El calzado muy flexible aumenta el riesgo de caídas en los niños

Un estudio del Instituto de Biomecánica de Valencia ha demostrado que el llamado calzado minimalista (suela fina y flexible que imita el caminar descalzo) aumenta el riesgo de tropiezos y caídas en la etapa de los primeros pasos del niño.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Los problemas de los zapatos muy flexibles para niños
iStock by Getty Images

Los zapatos flexibles son un calzado sin una estructura funcional mínima que incrementa el riesgo de caídas.

Cuando los niños empiezan a caminar a partir del año aproximadamente, es importante la elección del calzado adecuado.

En los últimos años se ha puesto de moda el llamado calzado minimalista, que se caracteriza por una suela fina y flexible que imita el caminar descalzo y sin ningún elemento estabilizador externo, pero según un estudio del Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV), este tipo de calzado aumenta la inestabilidad, lo que provoca más caídas y tropiezos en los primeros pasos de los niños.

"El hecho de ir calzado supone una extensión artificial del pie que el niño tiene que aprender a gestionar. Si este calzado no presenta una estructura funcional mínima, el niño tendrá que realizar un esfuerzo extra que se traduce en un menor control de la marcha", señalan los autores del estudio.

La investigación del IBV no solo concluye que con este tipo de zapatos tropiezan y se caen más los niños pequeños, también desmonta el mito de que el calzado convencional afecte de forma negativa al desarrollo de los pies del niño.

Los pies de los niños pequeños

La forma de caminar de los niños pequeños se caracteriza por pasos cortos y apoyo del pie prácticamente plano y con la punta de los pies mirando hacia fuera.

Se trata de una marcha "torpe" que es el resultado de un sistema motor y neurológico inmaduro y que está en pleno proceso de aprendizaje.

Con el paso de los meses y de la maduración de los sistemas motores, los niños van adquiriendo mayor equilibrio y pueden caminar con los pies más juntos, dando pasos más largos acercándose hacia a un patrón de marcha más adulto y, por lo tanto, más estable.

En la fase de aprendizaje de la marcha, los bebés reciben numerosos estímulos sensitivos a través de la planta del pie que les ayudan a desarrollar la habilidad para caminar, apunta el IBV. Por eso el calzado influye en los estímulos que llegan al pie y en el patrón de la marcha.

En base a ello, se ha creado una tendencia de opinión sobre los efectos beneficiosos o perjudiciales de un tipo de zapato u otro para los niños más pequeños. Pero, ¿qué evidencia científica hay sobre ello? Hasta ahora bien poca.

Comparar los diferentes calzados

Ante la falta de estudios, la investigación del IBV ha comparado los efectos de los distintos tipos de calzado infantil sobre la forma de caminar.

El estudio se realizó con niños entre los 14 y 25 meses; los bebés llevaban al menos de 1 a 3 meses caminando de forma independiente y estable.

En concreto, se compararon tres tipos de calzado:

  • Calzado Biogateo. Es un calzado desarrollado para la etapa del gateo y los primeros pasos. Los talones llevan una base más ancha para proporcionar estabilidad y la suela es flexible.
  • Calzado minimalista. No incorporan ningún elemento estabilizador externo y la suela es flexible, de 1 cm de espesor aproximadamente y sin apenas diferencia entre el talón y la punta.
  • Calzado convencional o estándar. Presenta un contrafuerte rígido y la suela es poco flexible y de espesor en el antepié mayor a 1cm.

Más caídas con el calzado minimalista

Los investigadores han realizado un estudio biomecánico de la forma de andar con estos tres tipos de calzado y descalzo, y el zapato que sale peor parado es el minimalista.

  • El estudio observó 0% de caídas con calzado convencional, con Biogateo y descalzo, frente a un 7,5% con calzado del tipo minimalista. Queda claro que un calzado sin estructura funcional mínima, como es el caso del minimalista, incrementa el riesgo de caídas.
  • Los niños con calzado, independientemente del que lleven, caminan con los pies más juntos que cuando van descalzos. Como decíamos anteriormente, los niños caminan con los pies más separados en la etapa de los primeros pasos y conforme van creciendo juntan cada vez más los pies. El estudio del IBV sugiere que si los niños juntan más los pies cuando van con zapatos es porque les aportan equilibrio y seguridad. Por tanto, no sería cierto que el calzado cuando son pequeños impida un correcto desarrollo de los pies del niño.
  • Todos los zapatos modifican el patrón de la marcha del niño, desde el convencional hasta el minimalista. Esto ayudaría a desmontar otra creencia: que ir con calzado minimalista es igual que caminar descalzo y no afecta a la marcha del niño.