Masaje a bebé

"Los seres humanos no pueden sobrevivir sin el tacto; es una necesidad básica". Estas son palabras del prestigioso antropólogo Dr. Ashley Montagu.

Y es que, al fin y al cabo, la piel es el medio de comunicación más importante para reconocer el mundo exterior, sobre todo en los primeros años de vida.

Los beneficios del masaje infantil

De modo que los beneficios del masaje infantil no se limitan a una buena relación entre padres e hijos. Diferentes estudios confirman que tiene un efecto positivo en el desarrollo de los niños y que genera un estado saludable ya que:

  • Estimula el cerebro y el sistema nervioso, e incrementa la producción de hormonas del placer.
  • Mejora la digestión, la circulación, la respiración, así como la eliminación de aquello que el cuerpo no necesita.
  • Refuerza los sentimientos de seguridad y confianza.
  • Relaja el cuerpo.
  • Ayuda a aliviar los cólicos del lactante.
  • Promueve el sueño profundo y feliz del niño pequeño.

Qué debes tener en cuenta

Cuando hablamos de relajar a los niños no nos referimos a mantenerlos quietos, porque ellos se pueden tranquilizar estando activos, ya que el movimiento los ayuda a liberar tensiones, así como a conocer y descubrir sus capacidades físicas y limitaciones.

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De hecho, de forma instintiva, nosotros nos movemos rítmicamente con el bebé en brazos para intentar que se duerma o se calme.

El masaje se convierte en una vía de relajación si los padres estamos tranquilos y nos adaptamos al ritmo del bebé, porque esto favorece una intimidad que nos permite estrechar los vínculos.

Esta es una actividad progresiva: el masaje ayuda al bebé a regular la tolerancia al tacto y, poco a poco, podremos aplicarlo a más partes del cuerpo, así como aumentar su duración. En niños de más de un año, un masaje con aceites esenciales naturales tiene efectos sedantes.

El masaje favorece que estrechemos vínculos con nuestro bebé

Pero cuando se trata de iniciarnos en esta práctica con nuestro bebé recién nacido, hay cosas importantes que podemos tener en cuenta:

  • Evitar usar aceites esenciales o cualquier otro perfume en los primeros días de vida del bebé, porque dificulta el inicio del vínculo, ya que nos reconoce por el olor.
  • Mantener el ritmo habitual de la familia, con pequeñas adaptaciones, para facilitar al bebé reconocer el ambiente donde vivirá.
  • Respetar sus ritmos de sueño y vigilia, permitir momentos de silencio y observar sus señales.
  • A partir de las siete de la tarde, eliminar poco a poco la mayoría de estímulos externos: música alta, luces brillantes...
  • Acariciar el dorso de la mano de la muñeca hacia los dedos con movimientos suaves y rítmicos.

No olvidemos que los hábitos adquiridos en la infancia le permitirán de adulto reaccionar con calma y eficacia ante cualquier situación.

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