Asesorado por

Rosalina Alcalde

directora de Metodología y Estudios de la Fundación Pere Tarrés

Por

Eva Mimbrero

periodista especializada en salud

Así afecta una vivienda precaria a la salud de los niños
iStock by Getty Images

Es frecuente que los estudios sobre las condiciones de las viviendas se focalicen en los problemas materiales que la precariedad puede provocar, sin tener en cuenta que puede haber otros, tal vez no tan evidentes como las goteras o las deficiencias de infraestructura, pero que pueden tener un fuerte impacto en la salud física y emocional de los adultos y también de los niños.

La Fundación Pere Tarrés, que acompaña a más de 4.000 niños y niñas en situación vulnerable y también a sus familias, ha elaborado un informe a través de su Observatorio de Promoción de la Infancia precisamente con el objetivo de conocer hasta qué punto los hogares influyen en la salud de los niños de las familias a las que atienden.

"No nos esperábamos porcentajes tan altos de familias y niños en riesgo de perder su hogar"

  • "Los resultados nos han sorprendido mucho, porque aunque conocíamos que las familias y los niños vulnerables son los que padecen más los efectos de la vivienda en la salud, no nos esperábamos que hubiese porcentajes tan altos de familias y niños que están en riesgo de perder su hogar, o que viven en unas condiciones bastante deplorables y nada aceptables para un niño o una niña", advierte en este sentido Rosalina Alcalde, coordinadora de la investigación.

La pandemia ha agravado la situación

Según un informe de la Fundación Foessa de 2018, el 13% de los niños y niñas que viven en España lo hace en viviendas inadecuadas. Un porcentaje que, seguramente, se ha incrementado tras la llegada del coronavirus.

Sin duda, la crisis provocada por el SARS-CoV-2 ha agravado las condiciones de vida de las familias vulnerables.

  • El 75% de las que han participado en el informe (un total de 176 familias usuarias de 24 centros socioeducativos de la fundación), asegura que sus ingresos se han visto disminuidos a raíz de la pandemia.
  • Cuando el presupuesto es muy limitado "las familias pueden acabar obviando servicios médicos como acudir al dentista", advierte la socióloga. No hay que olvidar que todo esto se da en contextos en que muchas de ellas se ven obligadas a escoger entre pagar el alquiler o comprar comida.

problemas emocionales, los más frecuentes

"Los efectos de la vivienda en la salud mental es uno de los temas que más nos preocupan", afirma la especialista. Según muestra el informe, el 35% de los niños que han participado en él sufre problemas emocionales.

  • Las condiciones de la vivienda les puede generar estrés y ansiedad."Los niños que viven con malas condiciones en casa no llevan a sus amigos porque les angustia y avergüenza", añade la experta.

Pero los efectos en la salud mental no son solo directos, matiza Rosalina Alcalde.

  • "La situación les tiene que estar pasando factura emocionalmente a las familias, y es posible que eso esté generando trastornos mentales en los padres. Esto, a su vez, puede acabar impactando en la salud mental de los niños. Son muchos los frentes que se abren cuando la vivienda no es adecuada", nos cuenta.

Más de un tercio de las familias cree que sus hijos tienen problemas emocionales derivados de su vivienda y condiciones de vida

Otra de las consecuencias que puede tener vivir en un hogar de condiciones precarias es la falta de intimidad, algo que afirman notar el 22% de los niños.

  • "Los adolescentes son los que más padecen la falta de espacio, porque necesitan espacios íntimos, propios...", apunta la experta.

Una falta de espacio que, además, puede acabar repercutiendo en el rendimiento escolar. "No tener un espacio adecuado desmotiva enormemente para estudiar", opina Rosalina Alcalde.

  • Hay niños y niñas que deben estudiar sobre la cama, o hacerlo en espacios en los que pasan personas constantemente, con otros niños que les interrumpen... "El ambiente no es tranquilo, y a esto hay que sumar que la brecha digital en ellos también puede ser muy grande", añade la socióloga.

También les afecta físicamente

Aunque las repercusiones físicas no son tan frecuentes, el porcentaje es preocupante. Les ocurre al 23% de los niños que han participado en el informe.

  • Por ejemplo, el hecho de no poder mantener una temperatura adecuada en la vivienda (el 68% de las familias afirman que les ocurre), y convivir en espacios con goteras y humedades (algo que les pasa a 1 de cada 4 familias encuestadas), favorece la aparición de problemas alérgicos y respiratorios.
  • Cuando a esto se suma una ventilación incorrecta o el hecho de que haya personas que fuman en casa, el riesgo es aún mayor.

    "Los niños más pequeños son los que más expuestos están a enfermedades derivadas de goteras, humos, etcétera, porque son los pasan más tiempo dentro de casa", explica la especialista.

El sedentarismo y el sobrepeso son otra de las consecuencias físicas de una vivienda precaria, debido precisamente a la falta de espacio (tanto común como propio). Por no molestar al resto de personas con las que conviven, pueden acabar optando por pasar sus ratos de ocio viendo la televisión o jugando con el móvil.

  • "La educación en el tiempo libre es fundamental para estos niños. Todos los espacios que se pueden ofrecer fuera de la escuela (que también es muy sedentaria) y fuera del hogar, son oportunidades para que se hagan actividades físicas. Por eso son muy importantes los centros educativos, y que estos tengan espacios al aire libre", apunta la socióloga.
  • "Esto es especialmente relevante en el caso de las niñas que crecen en entornos vulnerables, porque de media hacen mucho menos ejercicio que los niños en su misma situación", advierte.
  • "Además, hay que tener en cuenta el entorno de la vivienda. Si es un barrio conflictivo, con un alto riesgo de peligrosidad, esto va a afectar muchísimo a las actividades que los niños y niñas puedan hacer en la calle. Y, por tanto, repercute en sus niveles de actividad física y sobrepeso", prosigue la experta.

A todo esto hay que añadir posibles problemas para dormir."Las personas con las que convive el niño o niña pueden tener horarios diferentes, que no tienen por qué coincidir con los de él", afirma.

  • El ruido y tener que compartir espacios también pueden hacer más difícil que duerman bien.

Más común de lo que se cree

"Aunque estas situaciones parece que pertenecen a un mundo que queda alejado del español medio, hay muchas familias que son vulnerables sin ser familias pobres", advierte la socióloga.

  • "La mayoría de españoles y españolas vivimos de nuestro sueldo, y tenemos que pagar el sitio en el que vivimos: o alquilamos o tenemos hipoteca", remarca.
  • Por tanto, si nos falla el trabajo estamos en una situación vulnerable, porque hay que seguir viviendo en algún lugar. Es algo que puede afectarnos a todos, y más aún en una situación tan complicada como la actual", concluye.