Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Dilexia ejercicios niños
iStock by Getty Images

La dislexia es la dificultad de aprendizaje más extendida en el mundo. En España se calcula que afecta al 10% de la población y suele diagnosticarse en los primeros cursos de primaria.

Básicamente, consiste en la dificultad para vincular un sonido o fonema con un símbolo o letra de manera automática.

  • Y en la práctica se traduce en cambiar una letra por otra, dificultad a la hora de leer, un gran número de errores ortográficos en comparación con los niños de su edad, falta de compresión lectora, dificultad para expresarse, fallos en aritmética...

Aunque se trata de una afección muy común, muchas veces los fallos que provoca se achacan a la vagancia o a la falta de responsabilidad del niño y no se aborda el problema correctamente. Un diagnóstico tardío y la falta de apoyo a estos niños ha hecho de la dislexia una de las principales causas de fracaso escolar.

Sin embargo, tal y como señala la experta en lenguaje y desarrollo infantil Tamara Chubarovsky, si se trabajan las zonas del cerebro que están implicadas en la dislexia se puede prevenir y trata el problema de forma que no resulte ningún obstáculo insalvable, ni en los estudios ni el la vida laboral.

Cómo Tratar la dislexia

"La mayoría de los niños con dislexia confunden los sonidos cuando los perciben. También tienen dificultades en el aspecto visual, lo que les impide que sus ojos adopten una postura idónea para leer", señala Tamara Chubarovsky.

El origen de todo de ello se encuentra principalmente en una inmadurez del sistema vestibular del niño, que está alojado en nuestro oído interno y, además de enviarle al cerebro la posición de la cabeza con respecto al suelo, también es el encargado del equilibrio y el control de los espacios que nos rodean.

Según la especialista, "es fundamental abordar la prevención y el tratamiento de la dislexia desde el habla, mejorando la conciencia fonológica; y desde el movimiento, mejorando la orientación espacial, la lateralidad y el sentido vestibular".

¿Cómo lograrlo? Tamara Chubarovsky recomienda tres claves prácticas con sus correspondientes ejercicios que conviene trabajar desde que los niños son pequeños para prevenir la dislexia o para tratarla si ya has manifestaciones.

1. Trabajar (bien) el lenguaje oral

  • Algo tan simple como cantar o escuchar cuentos es muy importante en las edades tempranas.
  • Centrarnos en que los niños pronuncien bien y estén atentos a lo que narramos de una manera pausada y adecuada a su edad les proporcionará referentes para el desarrollo de su lenguaje oral.
  • Los trabalenguas son una buena herramienta contra la dislexia si se acompañan de paciencia y se tienen en cuenta algunos detalles. Si un mismo fonema se repite con frecuencia y lo repetimos de una manera más lenta de lo habitual, los niños podrán imitarnos y les será muy útil.

2. Estimular el sistema vestibular

  • El sistema vestibular no solo es clave para el equilibrio. Estimularlo es bueno para la percepción auditiva de los niños y también para la movilidad de los músculos de sus ojos que resulta clave a la hora de aprender a leer.
  • Saltar, girar, balancearse en un columpio, saltar a la comba o patinar son juegos infantiles que implican el desarrollo del sentido vestibular.

3. Expandir la lateralidad

  • Orientarse en el espacio no es fácil según de qué edades estemos hablando, pero sí que podemos seleccionar algunos juegos o ejercicios que ayuden a que los niños realicen movimientos simétricos, en los que tengan que cruzar los brazos y las piernas, o en los que sus extremidades superiores e inferiores no hagan el mismo movimiento.
  • El juego clásico de las palmas-palmitas puede ser un buen ejemplo, aunque también montar en bicicleta o los columpios en los que se puede trepar son un buen trabajo de lateralidad.

Cuanto antes se diagnostique mejor

La experta en lenguaje y desarrollo infantil asegura que estas sencillas herramientas pueden ayudar a tratar la dislexia y evitar así que el niño tenga dificultades reales de aprendizaje en el colegio.

Y para ello es clave detectarla lo antes posible:

  • Se considera que una detección precoz de la dislexia sería en la franja de edad hasta los 5 años, antes de concluir la educación infantil.
  • Mientras que una detección temprana se encuadraría entre los 5 y los 9 años.

La experta insiste en que, a pesar de que la dislexia es una afección muy común, su diagnóstico no siempre es lo suficientemente rápido como para que no provoque problemas de adaptación. De ahí la importancia de la intervención en edades tempranas con ejercicios adecuados.