Por Nuria Blasco

estudio movilidad neuropediatras

Mantener la cabeza erguida, coger y agitar objetos cercanos, caminar o correr son algunos de los signos de un normal desarrollo psicomotor en niños de entre 0 y 2 años.

Es importante que los padres conozcan cómo debe ser este desarrollo ya que esto les permitiría detectar si su bebé no está evolucionando según lo esperado.

Si este fuera el caso, es clave que consulten cuanto antes con el médico para descartar posibles enfermedades neuromusculares, como la atrofia muscular espinal.

es importante conocer los indicadores de desarrollo

Cuando se habla de retraso psicomotor en niños menores de dos años, podemos estar refiriéndonos desde retrasos madurativos globales hasta retrasos en áreas específicas del desarrollo.

Estos problemas pueden ser también indicadores de la presencia de alguna enfermedad neuromuscular y, por este motivo, pediatras y neuropediatras alertan a padres y madres de la importancia de que conozcan cuál es el desarrollo motor normal de un niño sano.

  • “Si los padres detectan que su bebé no está evolucionando a nivel motor según lo esperado, deberían consultar cuanto antes con un especialista en Neurología Pediátrica, para que puedan descartar posibles trastornos neuromusculares”, apunta la Dra. Inmaculada Pitarch, neuropediatra y coordinadora del Área Pediátrica de la Unidad de Enfermedades Neuromusculares del Hospital Universitari i Politècnic La Fe de Valencia.

Siempre es mejor identificar pronto determinados signos de alarma en el desarrollo motor de los niños, ya que esto posibilita el diagnóstico precoz de muchas patologías neuromusculares, como es el caso de la atrofia muscular espinal, una enfermedad muy grave e incapacitante.

Esta patología neuromuscular es hereditaria y degenerativa de las neuronas motoras, y conlleva la pérdida de fuerza y tono muscular.

El diagnóstico precoz es fundamental para el pronóstico, puesto que existen tratamientos terapéuticos modificadores de la enfermedad.

el desarrollo psicomotor de 0 a 2 años

En el primer año de vida, podemos hablar de un desarrollo normal del niño si observamos, de manera progresiva, que:

  • El bebé mantiene la cabeza erguida cuando está en brazos, fija la mirada y la mueve siguiendo movimientos de un objeto o una persona.
  • También si coge y agita objetos cercanos, se mantiene sentado sin apoyo, se lleva alimentos y objetos a la boca, gatea, da sus primeros pasos con ayuda o colabora en juegos de imitación, entre otras cuestiones.

Entre los 12 y los 24 meses de edad es fundamental para un correcto desarrollo motor que:

  • El niño se ponga de pie y de pasos sin apoyo, reconozca partes de su cuerpo, comience a comer con cuchara, corra, suba y baje escaleras o sea capaz de chutar una pelota.
  • “Respecto al ritmo madurativo en los primeros 24 meses de vida, los hitos del desarrollo pueden tener cierta variación sin que se consideren patológicos. Así, por ejemplo, el desarrollo de la marcha puede oscilar entre los 11 y los 18 meses de vida. No obstante, aunque su retraso en sí no sea patológico, puede ser considerado un signo de alarma que nos alerte de posibles patologías”, explica la Dra. Inmaculada Pitarch.

Indicadores de desarrollo por etapas

Los pediatras cuentan con escalas reconocidas por las sociedades de Pediatría de Atención Primaria (AEPap y SEPEAP) que permiten a padres y madres conocer de manera sencilla los indicadores de desarrollo motor. Son los siguientes:

De 0 a 3 meses:

  • Mantiene la cabeza erguida cuando está en brazos.
  • Fija la mirada y la mueve siguiendo movimientos de un objeto o persona.
  • Sostiene objetos con presión involuntaria y los agita.
  • Descubre y juega con manos y pies.

De 3 a 6 meses:

  • Levanta y mueve la cabeza cuando está boca abajo.
  • Gira desde la posición de boca arriba a la posición de lado y viceversa.
  • Coge y agita objetos cercanos

De 6 a 9 meses:

  • Se mantiene sentado sin apoyo.
  • Se arrastra por el suelo.
  • Se sostiene de pie con apoyo.
  • Sonríe ante su imagen en el espejo, la acaricia y parlotea.
  • Tira los objetos para ver cómo caen y oír el ruido que hacen.
  • Se lleva alimentos y objetos a la boca. Coge objetos y los golpea.

De 9 a 12 meses:

  • Se sienta y se levanta con apoyo.
  • Gatea.
  • Descubre objetos ocultados en su presencia.
  • Mete y saca objetos de un recipiente.
  • Da sus primeros pasos con ayuda.
  • Juega con la cuchara y se la lleva a la boca.
  • Colabora en juegos de imitación.
  • Obedece a una orden simple cuando va acompañada de ademanes o gestos.
  • Garabatea.

De 12 a 18 meses:

  • Se pone de pie y da pasos sin apoyo.
  • Hace rodar una pelota, imitando al adulto.
  • Comienza a comer con cuchara derramando un poco.
  • Comienza a admitir comida sólida.
  • Manipula libremente con juegos de construcción.
  • Reconoce partes del cuerpo (cabeza, manos, pies).
  • Sube escaleras gateando.
  • Pasa páginas de un libro.
  • Hace torres de tres cubos.

De 18 a 24 meses:

  • Bebe en taza sosteniéndola con las dos manos.
  • Comienza a comer con cuchara derramando un poco.
  • Reconoce algunos útiles de higiene personal.
  • Reconoce algunas partes del cuerpo (ojos, nariz, boca...).
  • Dobla la cintura para recoger objetos sin caerse. · Se reconoce a sí mismo en fotografías.
  • Corre.
  • Sube y baja escaleras.
  • Chuta una pelota.
  • Hace torres de seis cubos.

señales de alarma

Pediatras, neuropediatras, la compañía farmacéutica Avexis y pacientes con atrofia muscular espinal, se han sumado a una campaña para cocienciar a padres y madres sobre la importancia de saber reconocer las señales que indican un retraso psicomotor en los niños de entre 0 y 2 años.

Señales que indican anomalías durante el primer año de vida:

  • No sujetar la cabeza hacia los cuatro meses.
  • No mantenerse sentado después de los nueve meses.
  • Ausencia de desplazamiento autónomo pasados los diez meses.
  • No coger objetos a partir de los cinco meses.
  • No sonreír a personas conocidas ni interesarse por lo que le rodea.
  • No llorar nunca ni protestar ante la ausencia de personas muy cercanas y familiares.

Si los padres observan en el segundo año de vida los siguientes signos pueden intuir que existe algún problema en el crecimiento normal de su hijo:

  • El bebé no camina de manera autónoma a los 18 meses.
  • No señala las principales partes del cuerpo.
  • No se acerca ni muestra interés por jugar con otros niños.
  • No imita acciones ni sonidos conocidos.
  • No responde a su nombre.

Los especialistas insisten en que si se da el caso de que el niño no está evolucionando a nivel motor según lo esperado, es necesario consultar con un especialista en Neurología Pediátrica para descartar la presencia de enfermedades neuromusculares.

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