Co-lecho cuadrado

Pocos temas de la crianza de los recién nacidos y los lactantes suscitan tanta polémica como este. ¿Deben las madres dormir junto a sus bebés?

Colecho: ventajas para madre e hijo

Existen muchas ideas preconcebidas y malos entendidos sobre esta cuestión. Pero, en realidad, el colecho (así se llama el hábito de que el lactante descanse junto a su mamá) es muy beneficioso por una buen número de razones.

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Te explicamos las mayores ventajas de dormir acompañada de tu pequeñín:

1. Evita el síndrome de muerte súbita del lactante

El antropólogo estadounidense James J. McKenna demostró que, siempre que se observen unas medidas básicas de seguridad y no se realice en un sofá, el colecho impide la muerte en la cuna y favorece la evolución correcta del sueño infantil.

La especialista inglesa Margot Sunderland explica que en culturas donde los niños duermen con sus padres, por ejemplo en la China, no tienen ninguna palabra para referirse al síndrome de la muerte súbita del lactante, porque es prácticamente desconocido.

2. Favorece la regulación de la temperatura corporal por la noche

Los bebés recién nacidos no regulan su temperatura y sus padres les van vistiendo durante el día según el ambiente de cada momento o las necesidades que el niño manifieste.

El calor de los padres ayuda a los bebés a regular su temperatura y a mantenerla estable

Pero por la noche, como eso no es posible, es el calor de los padres el que regula la temperatura del bebé. Por esta razón los niños que duermen con sus padres necesitan menos abrigo, ya que estos le mantienen estable con su presencia.

3. Ayuda al bebé a pasar de una fase a otra de sueño

El bebé se sincroniza con la respiración de su madre, que le da pautas. Así, poco a poco, aprende a dormir como un adulto.

James J. McKenna, en sus estudios con registros polisomnográficos de niños, habla de “una danza nocturna” que se establece entre la madre y el bebé, por la cual el niño se acompasa al sueño materno.

4. La respiración de la madre le sirve de recordatorio

Así continua respirando si tiene una apnea. Según James J. McKenna y Sarah Mosko, esta circunstancia es una medida de seguridad extra para los bebés más pequeños –los que tienen menos de tres meses– para los que las apneas son un peligro vital.

5. El bebé como la madre apenas se despiertan por la noche

Sobre todo si el bebé aún realiza tomas nocturnas, ya que se agarra al pecho cuando lo necesita.

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Muchas madres optan por el sueño compartido porque ven el resultado: se levantan menos veces y tanto ellas como los niños duermen mejor.

6. Crea un vínculo más sólido entre padres e hijos

Está comprobado que las familias que comparten la cama y aquellas que pasan más tiempo juntas tienen una mejor vinculación entre sus miembros.

7. Minimiza la ansiedad nocturna en el niño

La ansiedad es motivo de frecuentes despertares y parasomnias (pesadillas, sonambulismo, terrores nocturnos...).

En las culturas en las que los bebés duermen acompañados apenas existe el insomnio infantil

La antropóloga Meredith F. Small, autora de numerosas publicaciones, afirma que en las culturas en las que los bebés duermen acompañados, el insomnio infantil es un trastorno prácticamente desconocido, y en los adultos tiene una incidencia mucho menor de la que existe en nuestra sociedad.

8. También con los hermanos

Debemos tener en cuenta que muchas veces los niños se sienten seguros y acompañados durmiendo con sus hermanos. Es el caso de muchos gemelos que comparten cama desde el primer día.

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Cuando crecen un poco (es necesario que tengan más de nueve meses), acostarlos en la misma cama que un hermano mayor es una buena opción.

De todos modos, hay niños a los que les gusta dormir juntos, otros que prefieren dormitorios separados, menores que están encantados de compartir el cuarto con sus padres y otros que se van a la mínima.

9. Las posibilidades repercuten en la organización de las habitaciones

El ingenio y la imaginación de los padres para adaptarse a las necesidades de su hijo serán fundamentales. No hay una habitación perfecta: el lugar ideal para dormir es aquel en el que tenemos los elementos necesarios para conciliar el sueño. Y estos varían en cada persona.

Aquí tienes algunas soluciones que favorecerán el colecho con tu hijo. Es cuestión de organizarse para poder dormir juntos y descansar bien.

Consejos para compartir cama con tu bebé

Si tienes pensado que tu bebé duerma junto a ti (y junto a tu pareja si es el caso), aquí te ofrecemos varias pautas para que tanto él como tú podáis descansar con el máximo confort.

1. Usar la cama de matrimonio

Una de las primeras camas que puede utilizar nuestro bebé puede ser la nuestra. Invertir en una más grande de lo normal para estar todos cómodos es una buena idea. Cuanto más espacio tengáis, más os podréis acomodar y mejor descansaréis.

2. Colocar la cuna al lado

Si por las medidas de la habitación no podéis llevar esa idea a la práctica, se puede utilizar el espacio entre la cama y la mesilla de noche para disponer la cuna.

Hay algunas que permiten sacar los barrotes de uno de los laterales y, mediante unos enganches,se unen a la cama de los padres. Es otra opción muy recomendable y práctica.

3. Elegir una cuna sidecar

Se acoplan a la cama de matrimonio como una extensión de la misma y se pueden dejar fijas.

Si vas a una tienda de muebles, pregunta por ellas y seguro que te podrán orientar para que se adapte perfectamente a las medidas de tu habitación y a las necesidades del bebé.

4. Colocar los colchones en el suelo

Hay familias que optan por esta solución: dormir encima de tarimas o colchones.

En Japón suelen utilizar los futones, un colchón delgado individual que se pone en el suelo. Es una opción también muy socorrida pero no por ello menos cómoda. Y así evitas posibles caídas y otros problemas.

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