Por Imma Marín

El baño del bebé

A la mayor parte de los niños les encanta jugar con el agua y mojarse. Para ellos la hora del baño puede ser uno de los momentos más relajantes y divertidos del día.

Sin embargo, no para todos es así y, en algunos casos, la hora del baño despierta pánico o agobios.

Por lo que padres e hijos esperan el momento, bien con ilusión, o bien como una obligación con la que batallar.

Hacer de la hora del baño un placer

¿El baño puede ser un espacio de tranquilidad, juego y complicidad? ¡Por supuesto! Solo hemos de convertir ese instante cotidiano en un estímulo para su curiosidad y sus ganas de comprender y, por supuesto, en un momento en el que disfrutar.

No es difícil, ya que en la bañera ocurren cosas de manera espontánea y natural, y los niños se plantean interrogantes, observan, buscan respuestas, toman decisiones...

Convirtamos ese instante cotidiano en un estímulo para su curiosidad

En el baño, nuestra compañía no solo es imprescindible para garantizar su seguridad, sino también para proporcionarles nuevas opciones de juego mientras nos reímos con ellos.

Los más pequeños se divertirán con placer a través de su cuerpo:

  • Frotarse con la esponja sin ayuda puede ser una gran aventura.
  • Experimentar libremente. ¿Qué pasa si hago palmas debajo del agua? ¿Y si la intento coger con las manos? ¿ O si la golpeo con la mano plana?
  • Llenar y vaciar, hundir y soltar objetos que floten, observar cómo cae el agua, escuchar su sonido... La bañera es una fuente inagotable de actividades que le fascinan. Los “mayores” disfrutarán de una manera aún más activa.
  • Jugar con la espuma. Hacer montañas, ver qué pasa si soplamos fuerte, escuchar su sonido, las cosquillas que sentimos en nuestra piel cuando se seca... ¿Os animáis a proponerles hacerse un peinado? ¡A ver quién consigue ponerse más espuma en la cabeza!
  • Sus propios cuentos. En el agua la imaginación se despierta y surgen historias increíbles. Seguro que les encanta bañarse con sus muñecos y personajes favoritos e inventarse infinidad de apasionantes historias.
  • La magia de los objetos. Coladores, cubos, botellas, vasos de plástico... En manos de un niño, cualquier cosa se convierte en un juguete. Dejemos que disfruten con ellos y hagan volar su imaginación. Ayudaremos a reforzar su creatividad.

Qué hacer cuando no le gusta el baño

  • Si a tu hijo le cuesta meterse en el agua, compartir el baño con sus muñecos preferidos e imitar nuestras acciones (lavarle el pelo, quitarle el jabón de los ojos...) le ayudará a superar esos momentos difíciles.
  • Algunos niños sienten más miedo a nuestras manos frías y a nuestras prisas que al agua. Así que lo mejor será relajarnos un poco y jugar a frotarnos las manos hasta que se calienten antes de ayudarlos a desnudarse.
  • Procuremos que la estancia esté a una temperatura adecuada para que se sienta más a gusto. Nadie, ni grande ni pequeño, se siente cómodo pasando frío.
  • Bañarnos juntos también es una gran idea. Compartir ese momento contigo le encantará. Y, seguramente, te pedirá que le amamantes y eso quitará cualquier tensión. Y el mejor final será, sin duda alguna, un suave masaje de caricias.

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