcar

Sin embargo, los autores del estudio insisten en que parte de las grasas que aportan los torreznos son cardiosaludables gracias a su contenido en ácido oleico, una grasa monoinsaturada que también se encuentra en el aceite de oliva o el aguacate, entre otros alimentos. "Aunque el papel del ácido oleico en las respuestas inmunes aún es controvertido, las dietas que contengan este componente pueden ayudar a mejorar la respuesta inmune frente a bacterias y hongos",  apuntan los autores del estudio.Por otro lado, este ácido también puede tener un efecto beneficioso sobre la piel. De hecho, en la industria cosmética se utiliza para la formulación y producción de jabones, cremas y productos para el cuidado de la piel.

Contrariamente a lo que suele pensarse, los torreznos no son demasiado ricos en colesterol. Una porción aporta solo 15 mg de colesterol.

Los torreznos no tienen hidratos de carbono, por eso no son demasiado calóricos. Cien gramos de torreznos aportan 260 calorías, muchos menos que cien gramos de nueces que rondan las 645 calorías.

¿Son saludables los torreznos?

Depende. Para empezar, debemos partir de torreznos naturales y no de un producto procesado. Los torreznos industriales son un producto procesado que puede llevar mucha sal, grasas malas añadidas para la fritura y aditivos como saborizantes o glutamato que son dañinos par la salud.

Es cierto que son ricos en proteínas y grasas y aportan pocos hidratos de carbono, pero a pesar de sus componentes el estudio no demuestra que el consumo de chicharrones tenga beneficios para la salud. Es más, su fritura puede ser perjudicial para personas que sufren enfermedades cardiovasculares. Los fritos absorben muchas grasas y la grasa en exceso aumenta el colesterol, la obesidad y la presión arterial, factores de riesgo cardiovasculares.