Por Pablo Cubí con el asesoramiento de la psiquiatra Azucena Díez

trastorno espectro autista

El autismo o, como se conoce oficialmente los trastornos del espectro autistas (TEA) son una alteración neurológica crónica.

Es un trastorno de nacimiento. No se puede evitar ni supone que se haya hecho algo mal durante el embarazo.

Hay síntomas muy distintos y en grados muy diferentes. Aunque la imagen tópica es la del niño ensimismado en su mundo, algunos pueden relacionarse y jugar con otros niños.

Hay grados tan leves que ni siquiera son bien diagnosticados y es ya de adulto cuando descubre que hay un comportamiento autista.

Hay personas con un grado tan leve de autismo que lo descubren ya de mayores

Globalmente podremos tener las primeras pistas en los niños observando tres aspectos: la interacción social, el lenguaje y el comportamiento repetitivo en el juego”, explica la doctora Azucena Díez, psiquiatra infantil de la Clinica Universidad de Navarra

SEÑALES DE ALERTA EN EL BEBÉ

Cualquier signo puede hacer sospechar, pero no es señal de alarma. Hay muchos niños que a lo largo de los dos primeros años tienen algunos de estos signos sin ser niños con autismo.

Debe ser primero el pediatra y luego un equipo evaluador específico el que estudie el caso y dé el diagnóstico.

  • Es más tranquilo que otros niños de su edad.
  • No responde a su nombre ni lo reconoce.
  • Mantiene poco el contacto visual con la persona que le habla.
  • No habla y cuando empieza a hablar, no dice frases espontáneas. Se limita a repetir lo que ha escuchado de otro.
  • No señala algo cuando lo pide.
  • Sonríe poco y parece indiferente a lo que le rodea.

LOS SIGNOS EN EL NIÑO

A partir de los dos años, puede haber otros signos que deberían llamarnos la atención.

  • En el área del lenguaje estos signos pueden ser muy sutiles, como la entonación exagerada o repetir la última palabra de lo que dice el otro”, explica la psiquiatra Díez. En los casos de autismo más extremo, el niño puede no hablar nada.
  • Un niño que cabecea mucho o que no le interesan las personas son señales evidentes.
  • En los casos más leves las dificultades de interacción social eson, por ejemplo, no entender las bromas o no interpretar bien la cara amistosa de otro niño y retraerse.
  • En el juego hay que estar atento a ciertos comportamientos. Por ejemplo, el niño pone los coches en fila en lugar de jugar con ellos. O se dedica a hacer girar todo el rato la rueda en el aire.
  • Les interesa poco el fútbol y otros deportes. No quieren pasar la pelota y prefieren realizar algo mecánico como repetir capitales y otros puntos geográficos.
  • No todo es ensimismamiento. Hay un autismo extrovertido: juega con otros niños pero se enfada mucho cuando no se hace cómo el quiere.

cómo se TRATA UN CASO DE AUTISMO

"Después de que el pediatra nos haya confirmado que lo que percibimos efectivamente puede ser sospechoso de autismo, hay que acudir a un neurólogo infantil”, recomienda la doctora Díez.

El neurólogo infantil le hará una serie de pruebas y exploraciones, porque el autismo puede tener otro origen: enfermedades metabólicas o genéticas.

El tratamiento se hace sobre todo con psicólogos y pedagogos

Lo que hacen es enseñar a los padres a jugar y a relacionarse con el niño para que mejore su lenguaje.

También intervendrán los profesores, que decidirán si puede ir a una clase ordinaria o especializada.

Las consultas específicas de neuropediatría o psiquiatría infantil dependerán de si el niño tiene problemas de conducta más concretos: fijaciones, agresividad y otros que requiera una medicación.

La mayoría de niños con autismo no tienen que tomar psicofármacos”, tranquiliza la doctora Díez.

CÓMO PREPARAR LA CITA MÉDICA

El Sistema Nacional de Salud tiene una guía práctica para afrontar estas primeras visitas.

  • No escondas tus emociones y preocupaciones. Ayudan a los especialistas a valorar y comprender la situación familiar.
  • Apunta las situaciones complicadas por las que pasa tu hijo. Sois los que mejor conocéis su caso y cualquier información puede ser valiosa para los médicos.
  • Es mejor no ir una persona sola. Dos familiares entenderán mejor la información. Asegurarse de que no dan términos técnicos. Preguntar todo.
  • Como tratarás con varios profesionales: psicólogos, psiquiatras, profesionales educativos es fácil despistarte. Mantén una agenda con todos los nombres y citas ordenadas.

CÓMO ACTUAR CON UN NIÑO con autismo

El autismo es un trastorno pero no una enfermedad. Hay personas con el TEA en todos los ámbitos de la sociedad y se han adaptado perfectamente creando sus propios mecanismos.

El TEA es mas común en niños y el entorno familiar es fundamental

Para las personas con autismo, somos los otros los que tenemos comportamientos extraños y que ellos no consideran lógicos. Ver su punto de vista puede ayudar a entender su comportamiento.

Es más común en niños que en niñas. Los primeros días tras la confirmación suelen ser los más duros. Sin embargo, la experiencia demuestra que la mayor parte de las familias se acaban adaptando bien a la nueva situación.

Al ser un trastorno genético, hay más posibilidades de tener otro niño autista. Si se quiere tener más hijos, es bueno informarse antes.

¿Cómo conseguimos que no sea un "malcriado"?

Las atenciones que se le puede dar a un niño con dificultades son muchas veces útiles. “Si no puede estar en un cumpleaños porque le asustan los ruidos y los lugares concurridos, hay que ceder porque la rabieta que le va a coger no le beneficia”, ejemplifica la doctora Díez.

Otros aspectos en los que no es malo ceder:

  • Tienen muchas manías con las comidas, a veces absurdas. Comen por colores, por texturas. Hay que aceptarlo.
  • Sus preferencias de juegos. Ahí puede ser muy útil la ayuda que dan los programas de terapia para que amplíen los tipos de juegos.

Gran parte del éxito en la evolución de un niño con autismo depende de que la familia logre adaptarse y adaptar su medio para que el niño esté bien”, añade la doctora Díez.

Hay que confiar en el tratamiento de las personas expertas y ese tratamiento se ha de extender al colegio y a la vida cotidiana del niño. Lo mejor es dejarse asesorar bien por un equipo pedagógico.

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