Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Altas capacidades
iStock by Getty Images

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que una persona es superdotada cuando su cociente intelectual es igual o superior a 130.

Sin embargo, según señalan desde Asociación Española de Superdotados y con talento para niños, adolescentes y adulto (AEST), los test de inteligencia no son exactos y hoy en día los especialistas en el diagnóstico de la Alta Capacidad no tienen en cuenta únicamente este dato.

También se tiene en cuenta la creatividad, el estilo de aprendizaje, el desarrollo evolutivo y otras características propias de la alta capacidad.

Se calcula que aproximadamente un 2% de la población tiene altas capacidades. Un porcentaje muy reducido que ha contribuido a que tengamos una visión preconcebida y homogénea de los niños con altas capacidades.

Existe la idea de que son niños solitarios, que se aburren en clase o no se les dan bien los deportes. Pero los expertos aseguran que esto no se corresponde muchas veces con la realidad.

Verónica Marina Guillén Martín, profesora y colaboradora de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), explica qué hay de cierto en las ideas que suelen asociarse a los niños con altas capacidades.

1. Se aburren en clase

Está creencia tan extendida puede ser en parte verdad. La profesora de la UOC explica que si en las clases se repiten contenidos teóricos y se realizan ejercicios muy mecánicos, es normal que muchos niños con altas capacidades no encuentren interés en la actividad porque ellos no necesitan repetir esos contenidos para asumirlos.

En definitiva, no les motiva y se aburren. Por eso, según la experta, los centros educativos tendrían que permitir que cada niño siguiera su propio ritmo y evitar las tareas repetitivas sobre ámbitos ya dominados que podrían provocar rechazo entre los alumnos con altas capacidades.

2. Les cuesta socializar

Tener altas capacidades no tiene nada que ver con ser más o menos sociable. Hay niños superdotados tímidos y otro extravertidos, señalan los expertos.

  • Lo que sí es cierto es que puede costarles crear vínculos con sus compañeros porque su "nivel intelectual y su desarrollo evolutivo es diferente y no encuentran intereses comunes con sus iguales", señala Guillén Martín.

Eso puede hacer que se sientan incomprendidos y pueden aislarse si no se trabaja bien el aspecto emocional desde el centro educativo.

3. Son buenos en todo

No es cierto que sean buenos en todo. El término altas capacidades es muy amplio y engloba muchos tipos de excepcionalidad, recuerda Guillén Martín.

  • Hay alumnos con una sobredotación intelectual general, otros que tienen talento para una única disciplina y algunos con talentos para varias áreas pero no todas.

4. No tienen aptitudes para los deportes

Sin duda es un mito, pero se entiende que se haya creado esta leyenda porque si un niño es muy bueno en las áreas académicas pero en las deportivas no destaca tanto se puede producir "una discronía entre el desarrollo intelectual y el psicomotriz", señala la experta.

  • No obstante, también hay alumnos con altas capacidad que tienen un talento deportivo. Por tanto, "no es que no sean negados, es que, precisamente, destacan en el ámbito deportivo", apunta.

5. Hay más niños que niñas con altas capacidades

"Es un mito que haya más niños que niñas con altas capacidades. Lo que, desgraciadamente, es una realidad es que haya más niños que niñas identificados", señala la profesora de la UOC.

  • El infradiagnóstico ya es un problema en las altas capacidades, pero en las niñas es mayor.

¿Por qué se diagnostican más niños? Según la experta porque manifiestan más problemas de adaptación los niños y se detecta antes el problema, mientras que las niñas son más adaptables e intentan pasar desapercibidas.

6. es mejor avanzarlos de curso

Mantener a un alumno con altas capacidades en el curso que le toca por edad o ponerlo en uno superior no es en sí mismo ni mejor ni peor.

  • Según la experta, hay muchos aspectos a tener en cuenta al tomar esta decisión. No solo se valoran los criterios académicos, también se tienen en cuenta aspectos socioafectivos que garanticen que el niño encaje lo mejor posible en el grupo.

En realidad, lo que asegura el éxito educativo es que que "haya flexibilidad en el curriculum y que se propongan retos educativos que motiven a estos niños", apunta.

7. El cerebro de estos niños es diferente

Está creencia sí tiene una base real. Un estudio publicado en Nature revela que el desarrollo y la configuración morfológica del cerebro es diferente en los adolescentes de altas capacidades. Así pues, el procesamiento y la gestión de la información que hacen es diferente.

  • Pero esto no debe ser un hándicap. "Lo importante –señala la experta– es que los centros educativos sean capaces de adaptarse a las necesidades individuales de cada uno de sus estudiantes".

8. Aprenden matemáticas o a leer sin ayuda

Es uno de los mitos más extendidos y que más perjudica a estos niños. Si se parte de esta premisa y no se les ayuda "se les está negando la oportunidad de desarrollar al máximo sus capacidades", subraya.

  • Es más, por su potencial este alumnado necesita ayuda específica y retos que vayan más allá de lo que se ofrece actualmente en las escuelas.

Estos alumnos también necesitan orientación para autorregularse, organizarse, tomar decisiones, aprender técnicas de estudio...

9. Sus capacidades son innatas y estáticas

En esta cuestión, estos niños son como los demás. Todos nacemos con un potencial que se desarrollará en mayor o menor medida en función de la estimulación que recibamos.

  • Si a estos niños "no se les estimula desde todos los ámbitos, les negaremos la oportunidad de desarrollar al máximo sus capacidades y no tendrán un buen rendimiento", asegura.

10. Son niños sobreestimulados por sus padres

Tiene que haber una base genética para las altas capacidades, no basta con la estimulación.

No obstante, la experta insiste en que es clave una correcta estimulación familiar y escolar para que el niño desarrolle su potencial.

Sin embargo, una sobrestimulación podría ser incluso contraproducente. "Podría ejercer una presión que lo desmotive y generar unas metas lejanas a sus facultades", concluye.